Lo que el TLC se llevó. Empresas mexicanas que sucumbieron con el tratado


Artículo publicado por VICE México.

Las calles de la Ciudad de México aún exhiben rastros de los míticos Videocentro, ‘El Netflix de los noventas’, una cadena de establecimientos donde se rentaban películas en formato VHS. El dinosaurio de las películas para mirar en casa fue sustituido por la empresa estadounidense Blockbuster, la cual se declaró en bancarrota en 2014. Reino Aventura también se fue con la liberalización del mercado. El parque de diversiones ubicado al sur de la capital fue sustituido en 1999 por SixFlags, con toda la parafernalia de la compañía Warner Bros.

¿Cuántas empresas de origen mexicano desaparecieron o pasaron a manos extranjeras luego de que en 1994 se firmara el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)? Mientras los expertos las cuentan por cientos, en el imaginario colectivo hay decenas de marcas que aún permanecen en la mente de los mexicanos.

El acuerdo que prometía la modernización permitió que muchas empresas, principalmente de origen estadounidense, entrarán por la alfombra roja a un mercado deseoso de consumir los productos que ofrecían, aunque en algunos casos fueran más caros.

En el recuerdo nacional aún hay comercios como Tomboy y BurgerBoy, marcas que se volvieron leyendas underground del centro del país antes de que McDonald’s y las franquicias estadounidenses dominaran el mercado de la comida rápida. Muchos todavía añoran los juguetes de Ensueño, empresa que proveyó de diversión a varias generaciones.

La pérdida de consumidores ante la competencia, la incapacidad de adaptarse al nuevo mercado, así como la crisis económica que se desató a finales de aquel año, generaron el caldo de cultivo idóneo para que muchas compañías desaparecieran y otras terminaran absorbidas por trasnacionales.

Especialistas consultados por VICE mencionan que el TLCAN sí tuvo un impacto en la industria local, lo cual, sumado a problemas internos, provocó pérdidas. Las ramas de negocios más afectadas fueron la de bebidas y alimentos, la automotriz y la textil, así como la juguetera, que prácticamente desapareció. Lo más preocupante, apuntan los expertos, es que el nuevo tratado no pinta un mejor panorama para la industria mexicana.

Marcas en el recuerdo

Además de las legendarias cadenas de hamburguesas mexicanas, otras empresas líderes de su ramo como la aerolínea Taesa, terminaron salieron del mercado por distintos motivos, con la sombra del TLCAN y el ‘error de diciembre’ merodeando su extinción.

La Compañía Nacional de Subsistencias Populares ( Conasupo), que ofrecía productos de la canasta básica con precios subsidiados, también fue víctima del llamado NAFTA, por sus siglas en inglés. La paraestatal nacida en 1961, desapareció en 1999 para dar paso a Diconsa que, si bien busca el mismo objetivo, tiene una cobertura reducida.

Un caso emblemático que refleja el efecto del TLCAN en los hábitos comerciales de los mexicanos es que el involucra a la industria juguetera. A decir de los expertos, el impacto del tratado se puede observar claramente en la industria juguetera, pues con la desaparición de Juguetes y Muñecas Ensueño, además de la irrupción de competidores como Mattel, Lego, Hashbro o Fisher Price, la industria mexicana prácticamente quedó extinta.


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“El efecto general del TLCAN lo podemos asociar con ramas completas como la de juguetes, que prácticamente desapareció. Hay ramas como la de textiles que tuvieron que reformularse para poder sobrevivir”, comenta el economista Alejandro Álvarez Bejar, quien explica que en la industria automotriz hubo una destrucción relativa de las empresas mexicanas de autopartes vinculadas con grandes empresas de esa industria, por lo que esas compañías debieron reacomodarse.

“Sumándose con las condiciones internas, de la cual se desprende el impacto del TLCAN, (la modernidad) sí provocó que principalmente comercios regionales tuvieron esa pérdida”, comenta Ignacio Martínez Cortés, del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios.

Videocentro, Reino Aventura, BurgerBoy, Tomboy, Muñecas y Juguetes Ensueño, Taesa, Conasupo, CandyMax, Más-TV y Mexicana de Aviación son sólo algunas de las empresas que fueron desplazadas por marcas extranjeras. ¿Y los tequilas? ¿Y las cervezas? La lista se ha engrosado en el último cuarto de siglo.

Devorados

Para Ignacio González, tendero de 52 años, enterarse que varias marcas de tequila ya no eran mexicanas le causó sorpresa y disgusto. Desde que abrió su tienda en 1992 ha visto la aparición de todo tipo de licores internacionales, pero le daba gusto que el destilado de agave fuera el favorito. “Ya ni Don Julio es mexicano”, dice sobre la venta de la afamada casa tequilera al consorcio inglés Diageo.

