Me dieron choques eléctricos en el pene para mejorar mis erecciones


Una mujer atractiva que llevaba puesta una bata blanca de laboratorio me indicó que me desnudara por completo de la cintura para abajo. Aunque me dieron una sábana médica para colocarla sobre mi área genital expuesta, la apartó rápidamente para poder ponerme aceite de bebé sobre mi pene y testículos con sus manos envueltas en guantes de látex.

“¿Va a dolerme?”, le pregunté.

“Déjame mostrarte”, dijo, antes de usar el extremo de lo que parece una pistola de rayos de una película serie B de 1950 en mi antebrazo. Se sentía similar a un vibrador puesto en la máxima potencia.

“No es tan malo, ¿cierto?”, contestó.

“No”, balbuceé, al darme cuenta de que era todo lo contrario a malo. “Para nada”.

“Está bien, entonces comencemos”, dijo mientras agarraba mis gónadas resbaladizas con una mano y movía la pistola de rayos hacia mi pene.

Suena como una escena de una película porno barata, pero en realidad es parte de un tratamiento bastante nuevo para la disfunción eréctil que está respaldado por una cantidad sorprendente de estudios revisados. Muchos de los hallazgos indicaron que la terapia de ondas de choque extracorpóreas sirve para el tratamiento de la disfunción eréctil, con muy pocos efectos adversos reportados por las personas que lo probaron.

El líder actual de la industria es GAINSWave. La tecnología involucra ondas de sonido de alta frecuencia y baja intensidad que se transmiten al pene. Se dice que estas ondas rompen la “microplaca” (la deposición microscópica del colesterol y la calcificación en el interior de los vasos sanguíneos pequeños) y estimulan el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos. Sin embargo, se debe tener en cuenta que esta teoría particular sobre la ruptura de microplacas y la mejora del flujo sanguíneo para la disfunción eréctil solo se ha probado en roedores hasta el momento.

¿Cuál es el supuesto resultado? Mejores erecciones.

En realidad, no había oído hablar de las microplacas o del GAINSWave hasta que me contactó una persona de relaciones públicas de la compañía que me preguntaba si quería una sesión complementaria. Es incómodo explicarle a un completo extraño a través de LinkedIn que, a pesar de la frecuencia con la que invito a profesionales de la medicina para que le hagan cosas a mis genitales, en realidad no tengo disfunción eréctil. Sin inmutarse, el representante de relaciones públicas me remitió a un material de lectura que explicaba que, si bien la tecnología se usa para tratar la enfermedad de la disfunción eréctil o la enfermedad de Peyronie —una condición en la cual se forma un tejido fibroso cicatricial debajo de la superficie de la piel, que causa erecciones curvas y dolorosas—, las personas que solo desean tener erecciones más firmes y mejores también puede beneficiarse.

Hay investigaciones razonablemente decentes que sugieren que esta terapia podría ayudar a los hombres con disfunción eréctil leve, aunque existen consideraciones al respecto, dijo Seth Cohen, urólogo y profesor de urología en NYU Langone Health. “¿Está aprobada por la FDA? No. ¿Hay muchos datos que la respalden? No. Eso se debe a que esta tecnología es de hecho bastante nueva”, aclaró. En tres o cuatro años, agregó, la comunidad médica tendrá una mejor idea de cuán efectiva es realmente esta modalidad.


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Landon Trost, urólogo de la Clínica Mayo, también se muestra escéptico al respecto: “Los datos son muy débiles en cuanto a su eficacia”. Mencionó que todavía existe un debate sobre si la terapia es realmente efectiva para explicar que muchos de los estudios controlados con placebo tienen fallas significativas.

“Entre los estudios que sugieren eficacia, el aumento general en la puntuación del Índice Internacional de la Función Eréctil (IIFE) [la forma estándar de medir la función eréctil] fue solo de dos a tres puntos”, dijo, agregando, a modo de contexto, que el ejercicio físico aumenta el IIEF entre tres y cinco puntos, mientras que el sildenafil (el ingrediente principal del Viagra) lo aumenta entre cinco y nueve. “Entonces, si aumenta la función eréctil, lo hace de manera mínima”, aclaró.

Debo mencionar que hablé con Trost y Cohen después de mi tratamiento con la esperanza de aprovechar al máximo cualquier efecto placebo. Después de revisar algunos de los estudios que GAINSWave recopiló y presentó en su sitio web, acepté la idea de una mejor erección y rápidamente hice una cita con mi proveedor de GAINSWave más cercano: El Healthy Point Medical Center en Greenpoint, Brooklyn.

