La ketamina podría ayudar a detener los pensamientos suicidas


Artículo publicado originalmente por VICE Países Bajos.

Sabemos desde hace mucho tiempo que la ketamina podría ser un tratamiento más eficaz para la depresión que los antidepresivos tradicionales. Los psiquiatras y científicos estadounidenses llegaron a esta conclusión en 2013, después de que se enteraron de que los efectos secundarios positivos de la droga permanecían en el cuerpo una semana después de usarla, lo que no ocurría con los antidepresivos habituales.

Ahora, el investigador holandés Jurriaan Strous quiere ir un paso más allá con un nuevo estudio en el que espera descubrir si la droga también puede ayudar a detener los pensamientos suicidas agudos. Recientemente, Strous dio una conferencia en una reunión de Kleine Hans, un comité holandés que se especializa en psiquiatría infantil. Habló sobre su investigación, la cual se centra en la ketamina como un método de tratamiento para las tendencias suicidas grave.

Hace dos meses, Strous también terminó su formación como psiquiatra en el hospital de enseñanza Medisch Centrum de Amsterdam (AMC) en la capital holandesa. Se sintió intrigado por la ketamina cuando leyó un artículo sobre la droga como tratamiento para la depresión. “En algún momento escuché que las personas estaban siendo tratadas con ketamina, pero sospeché que era charlatanería”, dice.



“Sorprendentemente, el artículo presentaba pruebas contundentes. Estaba especialmente intrigado por el hecho de que [la ketamina] funciona muy rápido y que el efecto positivo permanece incluso después de que la droga deja de funcionar”. En los Países Bajos, unas 100,000 personas sobreviven a un intento de suicidio al año. La mayoría de estas personas sufren de depresión. Es necesario un método de tratamiento que se aplique de inmediato a las personas que necesitan ayuda inmediata, por ejemplo, después de un intento fallido de suicidio o porque tienen fuertes pensamientos suicidas. La ketamina proporcionaría exactamente eso.

La investigación de Strous es financiada por la fundación holandesa para la investigación de la salud y la innovación en el cuidado (ZonMW). El ensayo compara los efectos de la ketamina y el midazolam (un anestésico común) en los pensamientos suicidas graves. Strous sospecha que el midazolam en realidad no ayuda a disminuir los pensamientos suicidas, aunque, al igual que la ketamina, puede hacer que las personas se adormezcan. “Algunas de las personas a las que les hemos pedido que participen en el estudio, las encontramos en la sala de emergencia de los hospitales universitarios de Leiden y Groningen después de un intento de suicidio fallido”, dice Strous. Estas personas se reúnen con un psiquiatra tan pronto como son admitidas, y él o ella le pregunta al paciente si está interesado en el tratamiento de prueba. “Durante la mayoría de los proyectos de investigación sobre ketamina y depresión, la ketamina ha sido administrada vía intravenosa. Ya que necesitamos que funcione aún más rápido, hemos decidido usar un aerosol nasal”.

Durante el ensayo, los participantes reciben una dosis única de ketamina y midazolam, para determinar si la ketamina funciona adecuadamente. “Más adelante, queremos descubrir cómo podemos reducir las tendencias suicidas durante un período prolongado. No solo monitoreamos a los pacientes cuando están en el hospital, sino que continuamos haciéndolo durante más de seis meses después de darlos de alta”, dice.

Basado en ensayos anteriores, Strous sabe que los pacientes pronto comenzarán a sentirse mejor. Su personalidad no cambia y no se sentirán felices al instante, pero el problema al que se enfrentaban antes parecerá un poco menos abrumador. “Es sorprendente que la ketamina no solo tenga un efecto calmante y adormecedor instantáneo, sino que esta sensación no se detenga una vez que el medicamento abandona el torrente sanguíneo. Esto indica que algo cambia a nivel biológico”, explica.

Lo que es importante tener en cuenta, según Strous, es la poca investigación que se ha hecho sobre los efectos secundarios de la ketamina. “Conocemos algunos estudios en China, donde consumen mucha ketamina. Hicieron resonancias magnéticas y pruebas cognitivas en personas que consumían mucha ketamina durante varios años, varios gramos a la semana. Como resultado, se ven grandes problemas cognitivos, además de problemas en el hígado y la vejiga. “Aunque nuestra dosis no es tan alta, no tenemos idea de cuáles serán los efectos dentro de diez años”.

Strous también señala que existe un riesgo de abuso. Actualmente, el abuso de la ketamina no es un problema en los Países Bajos, pero Strous dice que debemos estar muy conscientes acerca de los posibles problemas de adición, si el medicamento se convierte en una opción de tratamiento en los Países Bajos.

