Lo que las películas de superhéroes podrían aprender de ‘Into the Spider-Verse’


Artículo publicado originalmente por VICE Canadá.

Es extraño considerar a Into the Spider-Verse de Sony como fresca cuando Spider-Man (como franquicia) se siente antigua. Estoy hablando de antigua como el polvo. Más vieja que Internet. Y lo suficientemente vieja para haber muerto y regresado 15 putas veces. Él es un adulto mayor con una historia de 56 años en este punto y, por consiguiente, ha estado re-contando esa misma historia de picaduras de arañas, tíos muertos, y heroísmo interrumpido por años.

Hoy en día, cuando pienso en la película promedio de superhéroes, se siente como el mismo tipo de antigüedad. Así sea actual, con un tipo villano púrpura abultado enfrentándose a seis héroes con superpoderes, con explosiones tras explosiones, portales a otras dimensiones, o con el tipo volador #1 de 2013 enfrentándose al tipo alien #2 arrojando cosas a los edificios… Todo se siente como un rencauche. Pero Into the Spider-Verse no se sintió así.

A pesar de ser una película donde el Spider-Man clásico está insertado dentro de cada punto de la trama, esta película se presenta como una adaptación suelta de una historieta (de la artista Sara Pichelli y el escritor Brian Michael Bendis) sobre el joven Miles Morales, nuestro nuevo adolescente negro/puertorriqueño de Brooklyn, con una afinidad por el arte callejero. Como Parker, él tiene sus propias inseguridades, su propio momento radioactivo y, cuando alguna mierda relacionada con las dimensiones sale mal, sentí que me dieron una película rebosante de corazón y entendimiento del héroe que amo.

Muchas películas tanto viejas como nuevas podrían aprender de esta apuesta fresca de un héroe viejo. Y quién lo diría, tengo una lista de todas las razones aquí mismo:

Into the Spider-Verse entendió por qué los fans aman el personaje.

Batman V Superman pudo aprender de esto.

Cuando pienso en las fórmulas del pasado para la pantalla grande que funcionaron, todas tomaron decisiones acertadas sobre quién era el protagonista. En la trilogía de The Dark Knight de Christopher Nolan, él entendió que el Batman caprichoso y malhumorado que todos amábamos estaba atado a la filosofía del vigilante; ese hombre reflexivo y lúgubre llevado a las variantes tenebrosas del heroísmo. En contraste, la directora Patty Jenkins honró a la Mujer Maravilla como desafiantemente esperanzada, y optimista incluso bajo el riesgo de verse ridícula. Spider-Verse sabe cómo conmemorar en este espacio a un personaje querido por su atractivo principal. Miles Morales tiene una familia que ama, pero carga con una culpa de recibir una educación de prestigio de una lotería de escuela charter. Y Peter Parker sufre de depresión gracias a sus inseguridades y decisiones que impactaron su vida doméstica. Como mito, Spider-Man siempre ha sido adorado como un personaje que siempre está en la cúspide de la grandeza, pero retenido por la vida.

En comparación, Batman V Superman de Zack Snyder no tenía ni puta idea de Superman. En cambio lo convirtió en una imitación barata de Batman —crudo, melancólico y aburrido— cuando lo opuesto a Superman es lo que es real al personaje. Aunque todavía no puedo soportar esa mierda inhumana de la superioridad moral, Superman ganó una base de fans porque era un ideal incorruptible. Era un trabajador bruto de Kansas con cualidades de Dios cuya moral se originó de un hombre normal (Jonathan Kent). Nuestra estética de alien superpoderoso vs. humano millonario no expuso ninguna pista de por qué Superman luchó de frente contra Bruce Wayne, y viceversa.

Into the Spider-Verse entendió el humor.

The Amazing Spider-Man 1-2 pudieron aprender de esto.

Yo entiendo: Sony todavía sufría las consecuencias de esa caminata y ese pavoneo de Tobey Maguire en 2007, así que necesitaban de un cambio. Se decidieron por una mierda contracultural. Quita a Peter Parker de su pasado de cuatro ojos, y conviértelo en el Andrew Garfield sombrío, siempre cansado y que monta patineta. Sí, eso funcionará. Excepto que no lo hizo. Garfield fue el Spider-Man más desagradable con el que me he cruzado alguna vez, y esto no es por irrespeto a su talento, sino porque mucho de lo que hizo que el personaje de Spider-Man fuera querido estaba en su habilidad de reírse y llorar al mismo tiempo.

Into the Spider-Verse acepta el pavoneo y muchas cosas más. Miles como personaje es torpe con sus habilidades de araña, y como un joven pubescente es incómodo con sus descubrimientos, es fácil reír con su crecimiento en lugar de solo reírse de él. Hay consistencia entre cada Spider-Man/Woman que es mordaz y disecciona lo que los fans saben popularmente de Spidey. Y cuando eso se quita, se siente el impacto dramático.

Into the Spider-Verse entendió el “look”

Man of Steel y Batman V Superman pueden aprender de esto.

Temáticamente, una película de superhéroes empezaría a partir de la mierda superficial que hace a un héroe reconocible (poder y nombre), y se olvidaría del resto. Man of Steel (2013) marco el inicio con el traje, pero introdujo tonos oscuros. Esto salió fresco del éxito de The Dark Knight, así que naturalmente el director Zack Snyder ignoró los tonos brillantes y chispeantes del Superman de 1973, y se decidió por la graduación lúgubre de un Batman de los 2000. Se fue a los tonos temáticos que simplemente eran incorrectos de los Súper antes, pero lo llevó un paso más lejos estéticamente, Zack le echó una mirada fija al anti-optimismo y lo sintió al mismo tiempo.

