Cómo tratar a personas con depresión según personas que han estado deprimidas


Artículo publicado por VICE México.

Según la OMS, cada año se suicidan cerca de 800,000 personas por depresión, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de jóvenes de 15 a 29 años. Además, “más de la mitad de los afectados —y más del 90% en muchos países— no recibe esos tratamientos”.

He pasado momentos difíciles a lo largo de mi vida, no sé si habré estado deprimido clínicamente, pero mi terapeuta me ayudó a salir de una de las etapas más complicadas de mi vida. He conocido gente deprimida y una de mis parejas tuvo un episodio fuerte de depresión. A veces no sabía cómo tratarla, qué decirle, qué no decir, o cómo era la manera más eficaz de ayudar. La impotencia o poca información de qué hacer en estos casos hacía que yo diera mi mejor esfuerzo escuchándola o tratando de aconsejarla, sin saber si en realidad estaba siendo parte del problema o de la solución. Estar deprimido es difícil, pero tener un ser querido deprimido puede ser incluso más complicado.

Hace días publiqué en mis redes sociales que estaba buscando personas que hubieran estado deprimidas. En cuestión de unas horas, recibí más de 100 mensajes directos. Casi todos me contaban que tenían depresión diagnosticada y que estaban en terapia. Me sorprendí. La depresión está afectando a muchas personas y deberíamos de tomar cartas en el asunto. La salud mental nunca antes había sido tan importante.

Platiqué con algunas personas que han sufrido depresión o la están combatiendo, para preguntarles cuál es la mejor forma de tratarlos. Qué hacer, qué no hacer.


No sean condescendientes

Diana Cortez

Desde que comencé a decir abiertamente a mis conocidos que soy tratada por depresión noté qué hay dos tipos de reacción. “Ay amiga, pero no te sientas así, no te falta nada, tú debes ser feliz”. Nunca hagan esto. Estoy consiente de que tengo salud, familia, amigos y sé que mis problemas no son los más graves. Me hacen sentir culpable. No traten de ser condescendientes. “Todos tenemos días malos” es otra frase terrible. Yo no pretendo que los demás no tengan días malos. La razón por la que consumo pastillas es muy simple: mis días malos me afectan físicamente y necesito controlar eso, no quiero atención, solo quiero sentirme bien. Por mucho tiempo me sentí culpable de sentirme así y al hacer eso intentaba enterrar lo que sentía lo que con el tiempo era peor. Mis amigos se han informado sobre personas deprimidas. Entonces, cuando tengo un mal día, tienden a ser amables y no me preguntan qué pasa a menos que yo demuestre que quiero hablarlo, y cuando me escuchan lo hacen sin juzgarme.



En una ocasión, un mal día desencadenó un ataque de ansiedad. Mi mejor amigo tuvo que detener el auto y me tomo de la mano, no me decía mucho pero me hacía saber que estaba conmigo y eso fue de las mejores cosas que me pudo pasar; porque cuando me siento triste, no importa si estoy rodeada de gente, me siento aislada y sola. Que el tocara mi mano me hizo recordar que no lo estaba, esa vez termine contándole como me sentía y poder decirlo en voz alta me hizo sentir mejor.


No quieras cambiar su forma de ser ni “arreglarlos”

Pamela Caraveo

La gente no tiene idea de que las personas con depresión, por ende, tienen ansiedad. Es como ligado, son hermanas. Es muy abrumador que todo el tiempo traten de hacerte notar que estás mal cuando tú ya lo sabes de sobra, no necesitas que las demás personas te estén recalcando todo el tiempo lo mismo. Las personas deben aprender a respetarlo, la persona ya lidia con sus pedos, no necesita que alguien le esté recordando lo obvio. Para eso existen medicamentos: si tienes depresión de verdad tienes que tomar medicamento, es lo único que te va a hacer sentir mejor.

Lo mejor que puedes hacer como persona externa a la enfermedad es tratar normal a la persona con depresión. No quieras siempre ser buena onda o amable para hacerla sentir mejor. Eso no pasa. No estamos tontos y sabemos que lo haces por quedar bien. Yo donde más he sufrido es en relaciones amorosas, es horrible que la persona con la que decides estar y de la que te enamoras quiera poner de pretexto que estás “mal” para no estar contigo o para no tener que lidiar con tus pedos. Pero no es que quieras que esa persona te “aguante”, lo único que quieres es que te acepte como eres y haya amor mutuo, así que si sales con alguien con depresión y no te sientes cómodo o capaz de lidiar con el hecho de que tiene depresión entonces mejor aléjate. Sé maduro y no intentes “arreglar” a alguien ni tampoco ilusiones a alguien para luego huir porque no supiste qué hacer en sus episodios depresivos.

Mi mejor consejo es que si tienes un amigo, pareja o familiar con depresión solo trátalo normal, escúchalo, no lo trates de entender, es mejor que la persona sienta que alguien lo está escuchando y lo toma en serio porque es una persona como todas, solo que tiene otra característica, no los presiones ni lo pongas en situaciones incómodas o dispararás sus niveles de ansiedad hasta el cielo. Cuando quieran estar solos déjalos, es necesario, no estés todo el tiempo encima de ellos, dales espacio, siempre hazles saber que los amas, demuéstralo. No quieras cambiar su forma de ser ni arreglarlos.


