Probé la ‘menstruación libre’ y no me fue tan mal


Artículo publicado originalmente por VICE Canadá.

La primera vez que leí sobre el free bleeding fue cuando la exbaterista de MIA, Kiran Gandhi, corrió un maratón con su período sin ningún producto para la menstruación y se me hizo una muy buena manera de luchar contra la vergüenza y no dejar que un poco de sangre se interponga en una corrida larga. Me hizo sentir mejor sobre aquella vez que accidentalmente manché mis pantalones de sangre cuando tenía 13 años, que prácticamente era lo peor que podía pasarte a esa edad.

También me hizo pensar en ser más abierta sobre la menstruación. Cuando conozco a alguien que se siente incómodo con la idea de la menstruación, por lo general hablo sobre la hinchazón o los cólicos o sobre los problemas digestivos que conlleva el sangrado del útero. Como mujer gay, lo veo como un servicio social importante para mis hermanas heterosexuales. Nunca me han dado asco los períodos de otras personas —durante el sexo o de otra manera— y creo que el mundo sería un lugar más saludable si más personas pensaran así.


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Así que, conceptualmente, estaba totalmente decidida a hacer free bleeding como una manera de decir a la mierda al patriarcado, pero no lo tomé en cuenta como una opción viable de estilo de vida a largo plazo. ¿Habrá mujeres por ahí que renuncian a los tampones, las copas menstruales, las toallas, las prendas íntimas a prueba de periodos y otros productos que atrapan la sangre por completo? No lo creía, hasta hace unos meses, cuando comencé a salir con alguien que en ese momento era una verdadera free bleeder.

Me dejó completamente perpleja.

Desde entonces, he conocido u oído hablar de otras personas que lo hacen por una serie de razones que van desde reducir la basura hasta estar más en contacto con sus propios cuerpos. Ya que soy una persona que a veces lucha por dejar de lado el control, sabía que tenía que intentarlo. Es decir, ¿qué tan malo podría ser?

Cuando me pongo a pensar cuál es mi mayor miedo, creo que hay un empate entre manchar mi sillón y que otras personas se den cuenta de que no estoy usando ningún producto de dama. El olor no me preocupa tanto, lo cual es extraño, porque tengo un sentido del olfato muy desarrollado (combinado con un reflejo nauseabundo implacable) y también, ya me había tocado ver lo complicado (y sí, a veces maloliente) que puede llegar a ser para otras personas.

DÍA UNO

La menstruación libre es complicada y lo primero que debes hacer es aceptarlo. Pasé la mitad de mi primer día sentada en una toalla viendo a Buffy the Vampire Slayer. Me aconsejaron beber mucha agua. Esto garantiza que vayas más veces al baño, donde puedes controlar tu situación de free bleeding. Así que bebí agua constantemente y oriné aproximadamente una vez cada 30 o 40 minutos.

Increíblemente, no manché mis calzones ni una sola vez el primer día. También experimenté mucho menos incomodidad. Probablemente este sea demasiada información, pero creo que aquí el punto es dar demasiada información, así que aquí va, tengo cólicos muy fuertes cuando estoy en mi período. Me duele todo, incluido mi culo. Si no tomo un analgésico fuerte antes de que comiencen mis cólicos, estoy fuera de servicio la mayor parte del día. No es broma, he faltado al trabajo por esto.

Sin embargo, mis cólicos fueron mucho más leves mientras sangraba libremente. No tengo evidencia empírica para demostrar que esto fue debido al free bleeding, pero aprecié no tener que tomar ningún analgésico.

Esa noche tenía planes de ver a un amigo en un bar para un evento local. Esta fue la primera prueba real, ya que traté de no desangrarme en los asientos públicos. Cuando pensé en lo peor que podía pasar, dije ¡a quien le importa! —Me sentí muy tranquila de que podía lidiar con eso. Me puse unos shorts negros y fui al bar.

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Afortunadamente, el lugar tenía taburetes de cuero negro que me hicieron sentir segura en caso de que el viejo truco de beber mucho y hacer mucha pipí no funcionara. Empecé a tomar cerveza. No tuve problemas, excepto por un poco de sangre en mis calzones. Mi amigo, por supuesto, le dijo a todos que estaba al natural en mi menstruación, y nadie se burló. De hecho alguien me quiso ligar.

