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Perfil del Drag Queen mexicano

I. Memo Reyri: bio king

Foto por Carlos Espinosa.

Perfilo el pómulo, el músculo de los brazos. Las pinceladas con el delineador bastan para simular un cuerpo ejercitado, un conejo abultado. Un truco. El maquillaje perfecciona y engrandece cualquier zona del rostro: barbilla, cejas, ojos. Si me viene en gana, me pinto un bigote, simulo una barba. Me pongo un pantalón ajustado, una transparencia, una corbata. ¿No parece drag queen? Quizá porque soy bio king, un estilo del drag. Un hombre cisgénero que exagera la identidad masculina. Existimos. Y también experimentamos con el maquillaje, las sombras. No hay restricción.

Pues bien, ¿qué es el drag? Somos personas que satirizamos los rasgos y conductas femeninas o masculinas. Caricaturizamos la sexualidad e identidad de los géneros. La llevamos a un nivel exótico. Le damos un giro colorido, glamuroso, con vestuario y peluca. El maquillaje es básico para que visualmente sea impactante.

No todos lo saben: existen distintos estilos de drag queen. El clásico es un hombre cis, gay o hetero, que recarga al extremo lo femenino: ojos enormes, silueta exuberante, maquillaje abundante. No siempre va ligado al show, es opcional. Algunos pensarían que la intención es transicionar a mujer. Y no, aunque también en este tipo de drag incursionan las chicas trans.

Luego viene el drag king, mujeres cis que hacen masculino. Bio queen o faux queen, mujeres cis que hacen femenino. Y nosotros: bio kings. Puedes ser persona cis o trans, no importa la preferencia. Importa tu drag.


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Vale. La aclaración era necesaria. Ahora voy a hablar de mí. Tengo 31 años y vivo en la zona céntrica de la Ciudad de México. Mi drag se llama Memo Reyri y yo me agarro de la ola drag femenina en la capital y en el mundo para llevarla a otro nivel. Si celebran a un hombre que simula la silueta de una mujer, que porta peluca, tacones y medias, aspiro a que aplaudan a un bio king. Busco una apariencia fuerte, hacerla visible. Y no me reprimo: me pongo tacón y minifalda si es mi deseo.

Significa abrir la carta a otras posibilidades para quienes ansíen llevar cualquier prenda, maquillaje, apertura que aún no tenemos.

Invertí, compré peluca y vestuario. Teníamos miedo, pero varios amigos nos animamos a crear un personaje femenino.

No conozco a muchos bio king. Apenas empezamos a visibilizarnos. Nos hemos tardado, pues los shows drag se popularizaron desde los años 50 y 60, sobre todo en bares gay.

Lo mío viene de siempre. Desde pequeño me jaló ver a alguien transformarse. A los 15 años buscaba un pretexto para disfrazarme. Más grande, cuando iba de fiesta, me pintaba las cejas de algún color. De a poquito, el miedo se esfuma.

Pero la primera vez que hice drag con buena producción fue una noche de Halloween, hace cinco años. El drag ya era un poco más popular en la ciudad y me disfracé de Elphaba, una bruja verde.

Invertí, compré peluca y vestuario. Teníamos miedo, pero varios amigos nos animamos a crear un personaje femenino. Hay que estar seguro de ti mismo, porque la gente percibe la inseguridad. Si lo haces cotidiano, lo normalizas. Ni te voltean a ver, o sí, pero porque te ves raro. Así es mi experiencia.

Foto por Carlos Espinosa.

***

Comencé a experimentar con el maquillaje, mezclaba colores. Compré más vestuario y adapté mi curiosidad a un personaje masculino. Me gusta esa figura. Falta impulsarla, porque hay hombres, sin importar la preferencia, que quieren experimentar, pero no se animan con la apariencia femenina, o se sienten incapaces de interpretarla. Yo tengo mis momentos femeninos. Si quiero tacones, me los pongo. Que si dicen que los tacones los usan… no. Si quiero los calzo. Si me da la gana, me esponjo el cabello. O porto una falda, aunque el plan sea una fiesta familiar. Depende del humor. No necesito pretexto.

Eso sí, el material es caro. La mayoría de sueldos de drag queens o drag kings no alcanza para el vestuario, porque esto se trata de verte diferente en cada presentación: la peluca, el maquillaje, el atuendo. Hay que variar.

Lo sé porque hace un año conocí a drag queens y trabajé con ellas en La Sacristía, una casa drag en Zona Rosa que ya cerró. Antes me transformaba a partir de la intuición. Ahí, otras drags nos revelaron a las aprendices los trucos del maquillaje. Nuestra compañía se llama Esheikas: Escuela para Señoritas con Habilidades Extraordinarias. Somos 12 personas, chicos y chicas. Comenzaron los shows, agarré vuelo.

