“Me caga que siempre traten de pagar la cuenta”: ¿La caballerosidad es machismo?


Artículo publicado por VICE México.

Mis padres me enseñaron desde muy pequeño que tenía que ser un caballero. Nunca supe qué significaba realmente la palabra, siempre pensaba en Caballeros del Zodiaco al oírla. Pero toda mi familia la asociaba con cederle el asiento a las mujeres, abrirles la puerta del auto y que normalmente debía pagar la cuenta si tenía la oportunidad de cenar con alguna chica. Nunca dudé de sus enseñanzas; era un niño y prácticamente cualquier cosa que me dijeran la iba a tomar como ley.

Hace muchos años tuve mis primeras citas, y en una de ellas, recuerdo cómo la chica con la que salí me dijo luego de comerse un plato gigante de pasta carbonara: “Mi mamá me dijo que yo, como mujer, debería de pagar máximo el 20% de la cuenta”. Yo no supe cómo reaccionar, solo sentí un poco de confusión porque debido a sus palabras ahora estaba obligado —por ser hombre— a pagar el 80% de la cuenta. Para esa época no tenía trabajo, vivía con mis padres y pagar una cena de dos personas podía dañar gravemente mis finanzas. Pagué el 80% de igual forma.

Cuando buscamos “caballeroso” en el diccionario, encontramos esto: “Dicho de un hombre que se comporta como un caballero: con distinción, nobleza y generosidad”. Y si buscamos “caballero”, encontraremos definiciones que tienen que ver con “hombres montados en caballo” o algunas otras que tienen que ver con la nobleza del hombre.

Soy una persona confundida y curiosa. Normalmente ando buscando el significado de cualquier cosa y llevo muchísimo años con esta duda. ¿Realmente a las mujeres les gusta que yo, solamente por ser hombre, les pague la cuenta de su cena o tragos? ¿Las estaré menospreciando? ¿Qué significa realmente ser “caballero”? Crecí siendo lo más noble posible con mis citas y novias, siempre me ha gustado tratarlas bien y que pasemos un rato chingón. Tratar de hacerlas reír con cualquier chiste o meme que tenga a la mano. Pero, ¿qué pasa si a alguna de ellas le molesta que trate de pagarles su cuenta o abrirle la puerta del Uber? ¿Lo estaré haciendo mal? He visto muchísimas opiniones al respecto, y este tema lleva mucho rato haciéndome ruido en la cabeza y poniéndome muy nervioso. Muchas amigas me han comentado que el comportamiento del hombre de querer pagar las cuentas, abrir puertas o ceder asientos, es algo más parecido al machismo que a gestos de cortesía.

Realmente he llegado a la conclusión de que no sé si lo que llevo haciendo durante años está bien o está mal. Y aunque históricamente he tenido parejas que de igual manera pagan sus cuentas, me invitan a comer, salir, tomar o lo que sea, siento que este tema tiene mucha más tela para cortar. Incluso en mi Twitter pregunté si ser caballero es una forma de machismo y tuve respuestas de todo tipo:

Estamos en el siglo XXI, y ya nadie asocia ser “caballero” con andar montado en un caballo en la calle. Contacté a mujeres feministas, escritoras, doctoras y más, para saber qué opinan sobre la caballerosidad y si este término les parece una forma de machismo.


Paloma Navarro, periodista

“Soy una mujer independiente y me gusta saber que puedo invitar”

Relacionar la caballerosidad con el machismo es un debate que está bien abrirlo. Hace tiempo leí un libro que se llama Hacia una teoría general sobre los hijos de puta, y explicaba de dónde vienen ciertas costumbres que los hombres tienen y practican con las mujeres desde hace siglos. Por ejemplo, cuando insisten en que ellos tienen que caminar del lado de la calle y la mujer del lado de la pared: resulta que hace mucho tiempo, cuando no había agua corriente, las mujeres, amas de casa, tiraban los desechos en baldes por los balcones, de esta manera, el hombre no se ensuciaba mientras que la mujer si. Honestamente no sé si es cierto del todo, pero sí me parece interesante que los hombres indaguen un poco el inicio de ciertas costumbres.

En relación a dejar pasar primero en los transportes públicos intento no perder el tiempo en discutirlo, lo agradezco y no me choca en lo personal. Con respecto a pagar las cuentas, por ejemplo, creo que sí es un acto machista que el hombre siempre tenga que hacerse cargo de ello. Personalmente creo que la persona que paga la cuenta a la hora de salir tiene que ser la persona que más genere dinero. Es cierto que los hombres ganan más, y es por eso que no me parece mal que si ese es el caso, él la pague. Hace unos días, por ejemplo, salí varias veces con un chico que no tiene trabajo y no dudé en pagar yo. Siempre me manejé de la misma manera. En el caso en que ambos tengamos un salario parecido lo justo es que un día pague yo y otro él, y así sucesivamente. Sé que en muchos lugares se acostumbra pagar a medias, pero me parece de mal gusto, creo que puede ser más sencillo pagar una persona u otra dependiendo la cita y el día, sin esperar a que el hombre pague por el simple hecho de que yo sea mujer. Soy una mujer independiente y me gusta saber que puedo invitar.


