A 20 años de “La copa de la vida”, la canción más trascendental de los mundiales


La condición sine qua non para que una canción cumpla la gigante tarea de ser la banda sonora del algún Mundial es que te tiene que meter dentro del estadio, en algún domingo soleado a eso de las cuatro de la tarde subiendo las escaleras para entrar a ver el último partido del año de tu equipo y rogar que no pierda.

Te tiene que hacer sentir calor, junto a muchos otros seres humanos a tu lado, con audífonos escuchando por radio la narración del agónico partido, ya que si perdemos descendemos. Padres, hijos y desconocidos cantando la misma canción a todo pulmón y así ser uno más de la barra brava. Luego te sientas, y algún vendedor pasa a centímetros de tus pies y amaga con pisar tus zapatos, mientras de su boca salen gritos que anuncian el precio absurdamente sobrevalorado de cervezas light. En diagonal de tu asiento tienes a algún abuelo hablando de México 1986 y del penal que erró Sócrates. Todo esto, mientras ves al central de tu equipo ser expulsado debido a una entrada por detrás en el minuto 23 del primer tiempo. 67 minutos para aguantar el 0-0 que los salva de descender. Si una canción que se dice que es la que todo el planeta va a escuchar durante el mes y medio que dura el Mundial no te hace sentir esto que leíste arriba, pues mejor cámbiale.

Hace días, Nicky Jam y Will Smith lanzaron “Leave It Up”, la canción oficial del Mundial de Rusia 2018. Antes, J Balvin y Telemundo sacaron su propia canción para la copa; y Maluma por supuesto que también hizo lo mismo con Jason Derulo y Coca Cola. Es una ligera confusión, para muchos, ya que probablemente todo el dinero que hay detrás de “tener una canción para el Mundial”, hace que las grandes marcas o televisoras contraten artistas y les encarguen alguna canción de dos o tres minutitos para pasar durante sus transmisiones o comerciales. Pero oficial, solo hay una, y este año es la del ex Príncipe del rap y Nicky Jam.

Ver la historia de las últimas canciones mundialistas, despierta cierta nostalgia, como si todo lo que sucedía antes solo por ser tiempo pasado era mejor. Pero en este caso, seguro hay un poco más de razón. Para que una canción tenga éxito como soundtrack del evento más importante de los deportes en el mundo, además, tiene que contar con un Mundial igual de bueno. Los recuerdos futbolísticos que estarán ligados a cada acorde de la canción, y deberían formar un hermoso rompecabezas histórico que en retrospectiva nos haga sentir como si en ese preciso momento nada más importaba que la pelota.

Hoy, junio de 2018, estamos a 20 años de la canción más trascendental de la historia de los mundiales de futbol: “La copa de la vida”. Fue compuesta por Luis Gómez Escolar, Desmond Child y Robi Draco Rosa; algo más bien parecido a un dream team musical. “Tengo que admitir que el desafío me puso un poco nervioso, pero el enorme potencial de crecimiento para mi carrera fue tal que decidí aceptarlo”, dijo Ricky Martin sobre oportunidad de interpretar la canción en su biografía oficial. Después de la decisión, Martin se reunió con K. C. Porter, Robi Rosa y Desmond Child e inmediatamente comenzó a trabajar en la canción. “Fue una oportunidad única para presentar los encantos de la música latina al resto del mundo”.

Ya hubo latinos que interpretaron las canciones oficiales de los mundiales antes que Ricky: Los Ramblers en Chile, Los Hermanos Zavala y la Orquesta Sinfónica Municipal de Buenos Aires; pero ninguno tuvo la importancia y transcendencia de “La copa de la vida” en un momento donde la música latina aún no tenía el auge que tiene hoy en día el idioma de Cortázar en las listas de popularidad en el mundo. La canción logró discos de oro y de platino en toda Europa, y llegó al puesto #45 en el Billboard Hot 100. Incluso cuando Ricky la cantó en vivo, en los Grammy gringos en 1999, Madonna, Sting y los Rolling Stones lo llamaron para felicitarlo. Y sí, puedo ver al viejo Keith Richards bailando un poco fuera de tiempo mientras escuchaba la percusión de la rola. Además, fue la canción que catapultó a Ricky Martin a convertirse en una estrella latina internacional y fue uno de los que colocó las primeras piedras para que hoy en día en la punta de la pirámide puedan estar los J Balvin y Bad Bunnys de hoy en día. Ricky Martin es una estrella latina OG y no voy a discutir esto.

Esta presentación fue un parte aguas importantísimo. Ricky tenía unos pantalones de cuero que probablemente en esa época estaban de moda, y metió en media presentación a unos percusionistas. Entraron por el medio del teatro entre todos los asistentes con instrumentos de percusión guindados al pecho como si fuese una desfile de la escuela. Ya luego de eso se montaron en el escenario junto a Ricky unas especies de hadas gigantes, y con eso sentir aún más que estás dentro de una especie de sueño lisérgico latino y futbolero. Al final del día era la visión de Ricky para poder hacerles entender que el Mundial era una fiesta importantísima a los gringos, que en esa época aún no andaban muy metidos en el futbol. Y bueno, aún hoy en día le dicen “soccer”. Aquí comulgo con Zlatan Ibrahimovic en el programa de Jimmy Kimmel: “It’s Football”. Obvio sí. Ricky terminó esa noche ganando un Grammy por Best Pop Latin Perfomance, con “Vuelve”. Gran noche.

“La copa de la vida” es una celebración a la música latina en todos los sentidos, con momentos altísimos que realmente te hacen sentir en una especie de fiesta a la que todos estamos invitados. Producir este tipo de canciones no es fácil, y para muestra están los intentos por replicar el feeling de esta canción en otros mundiales. O sea, ¿hay alguien que recuerde “Waka Waka” por alguna otra razón que no sea que la cante Shakira? Vamos, fue un fail descomunal, errar el arco cuando ya driblaste al portero y solamente tenías que empujarla con el empeine. Pero por querer usar la parte externa del pie pasó besando el palo. Algo así le pasó a Shakira. Aunque se llevó a Piqué campeón del mundo a su casa. Todo bien.

Por eso, a 20 años de “La copa de la vida”, es importante recordar la línea trascendental que trazó para la música latina y la historia de las canciones de los mundiales de futbol. Con tan solo escuchar la canción, recuerdo a Laurent Blanc darle un beso en la calva de Fabien Barthez antes de cada pitazo inicial de Francia 1998, a los hermanos Laudrup bailar, a Inglaterra perder por penales contra Argentina (otra vez) con un David Beckham expulsado, A Davor Zucker enamorar a medio mundo con esa selección hermosa de Croacia, y a Ronaldo convulsionar antes de la final en el Saint Denis contra Francia y un Zidane inspirado.

Vía mediamax.am

Ojalá en algún momento encontremos más “La copa de la vida” y menos “Waka Waka”.

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