Como la gente estaba acostumbrada a ver a una drag queen, cuando llegué, dijeron que yo no era drag porque no portaba peluca o esponja. Conocieron mi trabajo y cambié su opinión.

Al inicio ayudaba a otra drag. Mi primera vez en solitario, no podía darme el lujo de errar en el maquillaje. Debes impactar. El tema era Bajo el mar e interpreté a un sireno despechado que cantaba canciones de Amy Winhouse y se refugiaba en el alcohol y drogas.

Ya no había duda: quería exagerar los rasgos masculinos. Cada drag buscaba consolidar su personaje. Las buenas fiestas y el escenario de Sacristía nos ayudó un montón. Después me presenté en el Festival Internacional de Cabaret en un bar en Coyoacán y luego vino mi gran reto: la carrera drag de la CDMX, en la que un grupo de drags concursan para obtener la corona, muy al estilo RuPaul’s Drag Race, con una temática y una expulsada cada jueves, en el Teatro Garibaldi. Creada por las drags Paris Bang Bang, la host, Margaret Y Ya, y Rulo Montesquieu, comenzó en Marra 2.0 hace unos tres años. En la temporada pasada logré el tercer lugar. En la actual, soy juez.

Foto por Carlos Espinosa.

Y bien, RuPaul es importante pues mostró a las drag queen a quienes no tenían idea. Aquí en México fue así, pero lo que aparece en el programa no es a fuerza lo que debe ser una drag. Todas se ven muy bonitas.

Pocos saben, pero en esta capital hay pioneras del drag: Las Hermanas Vampiro, muy extravagantes, y La Súper Mana. Precursoras. Ahora hay una nueva ola de drag queens de todas las edades, con más referencias. Experimentan: se ven raras, exuberantes. Se pintan unas cejotas o una bocota.

Con el tiempo te vas empapando. La curiosidad te lleva. Vives el drag, o a través de tus compañeras. Aprendes porque aprendes y no puedes quedarte con el mismo concepto visual. Hay que arriesgarse con el vestuario y maquillaje. Si hay tema, adaptas tu drag.

Y ya. Sólo una cosa más. Si el drag se hace más visible, la gente lo aceptará y entenderá que puede portar la prenda que prefiera, o usar maquillaje, sin definir si es cosa de hombres, mujeres o de preferencias. Es ser lo quieres, sin dañar a terceros. Es una opción.

II. Kobra: bio queen

Foto por Alejandro Nutes.

Vamos a ver, ¿quiénes hacen drag, quiénes pueden? ¿Es ambiente exclusivo de hombres? No. Aquí estoy yo: Kobra. Soy bio queen, una mujer cis que exagera la feminidad que todos poseemos. De ese se trata el drag. Podrán decir que tengo ventaja. Negativo: es el mismo esfuerzo y tiempo invertido en maquillaje. Yo no me monto, ajá, pero muchas drag queens tampoco. “Ella lleva la delantera, tiene chichis de verdad, cadera, rasgos”, dicen. ¡Y no! Todos podemos. Ser niña no significa ser femenina, pero el drag queen te permite experimentar ese ángulo. Es peluca, excesivo maquillaje. El tacón es ley. Pero también es baile, esfuerzo físico.
Digamos que soy femenina, pues ahora tengo que ser megafemenina, hasta el ridículo. Un hombre usa rímel y labial, logra un cambio, se ve bien. En mí es normalón. Una chiquilla maquillada. Pero no me rajo. Llevo tiempo experimentando. Me propuse crear la ilusión de un personaje raro. Algo o alguien fuerte. Creo que eso es drag. Transmitir energía.

¿Recuerdas Paris is burning, el documental que retrata la cultura de baile en Nueva York y sus sectores implicados, excluidos socialmente? Yo parto de ahí. Es importante, porque el drag, como lo conocemos hoy, comienza en grupos discriminados, sobre todo de la comunidad LGBT+, ambiente en el que me desenvuelvo.


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Y ahora más, porque participo en la carrera drag de la CDMX. Tengo historias. Había expectativa, por ser mujer. Heredamos costumbres: sólo los hombres hacen drag. Percibí, al principio, cierto rechazo, aunque no el que imaginaba. Le llamo: la discriminación de los discriminados. No es directo, porque se ve mal. Como cuando dices: “no soy machista, pero hay cosas que las mujeres no deben hacer”.

Acá pasó lo mismo. “Ah, tú eres la bio queen“. ¿Cómo a un público homosexual le va a gustar una chica? El inicio fue difícil. “A ver qué nos trae. Seguro vio RuPaul, está de moda”. Y no. Sí vi RuPaul, me gusta, pero el reto fue demostrar que no vine a jugar.

