Vencedores vencidos: 10 históricas jornadas de fútbol arruinadas por la violencia


Artículo publicado por VICE Argentina

¿Servirán de algo las ruinas del partido a nivel clubes más importantes de la historia Sudamericana? Porque D10S no va a ser argentino todos los días como lo fue el sábado, cuando evitó que el micro de Boca aplastara a los hinchas millonarios después de que el chofer se desmayara. Uno tampoco ve todos los días al presidente de un club huyendo de sus propios hinchas, ¿verdad?.

Si te llegaban a agarrar los muchachos se jugaba igual, ¿no, Rodolfo? Al margen de la Corrupbol, como bien dijo el ídolo paraguayo José Luis Chilavert, ¿alguien puede pensar que existe un campeón legítimo de esta Copa?

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https://platform.twitter.com/widgets.js Los futboleros latinos nos jactamos de que La Copa Libertadores de América es el mejor torneo del mundo. Al margen del botox de la Champions League, todavía con esa mística popular tan difícil de explicar y organizada sobre reglas escritas y usos folklóricos que trascienden al lenguaje y sólo funcionan de la línea de cal para adentro y desde el minuto 0’ hasta donde llegue, la Copa es parte de nuestra identidad. Y la estamos perdiendo a manos de vagos que tiene millones en efectivo en su casa. ¿Qué es esto? Hace cinco días, media Argentina estaba detenida por este partido. Ahora, seamos sinceros, si se juega nadie lo va a tomar en serio. La connivencia de los clubes para con sus lugartenientes de lo ilícito tienen que terminar. Caso contrario, vamos a terminar viendo todo por YouTube.

En VICE repasamos otras 10 jornadas populares arruinadas por la violencia

Post data: al cierre de este artículo, la Conmebol analiza jugar el partido en Miami o en Doha. Apagá la pantalla de tu teléfono y mirá el reflejo: ¿te parece que tenés cara de idiota?

Estudiantes vs Lanús: 10 de junio de 2013, Torneo Apertura argentino, Estadio Ciudad de La Plata

Quizás fronteras afuera no se esté tan al tanto, pero desde 2013 las hinchadas visitantes están prohibidas en los torneos de liga de la Asociación del Fútbol Argentino. La razón provino del caño de una ithaca de un policía bonaerense que el 10 de junio de ese año mató de un balazo de goma en el pecho a un barra de Lanús durante incidentes en las afueras del Estadio Ciudad de La Plata, donde el Granate enfrentaba a Estudiantes.

Hasta los incidentes en las afueras del Estado Monumental, que terminaron en la renuncia del ministro de Seguridad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Martín Ocampo, tal vez esa muerte haya representado el último punto de quiebre para la logística del fútbol argentino. No obstante aquella prohibición, desde 2013 hasta la fecha algunos partidos y casi todos los encuentros de Copa Argentina —incluidas la final de la Recopa entre Boca y River en Mendoza— contaron con ambas parcialidades. La principal excepción durante ese certamen: el reciente clásico rosarino entre Newell’s y Central.


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También hasta los incidentes del sábado, y a pesar de la seguridad que demanda el torneo de Primera —la mayoría de los equipos juegan en la Ciudad Autónoma y la provincia de Buenos Aires—, no eran pocos los presentadores televisivos que comentaban, muy republicanos, que era “una vergüenza” la prohibición de visitantes en el torneo local. Desde el sábado se los puede ver pidiendo, muy republicanos, una política de Estado para paliar la violencia.

San Pablo vs Tigre: final de la Copa Sudamericana 2012, Estadio Morumbí, San Pablo

No es que queramos hacer estallar el corruptómetro juntando los términos “tesorero” y “Conmebol”, pero el entonces tesorero de la Conmebol, Romer Osuna, afirmaba luego de los incidentes en el vestuario de Tigre: “Les creo que los agredieron, estaban exaltados, pero las cosas son así. Después se escucharán los descargos. Ahora es momento de hacer la premiación”. ¿Cuáles habían sido esos incidentes en los cuales Osuna decía creer? Nimiedades, un caño en el pecho del arquero Damián Albil, 15 tipos de seguridad privada moliendo a palos a jugadores y cuerpo técnico del equipo visitante, que por supuesto se negó a seguir la final. Los descargos mencionados por el tesorero fueron elevados al tribunal de la Nada y no supimos nada más sobre él. Bueno…no exactamente.