El centro se describe a sí mismo como un centro médico de múltiples especialidades que ofrece servicios que incluyen atención primaria y dermatológica. Sin embargo, también había volantes y folletos del GAINSWave en el área de recepción y la sala de espera. La mujer que me registró revisó mis respuestas a un cuestionario sobre mi función sexual que me pidió que completara.

“Realmente no tienes ningún problema, así que esto será como un bonus para ti”, me dijo antes de divulgar que su novio de 26 años que no tenía disfunción eréctil tuvo una sesión reciente y los resultados fueron, “como, ¡wow!” También es una reacción adecuada al costo: una sola sesión cuesta alrededor de 500 dólares y la compañía recomienda un paquete de seis para obtener resultados óptimos.

Después de que la mujer en la recepción confirmara el precio, añadió que —a diferencia del sildenafil o tadalafil, que son mucho más asequibles— los efectos son “totalmente propios” y no requieren que el sujeto tome una pastilla ante la perspectiva de tener sexo.

Cuando me iban a aplicar la varita en mis áreas más sensibles, la médico, Natalia, me preguntó si tenía algún problema de próstata, ya que GAINSWave puede suponer un riesgo para las personas que lo padecen. No entró en detalles, pero Trost me contó acerca de esta contraindicación más tarde: para los hombres con calcificaciones de la próstata, la terapia podría conducir a un dolor perineal e inflamación en la próstata.

Con mis bolas aceitadas y en manos de Natalia, accedí a que empezara el procedimiento. Me ordenó que colocara las plantas de mis pies juntas “como una rana”. Una vez que lo hice, ella deslizó el accesorio a lo largo de mi pene, perineo, y las áreas alrededor de la base. Me explicó que esto aumentaría el flujo de sangre a toda el área. Para mi vergüenza, la sangre comenzó a fluir aproximadamente dos minutos después del tratamiento.

“Lo siento”, le dije, mientras ella recorría el implemento alrededor de mis genitales y cambiaba de posición mi pene, que casi había alcanzado una erección.

“No te preocupes”, respondió Natalia. “Sucede bastante con mucha frecuencia”.

En ese momento me resultó un poco difícil mantener una conversación, así que me relajé y cerré los ojos. “¡Listo!”, dijo con alegría, después de dos sesiones de 15 minutos con un descanso entre ellas. Me entregó una toalla de papel para limpiarme el aceite. “Ya terminamos”.

Cuando le pregunté cuánto tiempo pasaría antes de que pudiera sentir algún cambio, me dijo que en algunas personas los cambios se presentan de inmediato, pero que en otras pueden pasar algunos días o un par de semanas.

Es normal que los hombres tengan de cuatro o cinco erecciones a lo largo de la noche, pero las erecciones nocturnas que tuve la primera noche después de mi tratamiento fueron tan intensas que me despertaron. Mi erección matutina fue igual de robusta, y durante varias semanas después de mi tratamiento, tuve erecciones que no había sentido desde la universidad.

Alrededor de seis semanas después del tratamiento, las cosas parecen haber vuelto a la normalidad. Es una gran diferencia de los dos o tres años de mejoría “médicamente probada” que menciona el sitio web de GAINSWave, pero esa duración está indicada para las personas que tienen disfunción eréctil y tomaron las seis sesiones recomendadas.

Algunos estudios demostraron que la eficacia de la terapia de ondas de choque de baja intensidad disminuyó gradualmente después de seis meses, explico el urólogo Judson Brandeis. Sin embargo, las puntuaciones se mantuvieron por encima de la función eréctil de referencia en todos los casos. El mayor de estos estudios demostró una tasa de respuesta inicial del 63 por ciento al mes, disminuyendo al 43 por ciento a los 12 meses, y a solo el 34 por ciento a los dos años de seguimiento. “Los protocolos en los estudios tuvieron muchas diferencias, pero la mayoría se centraba en seis a 12 tratamientos”, dijo.

Mi opinión es que al menos una parte de la eficacia del GAINSWave, al menos en mi caso, fue el placebo. Además, fue un placebo reforzado por el recuerdo de la sesión de tratamiento, que más que un procedimiento médico fue más como un sueño húmedo recurrente que solía tener en la adolescencia.

http://bit.ly/2Vyx3vW

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