Platicamos con el artista que hizo una silla eléctrica para cucarachas


Artículo publicado por VICE México.

A pesar de las duras críticas, el artista filipino Gabriel Co Tuazon se ha convertido en un fenómeno viral después de exterminar atípicamente una cucaracha. El insecto —que normalmente hubiera sido terminado con un spray venenoso o aplastado—, sufrió el castigo de pena capital inventado por el dentista Alfred P. Southwick en 1881 como una manera “más humana” de terminar con la vida de prisioneros condenados, y así dejar de recurrir al colgamiento.

El video, puesto en internet por el usuario Tuazon, dio la vuelta al mundo después de presentar todo el proceso de aniquilación de la cucaracha con una procesión correspondiente que incluyó el entierro del animal en una vieja caja de cerillos —ritual al que la gran mayoría de insectos no tiene derecho—.

La silla electrocutando al insecto.

El modelo de silla terminado.

Tuazon lleva muchos años ejerciendo su práctica como artista utilizando miniaturas y me comenta que lejos de ser su primera escultura a pequeña escala, la mayoría de su trabajo es así. Viendo su Facebook, es fácil comprobarlo: la muralla china hecha en grafito dentro de una botella de refresco, langostas hechas de material reciclado y gusanos de clavos. Pero entonces, ¿por qué asesinar una cucaracha de esta manera? “Vi un video de cucarachas en mis redes sociales; el tipo torturaba a la cucaracha usando spray venenoso”, me dice Tuazon. “Al día siguiente estaba en mi cuarto y hacía mucho calor, abrí la ventana y uno de estos insectos entró inmediatamente, aterrizando justamente en mi mesa de trabajo. No quería aplastarla así que agarré un pedazo de plástico y la metí en una pequeña caja”.

Es posible que el siguiente video te resulte incómodo o desagradable:

“Estaba pensando qué hacer cuando de repente brinca en mi mente una silla eléctrica miniatura. Me tomó 2 horas hacerla. No tenía idea de cómo funcionaba una, así que le pedí ayuda a mi padre para conectar mi invención a la corriente eléctrica”, continua Tuazon. “Me daba mucha pena preguntarle porque sabía que era una tontería, pero tuve que aguantarme, necesitaba de su ayuda. Se la enseñé y se rió, me dibujó un diagrama de cómo podía funcionar y lo apliqué directamente sobre la silla. El voltaje final fue de 220”.

Minutos antes de la ejecución.

Entierro de la cucaracha.

La invención ha tenido un costo directo sobre la presencia de Gabriel en redes sociales, ha recibido artículos en protesta, amenazas, deseos de que él estuviera en la silla y reportes de su página. Cuando le pregunté si tenía algún comentario para los detractores, me dijo: “La gente necesita entender que las cucarachas son una peste, tienen vidas pero es sólo una cucaracha dentro de miles de millones que hay en el mundo. Les importa mucho una cucaracha pero qué tal el resto de animales que se matan por cacería ¿eso está bien? Torturadas, aplastadas o envenenadas, podrán ser diferentes maneras de terminar con ellas, pero al final siempre es el mismo resultado”.

Puedes seguir las obras de Gabriel Co Tuazon aquí .

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