Así es tener sexo con pérdida de audición


Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

En los más o menos 15 años que he estado tratando, fracasando y volviendo a tratar de vivir mi vida con audífonos para pérdida auditiva, he visto a casi una decena de médicos, otorrinolaringólogos y audiólogos. En ninguno de estos encuentros me han hablado de cómo tener sexo con los audífonos puestos. A medida que me volvía más atrevida y les preguntaba abiertamente a estos profesionales de la salud, la respuesta que siempre me daban parecía demasiado simple y no tan satisfactoria: simplemente quítatelos.

Fuera de las consultas médicas, la única referencia que he encontrado con respecto al sexo y los audífonos proviene de un libro excelente llamado Living Better with Hearing Loss: A Guide to Health, Happiness, Love, Sex, Work, Friends… and Hearing Aids (Vivir mejor con pérdida auditiva: una guía para la salud, la felicidad, el amor, el sexo, el trabajo, los amigos… y los audífonos) de Katherine Bouton. A pesar de la palabra “sexo” en el título, la sección sobre relaciones sexuales solo tiene aproximadamente 100 palabras. “¿Te dejas puestos los audífonos cuando tienes sexo?”, escribe Bouton. “En general, la respuesta parece ser ‘quítatelos’. Si te los quitas, ¿cómo logras comunicarte, especialmente en la oscuridad? Hay maneras, como todos sabemos”.

Bueno, ¿cuáles son esas maneras? El capítulo termina allí, junto con un recordatorio para revelar tu pérdida auditiva a tu pareja y trabajar en la comunicación. Ciertamente, todos podríamos comunicarnos más y mejor sobre nuestras limitaciones en la cama, pero hay una obvia carencia de consejos concretos para navegar el mundo salvaje del sexo con pérdida auditiva.

Como escritora y entusiasta del sexo, he pasado años experimentando con diferentes maneras de manejar el sexo, el consentimiento y la comunicación con audífonos. Estos son mis consejos principales, ya sea que usen audífonos en la oreja (ITE, por sus siglas en inglés), implantes quirúrgicos o audífonos detrás de la oreja (BTE, por sus siglas en inglés) como yo. Aunque todos tienen componentes externos que pueden quitarse, los diversos dispositivos vienen con diferentes niveles de comodidad y requieren diferentes posiciones y necesidades.


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¿Deberías quitarte los audífonos durante el sexo?

Puedes quitártelos sin problema durante el sexo. Muchas personas lo hacen. Basándome en entrevistas anteriores que he realizado con personas con pérdida auditiva, a algunos les encanta tener relaciones sin audífonos porque la falta de distracción auditiva les permite concentrarse mejor y con mayor facilidad en las sensaciones físicas y estar más atentos a sus parejas.

Quitarse los aparatos auditivos los protege de mojarse, lo cual puede dañarlos. Por lo general, un par de audífonos cuestan entre 3,000 y 7,000 dólares (y eso aumenta de 30,000 a 50,000 dólares para un implante coclear) y rara vez están cubiertos por el seguro, así que arruinarlos no es una maniobra financiera particularmente atinada, sin importar cuánto te gusten los faciales.

Quitarse los audífonos durante el sexo también garantiza que tu pareja no los arranque accidentalmente de tu cabeza en un momento acalorado, cuando podrías perderlos de vista o pisarlos. Con este fin, Baptiste recomienda un ajuste adecuado, para que sea menos probable que se caigan o se pierdan entre las sábanas. No tenerlos puestos garantiza que no se producirá una interferencia horrible y chirriante en caso de que tu pareja, por ejemplo, te sujete la cabeza con sus muslos alrededor de tus oídos mientras le haces sexo oral.

Sin embargo, las desventajas de no usar audífonos son muchas. La mayor y más obvia desventaja es que no podrás escuchar tan bien, lo que afecta tu capacidad para comunicarte, dar y recibir consentimiento informado y recibir señales auditivas de tu pareja. Suzanne Baptiste, especialista en audífonos en el Área de la Bahía, en California, aconseja a las personas utilizar los audífonos durante la actividad sexual debido a la importancia de la comunicación. “Los audífonos modernos son mucho más resistentes a la humedad de lo que solían ser”, comentó. “No puedo hablar por todos los audífonos, pero si tienen menos de dos o tres años, es probable que puedas sudar y no les ocurra nada malo”.

