Los hijos que aún no tienes serán conocidos como generación Alfa


Artículo publicado originalmente por VICE Reino Unido.

“Max tiene solo tres meses de edad y, por ello, aún no tiene mucha personalidad, más allá de ser ‘muy sonriente’ o ‘muy, muy llorón'”, dice Dan, un londinense de 35 años que trabaja de manera independiente. Él pertenece a los primeros integrantes de la generación conocida como Millenial, y actualmente se está haciendo cargo de criar a su hijo recién nacido. “Es interesante ver cuánto le llaman la atención las pantallas”.

La generación Z ha estado, hasta hace poco, obsesionada con los medios, las marcas y los anunciantes por igual. ¿Quiénes son, qué harán, estos jóvenes que le siguen a los muy difamados millenials? En las instancias donde los millennials se sentían confiados, ansiosos, y con cierto narcisismo, se determinó —por aquellos con interés en identificar mercados específicos y en abrir la comunicación (para las ventas)—, que sus sucesores, la generación Z, crecerían para ser guerreros de la justicia social, nativos digitales y adolescentes con una comprensión y experiencia más fluida de la sexualidad y el género. Sabiendo que agregamos el término ‘generación Z’ al léxico popular hace tan solo un par de años, es posible que también te hayas preguntado qué podría seguirle a los nativos digitales. Yo imaginé pequeñas pesadillas nonatas de la inteligencia artificial. Después de una búsqueda rápida en Google, resultó que ya hay expertos en los campos de la publicidad y el marketing trabajando en ello.

Estos expertos han denominado ‘generación Alfa’ a los niños que le seguirán a la generación Z, un término que suele atribuirse al investigador social australiano Mark McCrindle. Esos bebés están naciendo justo en este mismo instante, son los hijos de los millenials, como Dan. El experto intergeneracional Henry Rose Lee habló con The Guardian a principios de este año, y describió a los bebés y niños alfa como “mileniales con esteroides“. Mientras que la generación Z nació después del año 2000, los llamados generación Alfa nacieron a partir de 2011. Desde sus futuros hábitos de consumo hasta sus habilidades sociales o su falta de ellas, las marcas no son los únicos grupos interesados en entender quiénes son. Sus padres, cuyos propios rasgos generacionales influyen en la educación de los alfa, están claramente interesados en averiguar qué tipo de características generales podrían tener sus hijos.

Estos bebés, desde los recién nacidos hasta los que ya tienen 7 u 8 años, ya son consumidores, lo cual es un pensamiento aterrador. “Se puede saber mucho a través de la manera en que una generación consume cualquier cosa, ya sea educación, comida o tecnología. Estos son hábitos, son rasgos y son desarrollados a una edad temprana”, me dice Emma Hazan de Hotwire, una agencia de comunicaciones. “Es muy atemorizante”.

Por lo tanto (y de manera poco sorpresiva), sabemos que serán la ‘generación del Streaming’, un término que usa para describirlos Jeff Fromm, socio de la agencia de publicidad Barkley y autor del libro Marketing to Gen Z. “De niño, me quejaba de los cereales azucarados; ellos se van a quejar de la tecnología de streaming”, dice. Fromm predice que sus mundos integrarán de manera tan sencilla lo físico y lo digital que la generación Alfa será propensa a la impaciencia cuando las cosas no satisfagan sus necesidades rápidamente. Desde su punto de vista, la cada vez más reducida capacidad de concentración alcanza su punto más bajo con los alfa. “Si tuviera que renovar la imagen de Sesame Street para ellos, la base del producto está bien, pero comenzaría por crear segmentos de cinco minutos”, agrega, hipotéticamente.

Hazan, quien también tiene dos hijos alfa, dice incluso que los iPads “son como crack para ellos”. A pesar de lo absurdamente apocalíptico que suena, no necesariamente tenemos que percibir su demanda de nuevas tecnologías como algo completamente negativo. Dado que utilizan la tecnología de manera intuitiva y consumen constantemente información y entretenimiento, también están adquiriendo habilidades sociales a una velocidad sin precedentes: resolución de problemas, multitareas y rapidez de pensamiento.

Akua, la madre de 28 años de Azaiah de cinco años, dice que él está obsesionado con el aprendizaje, que siempre memoriza canciones educativas que encuentra en línea o que repite hechos complejos que ha aprendido en su iPad. “Le encanta la escuela y cuando sea mayor lo único que quiere es ser maestro”, me dice. Joe Nellis, profesor de economía global en Cranfield School of Management, cree que los alfa serán la generación más educada hasta ahora. “Estudiar a nivel de maestría se convertirá en la norma para muchos de ellos. Creo que ya estamos viendo surgir esta tendencia en la mayoría de los países, y es probable que se extienda por todo el mundo”, me dice vía correo electrónico.

