Reinventando el arte digital del mundo, desde Montreal


A las afueras de Chinatown, en la ciudad quebequense de Montreal, se asoma el enorme domo blanco de la Sociedad de las Artes Tecnológicas, o SAT, por sus siglas en francés. La organización sin fines de lucro lleva más de 20 años operando como un espacio crucial para la creación y la investigación de las artes digitales; y son ya varias las generaciones de artistas, ingenieros y creadores en general, que han encontrado en el SAT el laboratorio creativo para dar rienda suelta a sus ideas y desarrollar proyectos y carreras enteras, sin importar su formación profesional, pero siempre teniendo como norte la innovación y el concepto de que el arte también se hace con computadoras.

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Foto cortesía de Sébastien Roy – Society for Arts and Technology

“La primera idea fue crear un verdadero ecosistema”, relata Monique Savoie, directora artística de SAT, quien también fue parte del grupo fundador de esta organización, en 1996. Para ello, el punto de partida fue su programa de investigación y, de forma orgánica y dictada por las propias necesidades y hallazgos de sus miembros, fue evolucionando hasta que se sumaron el programa educativo, las residencias artísticas y las giras. Hoy en día, el SAT reúne a creadores de ramas tan amplias como la música, el videoarte, la arquitectura y la sociología; que incluso han ejecutado sus ideas fuera de las instalaciones, como lo hicieron en 2018 al participar en el festival Sónar en Barcelona, donde también entrenaron a los asistentes. “Siempre es importante para nosotros asegurarnos de desarrollar una comunidad más amplia de artistas que generen contenido”, dice Savoir.

Además del Sónar, el SAT también se ha alineado con las ideas afines del festival MUTEK, por ejemplo, sirviendo de sede habitual en sus ediciones anuales para amplificar el potencial avant garde de ambas instituciones y así inspirar con nuevas perspectivas al público montrealés. Hoy por hoy, MUTEK no sería el mismo sin el apoyo simbiótico de SAT.

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Foto cortesía de Sébastien Roy – Society for Arts and Technology

En sus 23 años de existencia, la SAT ha albergado a una larga lista de creadores locales e internacionales, jugando un papel clave en el crecimiento integral del arte digital para el mundo, desde Montreal. El dúo audiovisual francojaponés NONOTAK, el bailarín Peter Trosztmer, y el compositor Zack Settel son algunos de quienes se han beneficiado del programa de residencias artísticas, habiendo desarrollado proyectos de avanzada compaginados con las instalaciones y herramientas de SAT.

Desde el 2012, la SAT ha tenido su sede en la 1201 del bulevar St. Laurent de Montreal, la cual además funciona como un espacio para exhibiciones de arte digital, fiestas y presentaciones musicales. Pero su arma no tan secreta y definitivamente su proyecto más ambicioso es la Satosphère, un teatro en forma de domo de 18 metros de diámetro y hasta 13 metros de altura donde se muestran trabajos inmersivos que pueden ir desde instalaciones audiovisuales y obras musicales multicanal (gracias a su arreglo de 127 parlantes) hasta piezas de danza. “El domo es uno de los resultados de nuestra investigación a largo plazo, lo que convierte a SAT en una de las mecas de la inmersión, porque cuando los artistas vienen, dicen que no hay nada igual en el mundo”, dice Luc Courchesne, curador de iX, el simposio de inmersión que organiza SAT anualmente, y cuya sexta edición se llevará a cabo en mayo y junio de este año.

Es por ello que a Savoie le gusta decir: “No vengas a tocar en SAT; ven a tocar la SAT”. “SAT es un instrumento, ¿sabes? Puedes usar cada metro cuadrado aquí o puedes usar todo el sitio para un evento. Así que la casa es como un instrumento; todo el lugar puede ser ocupado por contenido y artistas”.

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Foto cortesía de Sébastien Roy – Society for Arts and Technology

Los creadores del SAT han centrado sus esfuerzos en los últimos años en investigaciones relacionadas a realidad virtual, realidad aumentada, inmersión y redes de alta velocidad. En este último campo, han desarrollado su propio software que hasta el momento les ha permitido interconectar 21 recintos en todo Quebec, lo que ciertamente les permite pensar en nuevas maneras de reinventar el espacio. “Al poder interconectar teatros, de repente, el dramaturgo o el intérprete no están solamente en un escenario frente a la gente que está allí físicamente”, explica Courchesne. “Así que la escenografía es la nueva frontera cuando comienzas a conectar los lugares, porque tienes que reinventar el teatro. ¿Dónde está el artista? ¿Dónde está el público? ¿Cuál es la conexión? ¿Cuál es la parte participativa en esto?”.

Tanto Savoie como Courchesne coinciden en que la labor de SAT durante su existencia ha impactado Montreal y la manera en que se hace arte digital en la ciudad. “[SAT] es como una incubadora de talento”, dice Courchesne. “Porque muchos artistas comienzan aquí y luego pasan a la industria o encuentran a alguien con quien trabajar y fundan sus propias empresas. Muchas compañías prestigiosas en Montreal comenzaron en SAT. Estamos muy orgullosos de eso, porque tenemos tres o cuatro generaciones que ahora son importantes y de renombre”.

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Foto cortesía de Sébastien Roy – Society for Arts and Technology

La huella de SAT en las artes locales promete ser duradera: desde hace varios años orientan los esfuerzos de su programa de educación a un público de entre 9 y 17 años, para, como dice Savoie, “asegurarnos de que sean autores y creadores, no solamente consumidores de tecnología”.

Por otro lado, para Savoie el artista cumple una importante función comunitaria cuando se une a SAT. “Tenemos un lugar para la discusión [sobre] cuál es el impacto de las nuevas tecnologías, y la presencia de los artistas es muy importante para representar a los ciudadanos”, dice. “Los artistas siempre han estado bien conectados con los ciudadanos. Tenemos que estar ahí para llegar con buenas preguntas, entender las respuestas y regresar a los ciudadanos para ver si estamos en un buen camino”.

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Foto cortesía de Sébastien Roy – Society for Arts and Technology

En sus ya casi 23 años, SAT ha cambiado el rostro del mundo de las artes digitales desde Montreal y más allá al tener una visión del arte como un campo de investigación inagotable, donde impera la colaboración y la innovación. “No somos una institución; no somos una estructura”, aclara Savoie. “Somos más como un vehículo. Y por eso es tan importante para nosotros albergar este tipo de inspiración y explorarla más allá. Porque es cierto, tenemos que reinventar todo, todos los días, y si el SAT quiere mantenerse en una buena posición, tenemos que estar a la vanguardia”.

http://bit.ly/2X17dCz

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