No es un caso aislado ya que, con la apertura de los mercados, el consumo de los mexicanos ha quedado en manos de extranjeros. Actualmente hay casas tequileras como Herradura, Jimador, Sauza, Tres Generaciones que fueron adquiridas por grupos internacionales como Brown-Forman, Constellation Brands y Beam Suntory Global.

Con la cerveza pasa lo mismo. La marca más vendida en el mundo es Corona, parte de Grupo Modelo, que ya no pertenece a manos mexicanas, sino a la compañía belga Anheuser-Busch InBev. Caso similar ocurrió con Cuauhtémoc-Moctezuma, cervecería de gran arraigo en el norte del país, que pasó a manos de Heineken International.


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Además de las bebidas alcohólicas, la globalización mercantil le arrebató a la industria mexicana empresas y marcas que tienen un lugar bien guardado en el inconsciente de quienes los consumieron. En medio de la vorágine comercial, Comex pasó a manos de PPG Industries, Helado Holanda a Unilever, el agua mineral regiomontana Topo-Chico a Coca-Cola. Otras como Grupo Lorena, con sus célebres dulces Pelón Pelo Rico y Crayón, o La Azteca que producía los chocolates Abuelita, Carlos V y Morelia Presidencial, también dejaron de pertenecer a mexicanos en los últimos 24 años.

Álvarez Bejar menciona a VICE que la llegada de inversión extranjera, que implicó nuevas instalaciones y desarrollar capacidades, tuvo un efecto primario que “fue poner a varios empresarios al borde de la quiebra y amenazarlos con la compra, que al final ocurrió”. El experto recuerda el caso de las grandes cadenas de supermercados, como Aurrera, que fueron tragados por Walmart.

Otras empresas absorbidas desde el TLC:

  • Banco Bital (The Hong Kong Shanghái Banking Corporation)
  • Banco Serfin (Grupo Santander)
  • Grupo Modelo (Anheuser-Busch InBev)
  • Cuauhtémoc-Moctezuma (Heineken International)
  • Refrescos Yoli (Coca-Cola FEMSA)
  • Refrescos Ameyal (Coca-Cola FEMSA)
  • Topo-Chico (Coca-Cola FEMSA)
  • Banco Inverlat (Scotiabank)
  • Don Julio (Diageo)
  • Deleón Tequila (Diageo)
  • Casa Herradura (Brown-Forman)
  • Jimador (Brown-Forman)
  • Don Eduardo (Brown-Forman)
  • Pepe López (Brown-Forman)
  • Sauza (Beam Suntory Global)
  • Hornitos (Beam Suntory Global)
  • Tres Generaciones (Beam Suntory Global)
  • Espolón (Campari)
  • Casa Noble (Costellation Brands)
  • Comex (PPG Industries)
  • Turín (Mars)
  • Santa Clara (Coca-Cola FEMSA)
  • Servi-bonos (Sodexo)
  • Grupo Lorena (Hershey’s)
  • Jugos del Valle [Frutsi] (Coca-Cola FEMSA)
  • La Azteca (Nestlé)
  • Helados Holanda (Unilever)
  • Banamex (City Group)

¿Qué viene para la industria?

Tal como sucedió hace 24 años, el nuevo tratado comercial repercutirá en diversos aspectos de la economía local. Empresas productoras, manufacturas, de servicios, los intermediarios y consumidores mexicanos tendrán que adaptarse a un nuevo panorama comercial que no pinta positivo para todos.

Martínez Cortés menciona que, para los consumidores, el nuevo acuerdo trilateral traerá una mayor oferta en sectores que antes no estaban negociados, como servicios de digitalización. “Esto provocará la creación y surgimiento en el mercado de plataformas que estarán brindando un mayor post-servicio, tanto a mercancías como a bienes intangibles”, para entrar de lleno al ‘internet de las cosas’.


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De cara a la implementación del nuevo Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés), Álvarez Bejar prevé un reacomodo en las líneas de producción donde México saldría perdiendo, ya que entre el 25 y 40 por ciento de los productos deben realizarse pagando un salario mínimo de 10 dólares la hora, situación que difícilmente ocurrirá.

“El salario por hora de Estados Unidos en manufactura es casi el salario diario de un trabajar del sector automotriz, es muy complicado, ahí habrá reacomodos fuertes”, comenta el catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM.

Enrique Alvarado en Twitter: @kikin_agz

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