Andrea Escobar, doctora

“Me caga que siempre traten de pagar la cuenta”

Mi madre me inculcó que cada hombre que tuviese frente de mí tenía que tener un solo atributo: dinero para pagar mis cosas. ¿Por qué? No lo sé, pero me lo repitió hasta el cansancio. Quizás por esta sencilla razón crecí y me caga que cualquier hombre siempre trate de pagar la cuenta cuando cenamos, vamos al cine o alguna situación por el estilo. No estamos en 1745. Tengo chamba, me pagan bastante bien y puedo pagar mis cosas. Está bien que me inviten a comer. Está bien un regalo. Está bien un chocolate. Pero que siempre —por ser el “sexo fuerte” y los caballeros con armaduras o capas que tienen que salvar a la doncella del mal— quieran pagar la cuenta y, lo peor de todo, esperar tener sexo por esto, me enoja y siento que es una actitud muy machista. La palabra caballerosidad debería de dejar de existir. La empatía o amabilidad no deberían tener género. El mundo es tan machista que asociamos ser amables con ser hombres “caballeros”. Todo mal.


Mónica Nepote, escritora

Un código viejo que ya no es operativo

Para mÍ son gestos que denotan una especie de protección, un código viejo que ya no es operativo. El rol de las mujeres era otro. Las mujeres como esposas de, hijas de, las mujeres desprotegidas, las mujeres sin posibilidad de autonomía económica, las mujeres marginadas a lo doméstico. Gestos que ahora significan “soy el caballero de mi dama” denotan una cierta actitud condescendiente. Lo interesante sería reflexionar en torno a dichos gestos, preguntarse de dónde vienen, de qué ideas se alimentan y preguntarnos cómo es que queremos las personas un trato igualitario y respetuoso, sin que pase por la condescendencia. Es interesante. Es crear lenguajes nuevos en muchos sentidos, una forma incluyente pero también en un intercambio entre pares y no pertenecer a nadie, empezando por no pertenecer a una educación automatizada, a una idea de cortesía que no se piensa, que se repite sin reflexionarse.

Para algunas mujeres resulta muy incómodo porque puede vivirse como una especie de condescendencia. Creo que son mecanismos que hay que revisar aunque nos cueste trabajo. Son gestos automatizados. Es interesante preguntarnos qué significa algo, qué ideas alimentan las costumbres.


Elizabeth Palacios, editora

La empatía y amabilidad no deben tener género

La amabilidad no es machismo. La caballerosidad sí. ¿Por qué? Pues porque se puede ser amable y considerado sin hacer distinción de género, con cualquier persona. El principio de la caballerosidad encaja en lo que se ha denominado como micromachismos que han involucrado algunas prácticas del cortejo entre heterosexuales. Un hombre pagaba la cuenta antes, cuando las reglas sociales impedían a las mujeres desarrollarse económicamente y ser independientes. Hoy en día invitar a tu pareja no debe ser un acto impuesto como rol de género sino orgánico y correspondido. Yo sí eliminaría el término “caballerosidad” y lo transformaría en consideración y empatía entre las parejas. A mí me gusta ser linda y hacerle una comida a mi crush o servirle un café sin que eso me vuelva una mujer sumisa que vive para cocinar por un rol impuesto. Pues del otro lado es igual. Si mi crush quiere tener un detalle, porque quiere demostrarme su amor y no una superioridad culturalmente impuesta es muy distinto.

Me parece absurdo que a una mujer se le ceda el asiento solo por ser mujer, pues el mensaje detrás de eso es que se le considera más débil. Yo he cedido mi asiento a hombres que traen cargando cosas pesadas o traen a un niño en brazos o son mayores, y les cuesta trabajo aceptarlo por ese chip que les impusieron de la caballerosidad. Yo tengo dos hijos y no los eduqué para ser caballerosos sino para ser amables. No es de “galanes” invitar al cine a una morra, ni de “gays” invitar tu mejor amigo porque anda quebrado. La amabilidad y la empatía no deben tener género.


Carla Matos, arquitecta

Que ser amable sea un término asociado al hombre es de los actos más machistas

No me molesta en lo absoluto que me paguen lo que comemos. Si el hombre se ofrece a pagar, pues bien. Si yo quiero pagar la cuenta porque quiero quedar bien con el tipo y luego tengo ganas de cogérmelo: pues bien también. Abrir puertas de lugares, ceder asientos, todo me da igual; vivimos en una sociedad estandarizada y muchísima gente camina, come, y vive sin preguntarse de dónde vienen estas actitudes y yo no tengo tiempo para cuestionárselas. Si así pueden vivir y ser medianamente felices, que lo hagan. Hay gente muriendo en el mundo por cosas más importantes que un vato tratando de cederme el asiento en el microbús porque me ve “débil” por ser mujer o porque me quiere ligar —me ha pasado—. Si siento que lo hacen porque quieren ligarme, de una mi cerebro entiende que estoy en frente de un hombre bien tonto con quien jamás va a suceder. Pero lo que sí es grave es que aún haya personas que asocien ser amables o tener cortesías —o simplemente ser buena onda y querer pagar una cuenta en algún bar— con ser “caballeros”, me parece el acto más machista que podemos ver en el mundo actualmente.

No hemos podido erradicar esto. Y esto habla bastante de cómo está programada la sociedad de hoy y por eso se hace tan normal que las mujeres no puedan ganar más que los hombres o que las tareas del hogar estén asociadas a las mujeres.

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