Un comodino, un mentiroso y un señor aburrido. Estudiantes de posgrado hacen trizas el debate


Desde sus primeras intervenciones, el aspirante presidencial que va en segundo lugar de las encuestas apuntaba a desestabilizar a Andrés Manuel López Obrador, de 64 años. Y casi lo logra. A punta de acusaciones sobre su desempeño como jefe de Gobierno de la capital del país, Ricardo Anaya, de 39 años, hizo que el puntero se reacomodara un par de veces en su silla. Lo estaba inquietando.

“Justicia, no venganza; ni a ti te meteré a la cárcel”. La sentencia matona del veterano candidato de la coalición “Juntos haremos historia”, integrada por Morena, PT y el PES, apareció como respuesta a la acusación de un posible pacto entre el izquierdista y el presidente Enrique Peña Nieto.

“Tal vez sí (sea la frase del debate), sobre todo porque fue cuando comenzaron a alegar sobre el supuesto pacto con Peña Nieto, y a partir de ahí El Peje los terminó embarrando a todos diciéndoles que no buscará venganza, pero dejando implícito que los considera corruptos, incluyendo a Anaya”, dice Josué Robles, maestrante en sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), plantel Azcapotzalco.

Al salir del debate en Mérida, Yucatán, el candidato de “Juntos haremos historia” saludó a sus seguidores. Fotografía de Cuartoscuro.com.

Apurado por desvanecer un poco la desventaja de casi 20 puntos que, según Consulta Mitofsky, tiene con el puntero de las encuestas, Anaya se concentró en tratar de deshacerse de las acusaciones de lavado de dinero que le acechan. Esa estrategia pareció robarle atención para lanzarse de lleno contra el izquierdista López Obrador. “Fue un buen golpe lo del ingeniero José María Rioboo (contratista ligado a AMLO), pero no creo que sea el golpe que necesitaba para acercarse significativamente al primer lugar”, dice el joven sociólogo.

El derechista Anaya, candidato de “Por México al frente”, una alianza donde conviven PAN, PRD y MC, también trataba de sacudirse los ataques del oficialista José Antonio Meade, de 49 años, quien participa en la contienda representando a la coalición “Todos por México”, integrada por PRI, PVEM y PAS.

“Meade (tercer lugar en la intención de votos) dio muchos datos y se ve que hay cierto conocimiento, pero falló a la hora de comunicarlos al utilizar un lenguaje muy rebuscado”, comenta Neftalí Granados, estudiante de posgrado en Desarrollo Social de la Facultad de Economía de la UNAM.


Las elecciones nos están dividiendo y tenemos que hablarlo.


No contestan lo que les preguntan

Para conocer cómo vieron el tercer debate presidencial, VICE no consultó a los intelectuales y politólogos que aparecen en televisión, sino que optó por recoger las opiniones de cuatro estudiantes de posgrado: una pedagoga, un sociólogo, una bióloga y un economista experto en temas de desarrollo social (conocedores de los temas del debate). Nuestros entrevistados no dejaron títere con cabeza.

Ellos vieron una discusión entre candidatos comodinos, mentirosos y aburridos. Poco profundos y evasivos, también. Y es que, si bien Andrés Manuel llegó al debate de Mérida, Yucatán con los momios a su favor, los analistas esperaban que arrasara con un par de temas que han sido piedra angular en su campaña: Crecimiento económico y Desarrollo social. Aunque de nuevo todo lo quiso atajar con el combate a la corrupción, un guión que tiene bien ensayado.

“No contesta lo que le preguntan, todo es la corrupción. Okey, pero ¿tú qué propones? Tengo entendido que quiere echar abajo el modelo educativo, me queda la duda de cómo será el modelo con el que nos quedaremos”, dice la pedagoga Daniela Gómez, de 29 años, quien cursa una maestría enfocada en educación en la Universidad del Claustro de Sor Juana.

Para la joven docente y estudiante de posgrado, el tercer debate dejó cosas positivas como la convergencia entre AMLO y Anaya a la hora de cuestionar la reforma educativa, la cual considera es de corte laboral pues invierte más en evaluación que en formación. A Meade de plano no le vio ningún acierto, especialmente por erigirse como un rival del magisterio.

La bióloga Frida Lara, de 28 años, estudiante de doctorado en la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), coincide en la importancia de que dos candidatos opositores hayan criticado un mismo punto como la citada reforma, aunque cada uno cuidando sus posturas y votantes. “Se me hizo importante reconocer las fallas en la reforma educativa en cuanto a que la están usado como método de control y gastan más en evaluación que en preparar a los maestros”, dice.

Ricardo Anaya y su esposa dejan el recinto donde se desarrolló el tercer debate entre candidatos presidenciales. Fotografía de Cuartoscuro.com.

Los especialistas coinciden en que este último frente a frente que sostuvieron los presidenciables poco moverá las encuestas e incluso la votación final del primero de julio. A pesar de sus evasivas, vieron a López Obrador cómodo en la silla y como puntero. A Anaya lo notaron nervioso y con la sonrisa más elaborada vista hasta ahora, mientras que al ciudadano Meade lo observaron insistiendo en atacar para no quedarse tercero, tras un debate con formato novedoso y moderadores que hicieron su parte, misma que no fue correspondida por candidatos que buscaban cualquier pretexto para no responder a los ciudadanos.

