Cómo beber en lugares públicos sin ser arrestado


Artículo publicado por VICE México.

El siguiente artículo es meramente anecdotario y en ningún momento busca promover el incumplimiento de la ley o fomentar las faltas administrativas.


Todos queremos librar la cuesta de enero victoriosamente, uno de los problemas que más personas tenemos en común después de endrogarnos con viajes, regalos, cenas y tragos. No hay comidas fuera, el cine es de torrent, los porros son menos gordos y cualquier forma humana que exista para estirar nuestros pesos será siempre bienvenida. Y uno de los presupuestos que nunca podemos descuidar es el del alcohol.

El fin de semana pasado me vi con una querida amistad en un parque para ponernos al corriente de nuestras respectivas vacaciones, y no hay mejor forma para engrasar un anecdotario y hacerlo más divertido que con unos tragos, así que comenzamos a buscar lugares cercanos para ir a tomar algo; ahí fue cuando la adolescencia asaltó nuestros cuerpos y decidimos ahorrarnos el costo extra de sentarnos en un bar o cantina y asumir las posibles consecuencias de emborracharnos en vía pública.

Los dos teníamos experiencias similares con la policía por haber hecho esto antes —en México, al igual que en otras partes del mundo, no es legal beber en vía pública— y si todo salía mal, nuestra intención de ahorro se convertiría en una ostentosa multa o varias horas de arresto, pero la vida esta hecha de momentos como este, y los riesgos fueron creados para correrse. Lo hicimos y todo salió bien. Hasta pudimos regresarnos cómodamente en un taxi, medio borrachos y bien conversados.

Cuando nos dimos cuenta de lo impecable que había resultado nuestro plan, decidimos realizar un listado de las cosas a las que más atención pusimos cuando decidimos coquetear con la ley de esta forma, lee nuestras prioridades abajo.

El lugar

Define dónde beberás, no hace falta decir que los lugares extremadamente transitados como alamedas, monumentos emblemáticos y lugares muy turísticos —por más agradables que sean— están prohibidos en este plan. En estos espacios siempre habrá un oficial dispuesto a buscar personas como tú, o nunca falta el transeunte que te va a poner el dedo con el próximo policía que vea.

Elige un parque o una plaza pequeña donde puedas darte cuenta si el peligro se acerca, las calles angostas también funcionan, pero parte del atractivo de beber fuera es tener una vista bonita. Recuerda que mientras más gente se una a este tipo de plan, más probabilidades hay de que todo se vaya a la mierda.

La tienda

Siempre hay misceláneas cerca, pero lo importante es que tengan lo que buscas. Es obvio que no vas a comprar una garrafa de vodka o un six-pack, lo ideal para esto es una botella de vino o algo que no llame mucho la atención. Puedes usar botellas pequeñas de licor y comprar mezcladores personales.

Asegúrate de llevar una mochila o algún lugar donde puedas guardar tus compras; no hace falta decir que salir con alcohol a la vista es ponerte la soga en el cuello.

El recipiente

Esa ocasión usamos un termo para los dos y creo que es la mejor opción. No contaminas y es menos probable que un elemento de seguridad crea que estás bebiendo de un recipiente tan inofensivo como un termo color pastel. Procura que no sea traslucido para conservar el anonimato de tu bebida.

Si no contemplaste el termo y te surgieron de imprevisto las ganas de chupar, lo mejor que puedes hacer es comprar un refresco individual y servir cubas bestiales: mitad refresco, mitad ron. Aunque recuerda que esta práctica es de las más populares entre jóvenes de 14 y 18 años, y una gran cantidad del cuerpo policiaco sabe reconocerla a leguas.

También hay una buenísima: usar vasos de comida rápida y guardar tus dotaciones dentro de una bolsa de la misma marca, pero esa es aparte.

La servida

Esto es clave, si te ven, ya te chingaste. Sírvelo caminando. Tranquilito, sin prisa pero sin pausa. Hazlo en calles aledañas para reducir el riesgo de ser ubicado y convertirte en el venado del cazador de delincuentes. Recuerda que mientras más bebes, más relajas estos filtros, así que se responsable y hazlo bien.

Una vez que estén listas las bebidas, guárdalas en la mochila como si fuera cualquier botella de agua o refresco, y dirígete con mucha tranquilidad a la zona donde te afincarás las siguientes horas.

La cava

En tu trayecto al lugar que elegiste para beber, debes encontrar un espacio seguro donde puedas resguardar tus provisiones, lejos de ti, pero cerca. La distancia mínima que debe existir entre tú y las provisiones debe ser al menos de seis metros. De tal forma que, eventualmente, puedas desconocer ese botín ante las autoridades, pero que al mismo tiempo puedas vigilarlo y evitar que alguien lo beba accidentalmente.

Si se termina la primera ronda y quieres más, resetea el plan y repite los pasos de arriba.

La coartada

En ocasiones todo se va a la mierda. Cuando esto suceda y logres identificar que un elemento de seguridad se acerca a ti, toca lo peor: derramar discretamente el contenido del termo en un lugar cercano donde el cuerpo policiaco no tenga forma de comprobar qué era —y sin que te veas como un adolescente sospechoso espantado—. Si hay una caca de perro cerca, es el mejor lugar para hacerlo, nadie quiere oler caca.

Una vez que la policía comience a interrogarte —si es que verdaderamente todo se va a la mierda—, cuéntale que estás borracho porque venías saliendo de un bar y que únicamente estabas esperando un rato antes de partir, que el termo era un souvenir de la fiesta, pero que ya no tenía alcohol. Aquí lo que toca es asumir tu papel de ciudadano maquiavélico y negarlo todo con mucha confianza, ponte en ridículo, di que vomitaste, o comienza a vomitar, qué se yo, pero nunca le digas a un oficial: “si, poli, me cachó”, salvo en el inciso siguiente.

La patada de ahogado

Si todo se fue a la mierda y ya saben qué estabas haciendo, asume tu papel como violador de la ley. Habla con ellos y sé franco, cuéntales que si lo estabas haciendo ahí, era porque no tenías dinero —o un lugar— para hacerlo de forma legal. En ocasiones comprenderán tu situación y te dejarán partir, pero si resulta lo peor, te llevarán a los separos donde decidirás si endeudarte e invertir en tu libertad o dormir al calor de una celda. La mordida está prohibida, y si la autoridad la sugiere, lo que toca es poner en evidencia, así que desenfunda el teléfono y comienza a transmitir en vivo tu odisea. Seguro te haces viral.

Lamentablemente, cuando te llevan, no hay vuelta atrás. Sigue indicaciones y compórtate a la altura del infractor y ciudadano ejemplar que eres.

No todas las experiencias de esta índole resultan en una victoria, pero quizás ahora puedes reducir y calcular mejor los riesgos de beber en la calle.

Luis se rehusa a despedirse de la adolescencia, síguelo en Instagram.

http://bit.ly/2FlF4Ay

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