Quitarme los audífonos durante el sexo nunca ha sido una buena opción para mí. Me provoca mucha más ansiedad aceptar por accidente algo que no quería hacer, o hacer algo que mi pareja no quería hacer, porque no pude escucharlos bien. Además, no hay nada mejor para mí que escuchar los gemidos de mi pareja. Aunque mis encuentros sexuales tienden a ser extremadamente sudorosos, he descubierto que un poco de sentido común es de gran ayuda cuando uso mis audífonos durante las actividades más húmedas. (¡Nada de sexo en la ducha, obviamente, y nada de deportes acuáticos!) Aún no los he dañado en lo más mínimo. Elige lo que sea mejor para ti: siempre puedes quitártelos y volvértelos a poner si es necesario.

Encuentra formas alternativas de comunicarte y consentir

El consentimiento y la comunicación durante el sexo pueden ser difíciles para todos, no solo para las personas con pérdida auditiva. A veces se cruzan los límites por accidente, incluso con las parejas más respetuosas y mejor intencionadas. La ventaja del sexo con audífonos es que obliga a una pareja a ser mucho más explícita, intencional y directa, especialmente cuando es la primera vez.

Con esto en mente, siempre debes decirle a tu pareja que tiene dificultades para escuchar. Revelar tu pérdida auditiva nunca será tan incómodo como violar el consentimiento de tu pareja. Además, ser honesto acerca de tu pérdida auditiva elimina parte del estigma. Si no le dices a tu pareja que usas audífonos, entonces no puede satisfacer tus necesidades.

Depende de ti cuándo y cómo divulgar tu pérdida de audición a una pareja, pero recomiendo que lo hagas antes de comenzar la acción. Si no lo haces, corres el riesgo de que alguien con quien sales te tome la cara en una sala de cine y te bese con intensidad, arrancándote sin querer los audífonos y obligándote a tirarte al suelo a buscarlos con la linterna de tu teléfono. (Hipotéticamente.)

Respecto a la comunicación durante el sexo cuando uno tiene problemas de audición, me ha resultado útil tomar elementos de otras actividades sexuales, que utilizan palabras de seguridad, señales y gestos para comunicarse con sus parejas. Si uno está amordazado, por ejemplo, no puede usar sus palabras. Pero puedes apretar la mano de tu pareja, asentir con la cabeza tres veces o emplear una señal táctil o visual. La misma línea de pensamiento puede aplicarse al sexo con audífonos, independientemente de lo tranquilo que sea. Asentir con la cabeza y hacer contacto visual son buenas técnicas, y si necesitas reducir la velocidad o cambiar un movimiento, a menudo puedes hacerlo solo con tu cuerpo. También me gustan el pulgar arriba / abajo, asumiendo que tus manos no están atadas.

Aprende a aceptar los momentos incómodos y tener que pedirle a la gente que repita lo que dijo

El primer tip, aunque es importante para las relaciones sexuales con pérdida auditiva, se aplica a cualquier tipo de sexo e involucra relajarse. El sexo es incómodo. Si no has estado a punto de tener un concusión por pegarte contra una cabecera o le has dado un codazo accidental a alguien en los genitales, es probable que aún no hayas tenido buen sexo.

Sin importar tu género, una de las peores cosas para la libido es la ansiedad. Si estás cuestionando constantemente cada movimiento para que tu pareja no toque accidentalmente tu audífono, no vas a disfrutar del sexo que estás teniendo. Puedes reconocer que algo incómodo sucedió, reír, y seguir adelante, o puedes ignorarlo y seguir adelante. Depende de cómo te sientas. Yo prefiero reírme, como lo hicimos una de mis parejas y yo cuando pensé que ella me había preguntado: “¿Quieres que te escupa en el oído?”, cuando en realidad había dicho: ¿Quieres que te lo susurre al oído?”. El momento nos ayudó a crear un vínculo, lo que significa que mejoró el sexo que tuvimos.

Como evitar la interferencia en tus audífonos durante el sexo

La interferencia es algo horrible. En mi caso, al menos, sucede en momentos totalmente aleatorios. A veces, un ligero abrazo hace que mis aparatos empiecen a chirriar, pero el sexo vigoroso no lo hace. A veces me quito las gafas de sol y empiezan a sonar, y otras veces sucede mientras estoy escuchando a Jewel en mis auriculares. (¡Deja de juzgar mis gustos musicales, audífonos!)