Chivas vs Atlas: 22 de marzo de 2014, Torneo Clausura, Estadio Jalisco, Guadalajara

Para los argentinos ver un tremendo estadio mexicano repleto remite a la más grande obra de arte que un ser humano calzando botines haya plasmado jamás. Pero toda esa magia, folklore y mística se arruina en unos minutos, como sucedió en esta edición del clásico tapatío, estropeada por aquellos que piensan en cualquier gilada menos en que hay chiquitos que van por primera y seguramente última vez a ver el clásico que juega su equipo.

Treinta hinchas y ocho uniformados heridos fue el saldo principal de la violencia, que también obligó a Atlas a pagar 25 mil dólares en concepto de multa e impidió a Chivas la venta de entradas en su estadio por varias fechas. Al año siguiente volvió a haber incidentes otra vez. Si esto sigue así vamos a terminar viendo la NBA, amigos. Rescátense.

Boca Juniors vs Chacarita Juniors: partido amistoso, 4 de marzo de 1999, La Bombonera, Buenos Aires

Otro hito ruinoso para las canchas argentinas fue el ataque por parte de la barrabrava de Boca Juniors a un puñado de pares de Chacarita. Increíble, quiero decir, sospechosamente, ocurrió durante un partido amistoso que se jugaba a las 9 am.

Todo comenzó cuando la primera línea de la 12 pudo, de alguna manera, entrar al sector donde había algunos hinchas y barras menores del cuadro del oeste bonarense. Las imágenes hablan por sí solas y desde esa vez la enemistad entre las barras de Chacarita y Boca es de las mayores del fútbol argentino. No mataron a nadie de casualidad. O quizás porque los que intercedieron desde la cancha eran nada más y nada menos que jugadores y cuerpo técnico del Boca más ganador de todos los tiempos: el conducido por Carlos Bianchi.


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Por los hechos fueron enjuiciados y encarcelados varios barras del club de la Ribera, que retornaron a sus actividades a los pocos años y con plenos fueros.

Peñarol vs Nacional: torneo uruguayo, 27 de noviembre de 2017, Estadio Centenario, Montevideo

Desde una semana antes de que se jugara el clásico charrúa ya se debatía si la denominaba “tribuna de la familia” del Estadio Centenario debería habilitarse. ¿Podían ir los chiquitos con sus mamás y papás a ver a sus equipos? No. Todo terminó a balazo de goma y proyectil limpio. Tanto que un barra de Peñarol le tiró una garrafa de 13 kilos a la policía desde lo alto de la tribuna Amsterdam.

Después de la detención, se comprobó que el hombre integraba la lista de personas peligrosas cuya entrada a los estadios estaba prohibida y que la facción que integraba recibía entradas para los partidos. ¿Quién les daba esas entradas? Vamos, que en Uruguay son como 42 millones de personas menos que acá. No es tan difícil.

Colo Colo – Universidad de Chile: torneo chileno, Estadio Monumental y diversas regiones

Para la edición 169 del superclásico chileno el gobierno de ese país había ideado el Plan Estadio Seguro como dispositivo para garantizar la paz en las tribunas y adyacencias del Estadio Nacional. ¿Resultado? Hubo incidentes hasta en el Estrecho de Magallanes más o menos. Con detenidos no sólo en la zona de la cancha sino en diversas regiones del país, el partido mostró que sea cual haya sido el plan del gobierno chileno, la solución no venía por ahí.