Compañía y apoyo

Lola Luna

Creo que el no tener una cultura sobre estas enfermedades hace un retroceso cañón, porque entonces te dicen “es que es la adolescencia” o “es que lo que pasa que es quieres andar de floja”. Es súper molesto que siempre estén justificando tu comportamiento con cosas de que estás así porque eres un tonto, porque cuando les mencionas que tienes depresión de inmediato te dicen “de seguro te quieres matar” y se cierran y no quieren hablar del tema. Aún está estigmatizada la depresión.

Siento que si alguien hubiera tenido la paciencia de escucharme, de escuchar mi historia y por lo que estaba pasando sin comparar mis vivencias con las de otros o justificar comportamiento con “la edad”, “la generación millennial”, “es que tú estás consentida y no quieres hacer nada”, todo hubiera sido tan diferente. Cuando fui al médico para pedir antidepresivos porque ya había tocado fondo —no salí de mi habitación como por 4-5 meses más que a comer de vez en cuando— de nuevo fue una falta de apoyo por los prejuicios que le tienen a esos medicamentos controlados. Me hubiera gustado que a pesar de que no estuvieran de acuerdo conmigo o con mi forma de solucionar lo que estaba pasando, me hubieran apoyando aunque sea acompañándome al médico, escuchando cómo me sentía. Que sintieran empatía, pero mucha gente se asusta de estos temas y piensa que con sacar a las personas de fiesta o cosas así “se les va a pasar”.



Es fundamental que conozcas un tanto a la persona y sepas identificar si está pasando por algo difícil. Juzgarlo y minimizar sus problemas sólo va a hacer que pierda la confianza en ti o que se sienta aún peor “por estar haciendo un drama por nada”. A veces con el sólo hecho de estar presente, apoyándolo, acompañándolo a sus consultas con el psicólogo o médico, decirle que para ti esa persona es importante y lo mucho que lo estimas, funciona. Lo fundamental es tener paciencia. Si lo quieres ayudar creo que es una excelente idea que vayas al psicólogo, ellos te pueden dar buenas maneras para lidiar con la depresión de alguien más, porque cada uno es diferente y a veces perdemos la paciencia pensando que ‘”el otro está así porque quiere y no quiere hacer nada”. La depresión es un abismo terrible, estando ahí no sabes cómo nadar hacia la superficie, piensas en el suicidio, en que tu existencia no vale.

Estoy harta de escuchar que es algo que yo puedo elegir [estar o no deprimido] o que sólo es para llamar la atención, porque no es así y tampoco es una broma o un jueguito, es un tema serio que debe ser tratado lo más pronto posible. Si quieres ayudar a alguien con depresión, bríndale tu presencia sin prejuicios y con paciencia.


Tomar a la persona y a la enfermedad en serio

Daniel Martínez

Me diagnosticaron depresión hace tres años, aunque tengo la certeza de que ya la tenía por un par de años previo al diagnóstico, y en este tiempo he aprendido que no existe un único tipo de depresión. En mi caso, siempre he sido una persona melancólica, por lo que la imagen de sadboy la traigo desde morrito. Esto a veces dificulta el trato o la búsqueda de ayuda porque no te toman en serio.

Ese sería el primer punto: darle a la enfermedad y a la persona que la padece la seriedad indicada. Otro es que la depresión es una madre bien culera que te aleja de la gente. Te quita las ganas de hacer cosas, de ver a las personas que quieres, de querer estar chido, lo que después de un rato cansa a quienes están alrededor y terminan por alejarse. Y sí, a veces uno prefiere estar solo, pero es importante saber que las personas que quieres están ahí. Que sepan darte espacio pero que no te abandonen. Que te sigan invitando a sus planes aunque probablemente les digas que no.

Y uno esencial es que sean pacientes. Si la persona deprimida decide, por su voluntad, salir de la enfermedad, va a tomar mucho tiempo y esfuerzo, así que creo que es crucial que sean respetuosos del proceso y sepan que no va a mejorar de un día para otro.


No nos digas “no estés triste”

José Benavides

Me diagnosticaron depresión desde los 17 años. Una de las primeras cosas que no deberías decirle a una persona que te dice que tiene depresión, es la más sencilla: “Ay chico, ¡pero no estés triste!” Suena a cliché pero no saben cuántas veces me lo han dicho y es demasiado tedioso.

La depresión te pone susceptible, recuerdo que a mí me daba por estar molesto, enojado e irritado, mi mamá lo que hacia era dejarme tranquilo y decirme que respirara. También salía a trotar, funcionó. En público, cuando me sucedían estas cosas lo que hacía era apartarme y hacer estas respiraciones. Las personas que sufrimos depresión no se lo decimos a casi nadie por temor, la gente no está muy informada realmente sobre lo que significa tener depresión, y si les cuentas —como yo hice—, te dicen cosas idiotas como “cómprate una mascota, reza y ve a misa, sal de la casa, ve a un parque a caminar”. Ojalá la depresión se curara con tener una mascota.



Las personas deberían de ser más empáticas cuando alguien con depresión te lo cuenta, no es muy fácil hablarlo. Compartir como te sientes, el día a día, son cosas que quizás parecen tontas, pero para la persona deprimida no. Hay colocarse un segundo en los zapatos del deprimido, no hacer chistes sobre la depresión, no tratar a esa persona como si fuera un perrito lastimado. No quiero que me estés diciendo “pobrecito, todo va a salir bien”. Si no tienes nada bueno que decir mejor guarda silencio.

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