La ansiedad de sentirte reconocido positivamente por tus logros


Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

Cuando se retiró del fútbol americano después de la temporada de 1998, Barry Sanders iba en camino a romper la mayoría de los récords de yardas por tierra más importantes de la NFL. Además de ser un running back fenomenal, Sanders fue conocido por su naturaleza retraída. En una época en la que los jugadores de la NFL llevaban las celebraciones de grandes jugadas a nuevos niveles de extravagancia, Sanders solía alejarse del campo después de marcar un touchdown.

“Siempre creí que era interesante cómo él le entregaba simplemente el balón a un árbitro, y luego corría a las líneas de banda casi como si quisiera esconderse”, dice Craig D. Marker, un profesor asociado de psicología en la Mercer University College of Health Professions en Atlanta.

Marker recuerda escuchar una entrevista con Sanders, quien ganó el Trofeo Heisman cuando era un jugador universitario en Oklahoma State. Sanders dijo que no había querido ir a la ceremonia de premiación del Heisman porque no quería tener toda la atención. Aunque solo está especulando, Marker dice que no le sorprendería que Sanders haya dejado el fútbol en parte porque quería evitar el protagonismo que habría llegado si continuara rompiendo todos esos récords de NFL.

La mayoría de nosotros asociamos la ansiedad social con un miedo a la atención negativa. Pero Marker y otros expertos que estudian trastornos de ansiedad dicen que un miedo a los elogios públicos o al reconocimiento positivo también pueden ser un detonante para la ansiedad.

“Usualmente lo llamamos miedo a la evaluación positiva”, dice Thomas Rodebaugh, un profesor asociado de ciencias psicológicas y del cerebro en la Universidad de Washington en St. Louis. Rodebaugh ha estudiado esta forma de ansiedad y también ha trabajado para desarrollar una Escala de Miedo a la Evaluación Positiva (FPES por sus siglas en inglés) para evaluar su intensidad.

Mientras es cierto que algunas personas con trastorno de ansiedad social podrían detestar cualquier tipo de atención que sea dirigida hacia ellos —incluyendo los tipos positivos— lo que Rodebaugh describe es algo sutilmente diferente. Dice que el miedo a la evaluación positiva es un problema distintivo, y uno que no siempre está acompañado por un miedo a la atención negativa.

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Antes de que voltees tus ojos —en serio, ¿qué vamos a patologizar ahora?— entiende que nada de esto incluye a la timidez o modestia comunes y corrientes. “Es completamente normal para las personas experimentar estas formas de ansiedad de vez en cuando”, dice. Él menciona a la experiencia que induce vergüenza de estar con meseros que llevan un pastel y cantan Feliz Cumpleaños como una situación que muchas personas encontrarían desagradable.

“Pero para algunos, el miedo a la evaluación positiva puede ser un problema más grande”, agrega. “Puede interponerse en el camino de lo que quieren hacer o de sus metas”. Por ejemplo, si una persona está intencionalmente por debajo de las metas en el trabajo o evitando el reconocimiento profesional —los tipos de auto-sabotaje que podrían entorpecer sus carreras— esas son situaciones en las que el miedo a la evaluación positiva podría necesitar de algún tipo de evaluación profesional.

¿Qué les preocupa exactamente a estas personas? “Muchos dicen que simplemente no querían la atención, o que estaban más cómodos siendo una persona tímida, simplemente no siendo notados”, dice Marker. Otros podrían preocuparse de que el examen riguroso, incluso en un contexto positivo, podría llevar a evaluaciones negativas después, dice Rodebaugh. Él menciona una condición algo relacionada conocida como el síndrome del impostor, que es básicamente el sentimiento de que uno es falso o es un fraude, y de que en cualquier momento las personas van a descubrir la verdad sobre uno.

¿De dónde viene el miedo a la evaluación positiva? “Creo que parte de ello es la cultura”, dice Marker. “Para personas que vienen de culturas donde la humildad es apreciada, el ser celebrado es difícil”.

Algunas normas culturales japonesas son un buen ejemplo. “Los japoneses ni remotamente se auto-promueven tanto como los estadounidenses”, dice Paul Rozin, un profesor de psicología en la Universidad de Pensilvania. “Una de las razones de ello es que no quieren parecer superiores”. Dice que no es que los japoneses no quieran ser superiores; es que no se sienten cómodos manifestando que son superiores.

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Otra explicación para este miedo viene de la psicología evolucionista. “Existe la idea de que hacer las cosas demasiado bien podría ponerlo a uno en conflicto con las personas que están a cargo, y eso podría llevar a problemas”, dice Rodebaugh. Aunque no hay manera de probar esta hipótesis, tiene mucho sentido. Todo el mundo siempre le apunta a los superiores. Si uno está siendo señalado como excepcional de alguna manera, es posible que eso pueda poner un blanco en su espalda o termine por crearle algunos enemigos en el camino.

Rodebaugh dice que el tratamiento estándar para un miedo a la evaluación positiva no es muy diferente al de otros trastornos de ansiedad social. “Hay exposición, que es un término general de ir a hacer lo que es aterrador de hacer”, dice. La idea detrás de esta forma de terapia es que, al enfrentar lo que le asusta a uno, uno verá que es mucho más inofensivo de lo que la imaginación había ideado (La terapia de exposición es usada usualmente para tratar a personas con fobias específicas—como un miedo a los perros o a las arañas).

“La parte engañosa de esto es saber cómo abordar la cosa a la que uno le teme”, dice Rodebaugh. Agrega que la terapia cognitivo-conductual —una forma de psicoterapia a corto plazo enfocada en el problema— puede ayudar con esta parte. “Las personas obtienen la idea de enfrentarse a sus miedos, pero puede ser difícil descubrir cuál es su miedo exactamente, o cómo enfrentarlo”. agrega.

Marker coincide con que confrontar a lo que uno le teme es una táctica útil. “Si nos presionamos a nosotros mismos cuando estamos incómodos, expandimos nuestros horizontes y nos volvemos más fuertes por ello”, dice. “Tenemos que aprender a estar cómodos con el estar incómodos”.

http://bit.ly/2SR8ZUi

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