Me preocupaba mucho dormir sin protección. Una cosa es lavar prendas íntimas, pero lavar sábanas o mi colchón es mucho más complicado. No voy a mentir, opté por dormir sobre una toalla en caso de que las cosas se complicaran. Lo cual, para mi sorpresa, no pasó. Y como ventaja adicional, no tuve que levantarme a las 5 AM a cambiarme el tampón para evitar el síndrome de shock tóxico. Sí, eso es algo en lo que pienso constantemente, a pesar de que el riesgo es bastante bajo.

DÍA DOS

Mi segundo día suele ser el más pesado en términos de flujo. Me aseguré de tener un día lleno de acción, porque de lo contrario ¿cuál sería el punto? Hasta ese momento, todo había salido bien porque tenía acceso rápido a un baño en todo momento. Así que decidí ir a una clase de yoga. Una vez más, me puse unos pantalones negros de yoga y me dirigí al estudio.

Aprendí muy rápido que es imposible no sangrar al hacer planchas. Este fue uno de los puntos más interesantes. Todas las mujeres sabemos que estornudar o toser suelen ser propicios al sangrado mientras estás en tu período. Pero esta vez pude sentir que estaba sucediendo.

Pude saber exactamente cuándo estaba sangrando y cuándo no. Realmente me hizo sentir más en contacto con mi cuerpo, incluso estando segura de que estaba manchando mis pantalones de yoga justo antes de hacer la postura del bebé feliz. Por lo que pude ver, nadie se ofendió. No vi ninguna mancha en el tapete cuando lo recogí al final.

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Convencida de que estaba cubierta de sangre, decidí no correr a casa después del yoga. Opté por disfrutar el momento. Incluso pasé por una pizza en mi camino a casa. Si quieres sentirte libre, inténtalo un día. Que no te importe el qué dirán es la mejor sensación. Cuando finalmente pude comprobar cuánta sangre había en mis pantalones, descubrí que no era tanta como pensaba.

Esa noche me fui al cine en bicicleta y me senté durante casi dos horas a ver una película. Me cambié de ropa interior y de pantalones antes de irme porque, bueno, tampoco quería ser una desconsiderada. Una vez más, no estaba dispuesta a salir del cine para orinar cada 30 minutos, así que simplemente dejé que las cosas fluyeran. ¡Y no pasó nada! Me refiero a que manché otros calzones y ligeramente el interior de mis jeans negros, pero los asientos del cine no.

Esa noche ni siquiera dormí sobre una toalla.

DÍA TRES

De repente, todo se vino abajo cuando me di cuenta de que mi período todavía estaba allí a la mañana siguiente. Era mi primer día en un trabajo nuevo y quería usar pantalones lindos y mi único par de jeans negros que no estaban rotos, estaban cubiertos de sangre. No quería usar un tampón, pero, sinceramente, tampoco quería manchar mis pantalones de vestir de color gris claro. Así que opté por usar un pantiprotector.

Curiosamente, mi período ya había desaparecido casi por completo el tercer día. Y me di cuenta de que probablemente no habría tenido que usar nada si me hubiera limitado a beber suficiente agua para orinar cada 30 minutos. Comencé a pensar que muchos de mis hábitos durante mi periodo eran más de los necesarios y que la cantidad real de sangre que produce mi cuerpo no es tanta como para imaginar los peores escenarios.

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Así que así está la cosa, ¿lo haría de nuevo? Probablemente no durante todo el período, pero definitivamente ya no voy a dormir con un tampón, solo un pantiprotector. Y antes de que preguntes por qué no solo uso una copa menstrual, lo he intentado y no lo logré. Fue muy doloroso tratar de meterla.

Definitivamente usaré tampón cuando planeé estar en un bar o sentarme en una sala de cine, en el trabajo o en el sofá de un amigo. Pero desde este experimento reduje mi uso de tampones a casi dos tercios.

Si bien todavía uso uno durante mis días de mayor flujo, creo que, en todo caso, fue un buen ejercicio para darme cuenta de que no necesito un tampón todo el tiempo. Y si te pasa un accidente, honestamente, ¿a quién le importa?

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