Ya salió ‘Privacidad y Percepción’, nuevo número de la revista VICE México


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Internet siempre ha sido un lugar para la experimentación. Si tienes cierta edad, recordarás tu primera página de Myspace y cada amigo que llegó a tu top ocho. Es posible que también recuerdes Tumblr durante la época en que podías vincular canciones a una publicación sobre tu primer beso: un diario digital que tu madre nunca encontraría. Había AIM, salas de chat y blogs. Ahora está Facebook, donde puedes avergonzarte de las publicaciones que tus familiares consideran creíbles, sentir alivio cada vez que recibes el recordatorio del cumpleaños de un amigo del que no te hubieras acordado, o mirar ansiosamente quién responde “asistiré” a tu fiesta. Hay Instagram, para cuando necesitas saber si tu ex te está vigilando, y así puedes acechar a todos tus matches de Tinder. Y hay Twitter, por supuesto, un lugar para leer mensajes directos y encontrar extraños que asienten con entusiasmo a tus opiniones políticas. Hemos formado comunidades y nos hemos expresado en la red durante décadas, y a medida que internet ha ido evolucionando, nos hemos vuelto más conscientes de cuánta información personal compartimos en línea y con quién la compartimos, especialmente mientras los gigantes de la tecnología tratan de asegurarnos que no están extrayendo nuestros datos, y el Congreso amenaza la vida y los medios de subsistencia de las trabajadoras sexuales en internet con una legislación peligrosa.

A medida que las aplicaciones que utilizamos se convierten en una parte cada vez más importante de nuestras rutinas diarias, la línea entre nuestras vidas “digitales” y nuestras vidas “reales” se vuelve cada vez más borrosa: ¿Cómo podemos distinguir entre las dos? ¿Tendríamos que hacerlo? ¿Acaso nuestras identidades en estos espacios están realmente separadas? ¿Cuándo es más real nuestra vida en internet que la que llevamos fuera de éste? Estas son algunas de las preguntas que planteamos en el número anual de foto, Privacidad y Percepción.

Portada por Laurence Philomene

La identidad es crucial para los artistas que elegimos, así como la representación digital. A medida que nos mudamos a internet, los fotógrafos han tenido que enfrentarse a la forma en que ejecutan su trabajo, y donde, simplemente, quieren que sea visto. Ellos entienden que nuestras identidades en internet impactan directamente nuestra realidad y nuestras interacciones más básicas y cruciales. Con esto en mente, dividimos este número en cuatro capítulos: privacidad, sexualidad, intimidad y género. Y elegimos a un grupo de fotógrafos y periodistas para abordar estos temas. En el capítulo de “privacidad”, por ejemplo, la fotógrafa de nuestra portada, Laurence Philomene, engaña a los espectadores haciéndoles creer que está tomándose un autorretrato, cuando en realidad los sujetos son otras personas que se hacen pasar por elle. Matt Lambert reflexiona sobre la “sexualidad” con fotos del set de su cortometraje para adultos, que desdibuja la línea entre la amistad gay y la atracción física. En “intimidad”, Ziggy Mack-Johnson y Sophia Wilson exploran los prejuicios inherentes a los medios y la industria de la moda, y cómo todos deberíamos “tener la libertad de vestir y comportarnos como mejor nos sintamos”. Respecto al “género”, Aarti Singh y Jake Naughton capturan a la comunidad LGBTQ en India, y cómo es capaz, e incapaz, de mostrarse verdaderamente.

Este número también se realiza en colaboración con Broadly, nuestro sitio dedicado al género y la identidad, ya que estos temas intersectan directamente con los pilares centrales de la vertical: poder, vida, cultura y tradición. En Broadly, mientras cubrimos lo que sucede en el mundo cada día, ponemos énfasis en mostrar lo que se siente estar vivo en este mundo, y en diversificar las experiencias que se incluyen en la narrativa de nuestra generación. En esta edición, observamos las innumerables fuerzas que pueden dar forma a nuestras identidades, con un enfoque en ese espacio entre lo inmaterial y lo material, que toca nuestra identidad más privada y pública. Diana Tourjée explora la forma en que los avatares le permitieron escapar de su propio cuerpo y experimentar una nueva identidad mucho antes de su transición de hombre a mujer. Gabrielle Birkner busca los detalles íntimos de la vida de su difunto padre en los rincones de internet; cada enlace archivado es una piedra bajo la cual existe la posibilidad de obtener nueva información. Najma Sharif reflexiona sobre el poder de las cuentas alternativas que le permitieron a ella, como mujer negra musulmana de la diáspora somalí, retirarse momentáneamente de la invisibilidad e hipervisibilidad de su identidad pública y encontrar un lugar para escribir la historia de su propia vida. Y Tom Rasmussen comparte la rapidez con la que el secretismo puede convertirse en vergüenza, especialmente cuando se trata de nuestros deseos sexuales, y cómo, a veces, podemos cambiar nuestra propia narrativa al darle prioridad a la honestidad por encima de la privacidad.

Esperamos que de estas páginas salgan con una comprensión más profunda de cómo las vidas que vivimos dentro y fuera de internet, en público y en privado, pueden reflejarse mutuamente y crear distancia y distinción entre sí. Siempre es una cuestión de percepción cómo toman forma nuestras propias identidades en estos espacios que se multiplican constantemente. — LOS EDITORES

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