Compara eso con Into the Spider-Verse, que adopta y acepta el espectro artístico de un pasado de franquicia. Bien sea con la técnica de Robby Rodriguez y su Gwen Stacy y su estilo de historieta pop-art de Marvel, o con el espectáculo de luces de manga y anime, todas las putas partes de esta película gritan su amor declarado por quien es Spider-Man en una escala sensorial. Desde las cajas amarillas de texto con diálogo interno (como en una tira cómica), hasta la implementación del 2D al 3D, el viaje de ser Spider-Man se siente auténtico. Es infeccioso. (Un consejo: ¡quédate hasta el final!)

Into the Spider-Verse reconoce el pasado.

The Amazing Spider-Man y Spiderman: Homecoming pueden aprender de esto.

En la secuencia inicial, un experimentado y medio deprimido Spidey en sus veintes (Chris Pine) hace un monólogo sobre la historia entera de la trilogía (Sam Raimi): el beso bajo la lluvia con Mary Jane(Spider-Man), el tren suspendido (Spider-Man 2), ese rescate en el restaurante, y la terrible vergüenza de la caminata por la acera (Spider-Man 3). Entre este momento y el siguiente, lo que comienza como un montaje básico empieza a sentirse como una broma interna. Después de Spider-Man 3, Sony prácticamente ignoró la última entrega de Sam Raimi como el hijastro pelirrojo que fue. Y desde ahí, nos dejaron con un ciclo de adaptaciones que bien ignoraban o remezclaban por completo los elementos “clásicos” del mito. Homecoming optó por un Parker diferente que no lidió con el desempleo, la pérdida de los amigos, y la bancarrota que hicieron a Peter Parker quien era. Y ya hemos hablado de ese Spider-Man más atrevido a quien tampoco le importaban sus mayores. No me malinterpreten, ambas de estas películas pudieron ser películas medio decentes, pero no fueron buenas películas de “Spider-Man“.

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Spider-Verse en comparación entrega las bromas de auto-referencia y el material a mil por hora. Sabe por completo que ya conocemos las historias y las dificultades, y no cambia nada de eso. Lo que sentí entonces fue un vínculo extraño como un espectador que una vez invirtió tiempo y amor en este pasado de historias. Malo o bueno, era la experiencia de cada momento spidey la que importaba.

Into the Spider-Verse como tema tiene sentido.

Avengers: Infinity War pudo aprender de esto.

¿Entonces cuál es el tema de Infinity War? Bueno, a diferencia de la mayoría de villanos interesados en esa mierda de dominar el universo, obtuvimos un imitador de Hulk púrpura que buscaba salvarlo. Ya para este momento conoces su plan maestro: eliminar mitad de la vida en el universo o algo así con el chasquido de sus dedos. Sin importar que ese poder del anillo de realidad que tenía podría haber sido utilizado para arreglar el problema o lo que fuera—ya he dicho esto antes. El punto es que, la motivación no tenía mucho sentido, y eso mató por completo la película para mí.

Temáticamente, Into the Spider-Verse comparte los mismos hilos que Homecoming. Un joven con la ayuda de un mentor (Iron Man) aprende a ser un héroe por su cuenta, bla, bla, bla. Pero con Into the Spider-Verse, el tema es la pregunta: ¿Qué significa ser Spider-Man? Es contestada con un Parker que ha olvidado cómo ser el héroe. Es contestada en Miles quien intenta entender de responsabilidad. No es una historia de Gwen Stacy, o una historia de cualquier Parker, es una historia de Spider-Man. Una que mi mamá (Spider-Man 1976), mi primo menor (Sam Raimi, 2002), y yo (animado, 1994) reconoceremos en nuestras maneras diferentes. Es una celebración de quién era Spider-Man, y en quién se convertirá finalmente.

A Into the Spider-Verse no le importan un carajo sus villanos.

Doctor Strange puede aprender de esto.

No puedo decirte cuándo fue la última vez que vi una película en la que no me importó un carajo el tipo malo. Hay algo especial cuando una película de superhéroes elige no depender del villano del momento para avanzar en una trama. Algunas de las mejores películas del MCU, como Guardianes de la Galaxia, eligen romper el molde estándar al convertir al equipo de inadaptados espaciales al estilo Seinfeld en el centro de atención. Sí, es sacrilegio para mí decir esto cuando tenemos al Joker de Heath Ledger, pero también considera lo que ocurrió con la continuación—The Dark Knight Rises no es tan remotamente convincente, y por lo tanto es una película de Batman olvidable. En lo que se refiere a las películas de Marvel, Doctor Strange es el infractor más reciente aquí. Al enfocar la trama en un villano débil desarrollado en un demo sobre-glorificado con efectos especiales, fue incluso más difícil ponerle atención a Dr. Strange, quien ya se sentía como un personaje secundario en su propia película.

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Obvio, Into the Spider-Verse tiene una trama estándar de bien-versus-mal (Wilson Fisk jodiendo la continuidad temporal), pero la mayoría de eso es dejado a un lado para una historia de la mayoría de edad sobre muchas historias sobre la mayoría de edad. Se trata de Parker obteniendo su ritmo de vuelta. Es sobre otros tipos Spider llegando a casa, y es sobre Miles aprendiendo lo que significa usar el traje. Lo que es más importante aquí termina obteniendo el mayor brillo (como debería), y así es como terminan alistando a un tipo fanboy como yo para una secuela. Los villanos vienen y van, amigos, pero los héroes están aquí para largo.

Sigue a Noel Ransome en Twitter.

http://bit.ly/2EQD7Me

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