Bestabé: el feminicidio de un marido que dejó sin madre a sus cinco hijos


Del 01 de enero al 08 de octubre de 2018 llevamos 1462 Feminicidios. De ellos 66 son feminicidios infantiles. Aunque la violencia se ha generalizado, sigue encabezando esta lista del horror y vidas arrancadas el Estado de México con 160, Guanajuato con 125, Veracruz con 124. Es importante señalarte que la Ciudad de México, QuintanaRoo, Chihuahua, Puebla, Oaxaca, Jalisco, Hidalgo, San Luis Potosí, Nuevo León siguen avanzando alarmantemente en los casos de feminicidios.

Hace un año aproximadamente leía con interés el artículo de Jorge Gómez Naredo dónde narra la historia de Betsabé García Hernández. En el relato, se detalla la espeluznante historia de Betsabé y su esposo José Alberto.

María Amparo Hernández Ramírez y Mario García Gómez son los padres de Betsabé, y cinco hijos más. Casados hace 35 años, ella se dedica a atender su mercería, él es campesino, siembra lechugas, además de criar caballos y borregos para sacar los gastos diarios de la familia. A tres años un mes de los hechos, con los ojos llenos de lágrimas, los padres de Betzabé inician el relato de lo que sucedió aquel 09 de septiembre de 2015.

“Bechi” como le dicen cariñosamente todos aquellos que la conocieron, era la segunda hija de este matrimonio. Nació el 30 de agosto de 1986 en San Sebastián el Grande, del Municipio de Tlajomulco de Zuñiga, Jalisco. Su nombre fue elegido de un pasaje bíblico, me cuentan sus padres: “Desde muy pequeña fue muy amiguera, le gustaba ser atenta con todos, muy trabajadora, reservada, siempre alegre”.

Fue en la secundaria que conoció a José Alberto. Iniciaron una relación de noviazgo, y cuando cursaba el cuarto semestre de la preparatoria se fugó de casa con él. Entonces tenía 17 años. “Yo creo que desde entonces empezó su calvario de mi hija. Él desde un inició fue celoso, posesivo, la encerraba porque no quería que nadie la viera”, detalla Amparo.

El primer bebé de Bechi lo perdió en un aborto espontáneo. Amparo recuerda el incidente: “a Beto poco le importó o le dolió, porque no se paró en la clínica; yo estuve cuidando a mi hija porque él nunca la fue a ver”. Después, en 2005, nació el primer hijo de la pareja.

Amparo recuerda con culpa que en varias ocasiones su hija les llamaba para pedirles apoyo para salirse de aquella casa. En muchas ocasiones Amparo le preguntaba qué sucedía, pero la joven madre se quedaba callada, no se quejaba. “Siempre me decía ‘mamá, no se meta’. Recuerdo que en algún momento lo vi llegar a la casa con un cuchillo en la mano. Ahora estoy segura que Bechi, regresaba porque la tenía amenazada de que nos iba a asesinar a nosotros”.

Bechi siempre cuidaba de Alberto. Era muy dedicada con él y sus hijos, pero nunca estaba contento. Las peleas eran constantes, los insultos, la humillación durante esos 12 años le fue aniquilando la confianza. Bechi y Beto estuvieron casados por 12 años tuvieron cinco hijos. El mayor ahora tiene 13 años, y en aquel momento tenía 10. El pequeño Ian fue testigo junto con sus cuatro hermanitos de cómo su padre asesinó a su madre aquel 9 de septiembre de 2015.

En agosto de 2015, Bechi le habló a sus padres para hacerles saber que Beto la había golpeado. Amparo acudió a auxiliarla: “Ese día la sacamos de la casa, con los cinco niños. Beto todavía me dijo que el matrimonio es de dos, para darme a entender que no me metiera. A mí no me importó porque ya era demasiado. Él no se quiso salir en ese momento de la casa. Nos fuimos y sus hermanos cuidaron de ella esa noche. Al siguiente día el sujeto me dijo que prefería irse el de la casa para que sus hijos no durmieran en el piso, por lo que Bechi regresó a la casa solamente con los niños. Fue muy astuto, sabía que si mi hija se quedaba con sus hermanos él ya no podría lastimarla, por eso accedió a supuestamente salirse”. Hoy Amparo se arrepiente de haber apoyado esa decisión.

Alberto acudía todas las noches con el pretexto de ver a los niños para insultarla. La casa de Bechi estaba a unos ocho metros del domicilio de sus padres, por lo que Amparo pasaba a verla cada noche para cerciorarse que estuviera bien. Ese día no fue la excepción: “Llegue y vi que estaba la bicicleta de él; de inmediato le hable a mi esposo y fuimos. Entonces él salió y se fue de la casa. Dejamos a Bechi y nos regresamos a casa. Más o menos como a la una de la mañana, Ian tocó la puerta de la casa de los abuelos. La chapa se trabó y no podían salir, pero cuando finalmente lograron romper la chapa y llegar al domicilio de su hija, el pequeño ya se encontraba balbuceando y llorando: “¡Mi mamá, mi mamá!”

Mario entro a la casa. Ahí estaba su hija en medio de un charco de sangre, acuchillada. “Todavía la encontré respirando. La abracé, pero no resistió”, recuerda.

Las autoridades llegaron como dos horas después de que sucedieron las cosas, pero ya no había nada que hacer: Alberto ya había escapado.

“¿Cómo están los niños?”, le pregunto a padres de Betzabé.

“Ese día, él les sentenció que si decían algo iba a regresar a asesinarlo. Los niños nunca andan solos. Ian se asusta si alguien le llama por su nombre en la calle, aterrado piensa que es su papá, que en cualquier momento va a regresar a asesinarlos”, responden. “Ya están mejor, pero con miedo. Al principio el grande decía que había sido su culpa porque cuando salió a pedir ayuda su padre aprovecho para atacar a su mamá. Afortunadamente ha ido entendiendo que el no pudo haber hecho nada, pero el miedo lo mantiene siempre alerta”.

A más de tres años y un mes de los hechos, las autoridades de Jalisco nada les han dicho a los padres. Alberto sigue prófugo, y ya ni siquiera lo buscan. Sin embargo, la solicitud de ayuda de los padres de Bechi, sigue vigente. “A muchos ya se les olvidó, a nosotros nunca. Acudimos a marchas, a todos lados a donde nos llamen para que no se olvide que sigue libre y mi Bechi sin justicia”.

Desde FridaGuerrera nos unimos a la necesidad y derecho de esta familia para acceder a la justicia. Las autoridades de Jalisco ya se van; vienen nuevas y exigimos que se hagan cargo realmente de cada caso, de cada injusticia en un estado sumergido en la violencia, la corrupción, la impunidad, la indiferencia.

Si eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio, búscame y ayúdame a visualizarlas y contar su historia.

Voces de la Ausencia.
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