El siguiente clásico se jugó sin público y para el 172 ya estaba todo de nuevo en su sitio: hubo 144 detenidos, la mitad de ellos en las adyacencias del estadio, los demás, en el resto del país.

Flamengo vs Independiente: final de la Copa Sudamericana, 13 de diciembre de 2017, Río de Janeiro

Durante el año pasado, el Estado brasileño relevó 11 muertos en 104 incidentes en estadios en todo el país. Este bien podría ser el punto final de este párrafo y de este artículo, pero ilustremos con una muestra de lo que pasó en otra final internacional: en los alrededores del hotel donde el plantel de Independiente descansaba antes de jugar contra Flamengo se registraron incidentes que son bastante comunes cada vez que un equipo argentino juega una instancia decisiva en Brasil.

¿Por qué pasa algo que siempre pasa y las autoridades tranquilamente pueden saber qué va a pasar? Es la pregunta del millón en estos casos. El sábado, en Núñez, nadie la supo responder.

Deportivo Cali vs América de Cali: torneo colombiano, 8 de marzo de 2008, Estadio Pascual Guerrero, Cali

El clásico de Cali terminó en desastre total: ni adentro ni afuera de la cancha se trató de fútbol cuando policías e hinchas se trenzaron en las gradas y cuando el DT del Diablo, Diego Umaña, le dio manso codazo al entrenador del Cali, Daniel Carreño.

80 personas heridas fue el saldo de los disturbios, que también terminaron en 11 fechas de suspensión para el entonces “profe” caleño. Umaña y Carreño terminaron haciendo las paces en un programa de radio. Ellos, porque el clásico siguió con la tensión al taco y el año pasado, tras otros incidentes con invasión de campo, el alcalde de la ciudad, Maurice Armitage, advirtió: “Si la violencia sigue, yo como alcalde prohibiré el fútbol, porque la seguridad del ciudadano está por encima de cualquier cosa y no voy a permitir que el deporte se convierta en un problema de vandalismo, donde unas personas atropellan la ciudad”.

Tigre vs Chicago, julio de 2007, Mataderos

Otra muerte en un estadio. Cientos de barras e hinchas de Chicago invaden y destrozan su propia cancha ante el descenso inminente del equipo a manos de Tigre. Una vez en el campo van hacia la tribuna donde estaba la gente del club de Victoria y producto del ataque, un piedrazo mata a Marcelo Cejas, un hincha de 41 años que estuvo 25 minutos esperando una ambulancia.

Al club de Mataderos le descontaron 20 puntos y terminó por descender al finalizar el torneo. ¿Culpables? La Justicia apenas sí les dio 20 días de prisión en suspenso a cuatro dirigentes de Chicago, Antonio Héctor Filomeno, Genaro Criscuolo, Jorge Osvaldo Riveyro y Alberto Orlando. Al menos en ese caso no se culpó a “la crisis” de causar una nueva muerte.

Central vs Newell’s: torneo argentino, 29 de octubre 2006, Rosario

Habiendo visitado Rosario aquí decimos que el clásico de esa ciudad se trae tanta o más leyenda que el Superclásico entre Boca y River, ese que la Conmebol quizás pretenda jugar en el entretiempo del SuperBowl. Lamentablemente, el partido que Roberto Fontanarrosa supo inmortalizar en su literatura hace años que no tiene a las dos hinchadas presentes. Razones hay muchas y antecedentes más: el triángulo narcotráfico-policía-barras que para nada es algo exclusivo de Rosario, apoya en esa ciudad abrazada por el Paraná uno de sus vértices más filosos. Y diciendo “la sociedad está enferma” no se soluciona nada. ¿O acaso las lógicas y los dispositivos que estructuran la violencia de la ilegalidad son los mismos que tenemos para hacer un cumpleaños de 15?

El video termina en el súmum del espanto cuando vemos a un milico cazando hinchas y riéndose. Si algunas manos van a tomar cartas en el asunto, mejor sean las nuestras. Hora de dejar de legitimar la basura. Y cuidarnos entre todos y todas.

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