Dicho esto, hay ciertas posiciones a tener en cuenta cuando uno trata de evitar la interferencia. Sé consciente de las posiciones que podrían ejercer presión sobre o cerca de tus oídos, como hacer sexo oral o un 69, donde tu cabeza descansa sobre el muslo de tu pareja. Podrías jugártela con la posición del misionero si a tu pareja le gusta presionar su cara y cuello contra el tuyo mientras está arriba. En general, las posiciones en las que la persona con audífonos está arriba son excelentes porque le permiten controlar más aspectos del sexo, y por lo tanto, conducen a menos errores. La experimentación es clave para descubrir qué funciona y qué no para cada individuo.

Si hay interferencia a pesar de tus maniobras, siempre puedes quitarte los audífonos o cambiar a una actividad diferente por un tiempo. Más que nada, recuerda no ser tan duro contigo ni con tu pareja. ¡Eres biónico! No existe ninguna mejora tecnológica sin dificultades técnicas.

Incorpora las limitaciones auditivas en el juego de sensaciones

Abrazar mis limitaciones auditivas sucedió, de manera contradictoria, de haberlas erotizado. Jugar intencionalmente con algo de lo que supuestamente tendría que estar avergonzada me enseñó que no estoy “rota” ni soy “deficiente” ni “me falta algo”. Que la pérdida no siempre tiene que ser una pérdida. Cuando llevo mi pérdida auditiva explícita e intencionalmente al sexo al convertirla en un juego, me hace sentir comprendida y apreciada de una manera que muy pocas otras cosas me producen. En parte porque es tabú, y muchos tabúes son eróticos. Si mi pareja me mordisquea o me chupa los oídos (lo cual negociamos de antemano, por supuesto), incluso si tengo puesto el audífono, incluso si comienza a chirriar, ese simple acto me hace sentir reconocida, como si estuvieran diciendo, “veo tu limitación y no te deseo menos por eso”.

Me gusta jugar con el sentido de la audición de mis parejas (es decir, quienes tienen una audición normal) porque iguala un poco el campo de juego y les da una breve visión de cómo es el sexo para mí. Deshacerse de cualquier sentido, con una venda en los ojos, tapones para los oídos o auriculares con ruido blanco, aumenta nuestros otros sentidos y también nos permite experimentar el sexo de formas completamente nuevas. Jugar con el olfato y el gusto es más difícil, pero se puede silenciar los olores cercanos poniendo un poco de mentol bajo la nariz o usando una mordaza o un pañuelo perfumado en la boca. Para el tacto, las personas pueden amarrarse las manos para no usarlas. También pueden atar a su pareja con una tela particular como satén (agradable) o yute (desagradable).

Cuando entrenas tus sentidos para notar diferentes cosas, para sentir diferentes sensaciones y para comunicarte de nuevas maneras, te vuelves curioso y te sintonizas mejor con tu cuerpo y los cuerpos de los demás.

Enfrenta la vergüenza potencial sobre la pérdida auditiva

Una barrera menos evidente para el sexo con audífonos es enfrentarse a la vergüenza, que es una desafortunada consecuencia de vivir en un mundo donde hay discriminación y poca diligencia. Hay un estigma en torno a la pérdida auditiva y la sordera, especialmente si eres joven. La vergüenza, como la ansiedad, es un gran obstáculo para el sexo, la felicidad y la autoestima.

Aprender a no darle tanta importancia ayuda, pero requiere tiempo, paciencia y a veces terapia. Mientras estás trabajando en ello, deshazte de la vergüenza practicando la vulnerabilidad. Si no sabes qué palabras o acciones te provocan sentimientos de vergüenza, entonces no puedes evitarlos.

Los factores que desencadenan mi vergüenza tienden a relacionarse con las conversaciones sucias, que disfruto bastante, y en las que ya no puedo participar. Una mujer me sugirió una vez que tuviéramos sexo por teléfono, y evité sus llamadas durante todo un año porque mi ansiedad era demasiada. Tal vez la tecnología de subtítulos en vivo me permita volver a intentarlo en el futuro, pero, por ahora, le digo a mis parejas que usen menos palabras y más gestos visuales si no quieren que les diga “¿qué?” un millón de veces.

Una vez que te das cuenta de que ciertas señales desencadenan sentimientos de vergüenza en ti, puedes hablarlo con tu pareja para que no se conviertan en un problema en el futuro. Los accidentes suceden, e incluso la pareja más respetuosa puede cometer un error. Pero así es como aprendemos.

Evitar u ocultar lo que nos resulta vergonzoso en nosotros mismos solo le da más poder. No dejes que suceda. La vergüenza es un ser detestable que no merece estar en la cama contigo.

Sigue a Anna Pulley en Twitter.

http://bit.ly/2Iqzz40

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