En esta etapa, ya es posible escuchar las teorías de que “vivir en las pantallas hará que estos niños sean aún más asociales que la generación Z”. La misma preocupación ha pasado por la mente de Dan, como padre. “Si crecieron con padres que se ganan la vida a través de las redes sociales, o se la pasan todo el tiempo en Instagram, tal vez no valorarán las habilidades reales y las interacciones reales tanto como valorarán la manera en que estarán representados en línea. Para ser honestos, al parecer podrían ir en cualquier dirección: la generación Alfa podría convertirse en un grupo de influencers superficiales, que solo interactúen a través de los “me gusta”, o podría dar un paso atrás y rebelarse contra la influencia del Internet en cada aspecto de nuestras vidas, y evaluar con bastante confusión la gran cantidad de tiempo que ahora pasamos en línea”.

Parece poco probable que ocurra esto último. Sin embargo, los expertos con los que he hablado sugieren que la forma en que los padres permiten que sus hijos utilicen la tecnología tiene mucho peso en todo esto. Los millennials se involucraron con las redes sociales solo hasta la adolescencia, y muchos consideran que las redes sociales y la tecnología están relacionadas con problemas de salud mental y productividad. Por cada mamá que permitirá que su hijo de seis años acceda a Momo en el iPad que le compró para su bautizo, habrá un padre al que le darán escalofríos, no ante la idea del primer novio de su hija, sino ante la idea de que ella le pregunte por su primer equivalente de Instagram.

Dado que los millennials viven en una sociedad con una tasa de natalidad que indica que las personas tienden a tener menos hijos y a una mayor edad, si es que los tienen, los alfas tienen mayores probabilidades de ser hijos únicos. Tanto Akua como Dan creen que el enfoque específico de la crianza de los millenials tendrá un gran impacto en los alfas. Akua recuerda que sus padres baby boomers tenían un enfoque “haz lo que se te

dice”, sin que le comunicaran cuál era el razonamiento detrás de ello. “Mi generación es más liberal, relajada y dispuesta a abrirse a la discusión de las cosas. A mi hijo no le gusta que le digan qué hacer, pero si le explicas las cosas de una manera en la que él sienta que está obteniendo algo o aprendiendo algo, entonces generalmente estará más dispuesto a hacerlo. Es más probable que te escuche”.

Dan cree que los millennials tienen, para generalizar, una mayor empatía y comprensión del mundo en general, y por lo tanto le darán a los alfas el espacio necesario para ser quienes quieran ser. Lo harán en mayor medida que, por ejemplo, los padres baby boomers que no entienden que sus hijos millenials o de la generación Z estén pegados todo el tiempo a sus teléfonos. “Hasta ahora, después de haber estado con otros padres de niños de casi la misma edad del mío, puedo ver que ya hay un enfoque mucho más considerado hacia el género y el manejo del género dentro del lenguaje”, me dice Dan. “Las personas tienen mucho cuidado de no decir cosas como ‘los niños harán cosas de niños’ o de no hablar de cosas que se supone que sean específicas de un género u otro. Creo que esto es algo muy exclusivo de los padres de la generación Z o de los millenials, porque incluso cuando yo era un niño nos decían que había ciertos trabajos que eran “trabajos para niños” o a las niñas les decían que ellas eran bonitas mientras que los niños eran fuertes o valientes”.

Nellis quería enfatizar que todos los que escriben sobre la generación alfa en esta etapa solo están especulando. Predecir el futuro no es una ciencia exacta, y tampoco lo es atribuirle características a las generaciones o a los hábitos de “consumo” de los niños de cinco años. Los pobres alfa todavía ni siquiera han tenido la oportunidad de probarse a sí mismos como adictos a las pantallas, con una paciencia aún menor que su capacidad de concentración. E incluso entonces, hablar de las diferentes generaciones —ya se trate de los millenials, la generación Z o la Alfa— implica hacer automáticamente generalizaciones radicales. Aunque, de cualquier forma, especular es divertido.

Cuando le pregunté a Akua cómo se imaginaba que sería Azaiah al crecer, me dijo: “Siempre inquisitivo, siempre cuestionándolo todo. Tal vez eso sea lo que traiga consigo una revolución: la generación Alfa siempre se preguntará “¿por qué esto es así?” o “¿por qué no puede ser diferente?”.

@hannahrosewens

http://bit.ly/2VRKLyR

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