Remko Koopman, un artista visual de 43 años de la ciudad holandesa de Leiden, llama a la droga “un cambio de vida”. El año pasado, recibió ketamina por primera vez, cuando terminó en el hospital con un pie roto.

“Cuando ya estaba en el hospital, resultó que tuvieron que posponer la operación porque la fractura era muy grave. Debido a la hinchazón [en mi pie], no podían operar de manera segura. Así que tuve que esperar una semana. Ya me sentía un poco deprimido en aquel entonces, pero al estar en la cama durante días a la vez, mi mente realmente comenzó a dar vueltas: ¿Cómo podría ganarme la vida como freelancer?“. Remko se deprimió y su condición no mejoraba. Durante una visita, un amigo le dio un cuaderno de bocetos para distraerse, pero no funcionó.

“Después de mi operación, me desperté con un dolor terrible. Tenía miedo de que algo hubiera salido mal. El médico me dijo que respondí a los estímulos del dolor incluso durante mi cirugía real, y que la anestesia posiblemente no había funcionado tan bien porque tomaba alcohol. Ya estaba usando la cantidad máxima [de medicamento para el dolor], así que tuvieron que idear otra cosa”.

El médico sugirió una cantidad mínima de ketamina, mezclada con morfina. Remko aceptó de inmediato: “Cualquier cosa para no sentir este dolor”. Le pusieron una intravenosa y él podía administrarse los medicamentos a través de una máquina especial. El resultado fue un estado de ensueño, descrito por el propio artista como “viviendo dentro del útero”. “Era como si tuviera acceso a un mundo diferente. Era una bruma, y dentro de ella me sentía como si estuviera nadando en un mar de petróleo”.

Las personas que usan ketamina para enfiestarse toman entre 20 y 30 miligramos en una noche. El aerosol nasal que Strous probará contiene una cantidad sorprendentemente grande: 75 miligramos. La gente definitivamente siente algo, dice. “La ketamina funcionará durante unas dos horas. Algunas personas pueden alucinar un poco. Los sonidos pueden percibirse de manera diferente, como las formas. Esos son los llamados efectos secundarios psicotomiméticos”.

La ketamina casi nunca se prescribe en los Países Bajos. El hospital universitario Leids Universitair Medisch Centrum (LUMC) en Leiden a veces lo hace, “pero solo cuando ya no hay otra opción”, dice Strous. De acuerdo con la plantilla actual para tratar la depresión, los pacientes primero deben probar cinco antidepresivos, psicoterapia y terapia de electroshock. “Probar con la ketamina antes de ese proceso podría ser más fácil para el paciente”.

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Vía Remko Koopman.

Remko estuvo con ketamina durante dos semanas. Llenó el cuaderno de bocetos con dibujos. “Los primeros dibujos eran formas vagas, flotantes. Como si alucinaras. Después, se hicieron más concretos y autobiográficos. Me dibujé en un mar de petróleo. Seguí dibujando, incluso después de que me dieron de alta. En última instancia, puse todos mis bocetos juntos en un libro llamado Door de dubbele deur (“A través de la puerta doble”, en inglés).

Remko nunca tuvo pensamientos suicidas. Él cree que su experiencia con la ketamina fue capaz de curar su depresión, porque el efecto de la droga se mantuvo durante semanas después de haberla tomado. “Es muy personal. Todavía me doy cuenta de eso cuando hablo de ello. Pero me acuerdo de una manera muy positiva. Debido a la ketamina, empecé, y seguí, dibujando, y esto me permitió trabajar a través de mi trauma”.

No todos en el campo de la medicina son pro-ketamina. La industria farmacéutica, por ejemplo, tiene poco interés en el medicamento porque no es rentable, explica Strous. Investigadores, psiquiatras y médicos han expresado dudas. “Muchas personas no creen en eso todavía. Por un lado, les resulta difícil lidiar con el cambio, especialmente cuando se trata de usar drogas ilegales. Esto es un tabú, por supuesto. Va en contra de lo que las personas saben y en contra de su experiencia, y la mayoría de las personas son conservadoras. Por otro lado, los ensayos clínicos todavía tienen que demostrar cuán efectivo es a largo plazo”.

“Lo que importa en este momento es el tamaño del efecto: el efecto que tiene la ketamina. Actualmente, ya sabemos que se trata de cuatro veces el tamaño de los antidepresivos regulares. Es por esto que tiene un gran potencial para aliviar a las personas con pensamientos suicidas por un período de tiempo más largo. En el futuro, terminaremos en una situación en la que tendremos que preguntarnos si es ético no prescribir ketamina”.

Artículo publicado originalmente en 2017.

http://bit.ly/2JqkCAQ

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