Mienten tan bien

No queda del todo claro que los candidatos dominen el tema pero, al margen de los ataques que no dejaban de lazarse, se les vio muy dispuestos y emocionados hablando sobre crecimiento económico, pobreza y desigualdad, con propuestas que parecen más recetas mágicas que ideas novedosas para sacar al país del atolladero. En cambio, no se vieron igual cuando llegaron los tópicos de ciencia, tecnología, desarrollo sustentable, pie del que todos demostraron cojear.

“Cuando al fin les dijeron algo sobre el mar y los recursos marinos cambiaron de tema luego luego, se nota que son personas que viven al centro del país y plantean las cosas desde una perspectiva muy citadina, no hablan de la falta de recursos porque se ve que no les afecta tanto, no es algo muy importante en su agenda”, comenta Lara, quien considera que los candidatos deben desarrollarlos más toda vez que los recursos naturales son parte medular de la economía mexicana.

Conocedora de las temáticas ambientales, Frida Lara dice que le pareció que AMLO propusiera más dinero en ciencia y educación, además de su propuesta de reforestación. También le pareció justo que de nuevo planteara la creación de nuevas refinerías de petróleo, aunque le da la razón al candidato queretano cuando dijo que es importante cuidar las reservas naturales y buscar medios de transporte que no utilicen combustibles fósiles.

El candidato José Antonio Meade, acompañado de su esposa, se despide de los asistentes al último round electoral entre aspirantes presidenciales. Fotografía de Cuartoscuro.com.

Para el economista Granados, los errores de los candidatos no se limitaron a las problemáticas ambientales, e incluso considera que la única propuesta verdaderamente necesaria fue la presentada por López Obrador sobre las refinerías, pues “tiene una perspectiva de largo plazo en términos de desarrollo económico”.

En cambio, yerros los hubo de tantos colores como los hay de partidos, que incluso se atreve a decir que todos mintieron en el tema fiscal. El primero que tomó ventaja en la carrera de pifias fue Meade. Aunque aprovechó magistralmente unos cuantos segundos para recordarle a Anaya que era el único indiciado por un delito, no tuvo tanta suerte con sus demás descalificaciones, enfocadas como era de esperarse en el “morenista” y el “Frentista”.

“Cuando le preguntan sobre equidad de género, lo que hizo es mandar saludos a la selección nacional de futbol, poniendo por delante temas triviales por encima de un problema nacional”, dice Neftalí, de 31 años, sobre la pregunta que le hizo la periodista Gabriela Warkentin, quien moderó junto con los también comunicadores Carlos Puig y Leonardo Curzio.


El candidato Meade es el campeón de las campañas… a puerta cerrada.


Al economista universitario le sorprendió, por ejemplo, que ninguno mostrara un planteamiento serio sobre la reforma energética, incluso AMLO, quien sólo mencionó la revisión de contratos, a diferencia del deseo en las bases sociales de Morena, que es echar atrás la reforma constitucional.

Sin embargo, lo más grave del debate, considera Granados, fue que los cuatro candidatos ignoraron por completo el tema de los pueblos indígenas, a pesar de que entre los temas estaban crecimiento económico y pobreza. “Según los reportes de Coneval (organismo que estudia la pobreza), la población más afectada son la gente de origen indígena y sobre todo las mujeres, eso fue lo más lamentable del debate”, afirma el economista.

A la defensiva

Meade lo que básicamente hizo fue “defenderse y atacar a López Obrador”, considera Daniela Gómez, joven madre quien sólo rescata su propuesta sobre seguridad social para amas de casa. “Como secretario de Hacienda él debería tener conocimiento de lo que estuvo bien y mal (…), lo que hará es continuar con toda esta ola de corrupción”, apunta.

Para Josué, de 28 años, el discurso del candidato de la coalición “Todos por México”, encabezada por el PRI, le resultó “trillado y con poco fondo”. El hecho de que usara frases hechas y “promesas de campaña contradictorias con su actuación en los puestos de función pública que ha ocupado, sobre todo en torno al combate a la corrupción”, hizo que su intervención fuera aburrida. Sin contar el intento desesperado por colgarse de la selección nacional de futbol que participará en el Mundial de Rusia.

Aunque el formato lo buscaba, los jóvenes especialistas coinciden en que este debate no fue tan entretenido como los pasados, sin importar que en esta ocasión los tres periodistas moderadores sí los frenaban en seco cuando querían salirse por la tangente. El problema, según concuerdan, fue que de nuevo las dos horas transcurrieron entre ataques mutuos y propuestas sin fondo. Meade y Anaya de nuevo buscaron hacer enojar a López Obrador, sin éxito.


La televisión ya no vota como antes. AMLO encabeza tiempo de cobertura.


En el debate presidencial mexicano también participó un cuarto candidato marginal, apodado “El Bronco”.

Enrique Alvarado en Twitter: @kikin_agz

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