Me llamó más exagerar la feminidad. En parte, porque existe una imagen de qué es ser mujer, y es mi manera de decir que también puedo satirizar esa idea, sin tanto gasto.

Avancé en la carrera, logré adeptos, público. Y un día, me iba del Teatro Garibaldi y alguien me empujó. Fuerte. O sabía que soy chica y no le gustó, o no le agradó Kobra. Como sea, ¿por qué agredir?

No me tiro al drama. Después se relajó. Para callar comentarios, mostré mi trabajo. Llegué a la final. Varios me dijeron que no lo esperaban. Pero es que aquí hay capacidad: improviso, bailo, me arriesgo. Es estrés intenso, dependiendo la temática: imitación, comedia, número artístico. Para todas es el mismo esfuerzo, porque tienes una vida aparte.

Yo, por ejemplo, estudio diseño de la comunicación gráfica en la UAM. Separo mi vida personal del personaje, pero voy a contar un poco de mí, antes de crear a Kobra.

Me llamo Denise y siempre me he desenvuelto en un rol femenino. La primera vez que coqueteé con el drag fue a los 16 años, sin saber qué era. Estudié dos años estilismo. Sabía técnicas y un día me hice risos, los esponjé, usé excesivo maquillaje y me puse un suéter largo. Me encantó, pero fui al lugar equivocado: un bar en Acoxpa. “Quién es esta putita”, escuché, pero no me importó. Bailé como me dio la gana, estilo vogue. Se burlaron. Chicos y chicas. Eso me afectó. Me volví fachosa. Estudiaba en la Prepa 5 y me vestía lo menos femenina posible. No quería convertirme en esa figura impuesta, pero parecía inevitable.

Foto por Alejandro Nutes.

***

El nombre Kobra surgió por Los caballeros del zodiaco y el personaje Shaina. No había caballeras. En diciembre de 2016, por primera vez fui de manera formal drag queen a un evento y, desde entonces, mi drag está en constante cambio. Lo describo como una señora cochina, con alma de niña, tierna, pero sexual, aunque no le sale bien.

Me llamó más exagerar la feminidad. En parte, porque existe una imagen de qué es ser mujer, y es mi manera de decir que también puedo satirizar esa idea, sin tanto gasto. Más creativo, porque la ropa de mujer es más creativa que la de un hombre.

Hoy estreno peluca. Es negra, lacia, larga. Tengo 26 años y tiempo atrás no me imaginé en esto. Siempre transité entre lo pandroso y femenino. Luego el drag se impuso en mi vida. En 2014, un amigo me presentó a Divine: “esto es drag queen”. Me impactó, exploré ese mundo. Otro día, el mismo amigo me ilustró: “existen las bio queen”. Fue una revelación. Y me dije: “puedo hacerlo, ¿qué tiene? Si este es mundo de todos, ¿por qué sólo ellos?”

Ya con eso, propuse a Eva Diva, una trans drag, ayudarle con su vestuario y maquillaje. Aceptó. Hace un año, le confeccioné un vestido para un evento de vogue. Ahí conocí House of Drag, un grupo de drags que baila vogue. Las vi en acción. Otra revelación. Me metí a la bolita. Las imité bien y me invitaron a clases.

House of Drag es una casa incluyente de exploración y autoconocimiento. Si tienes interés en vogue y drag, estás dentro. Hay varias chicas trans, a algunas no las aceptan en casa. Ambas disciplinas las empoderan. Y justo para mí el drag es una necesidad artística, de crecimiento interno.

Fue el preámbulo para hacer drag en forma. Maquillaje y vestuario de impacto, colorido, brillante. Experimenté. Por momentos, me veía como una chica muy pintada. Pero poco a poco consigo crear ese personaje raro. Por algo logré entrar a la carrera.

Foto por Alejandro Nutes.

¿Cómo sabes si eres profesional? Se nota en tu trabajo. En cómo confeccionas tu vestuario, algo esencial en el drag. Aquí en la ciudad es muy variado. El drag es muy femenino, o queer, raro. Hay barbonas. Hay de todo.

Y este estilo de vida trae consecuencias. En mi caso, vivo con mi mamá y hermanos. Mi drag fue bienvenido, pero tomado como juego. Es difícil cambiarles el paradigma. Alguien tiene que moverles el piso. Un tío dejó de hablarme, y yo era su sobrina favorita. Vio videos. Es una especie de deshonra familiar. En parte es por la homofobia. O piensan que es un mundo de drogas y prostitución. Les explico que yo voy a otra cosa.

No todo está perdido. Mi mamá sí va a verme a la carrera. A mis abuelos les costaba trabajo entender. Ahora me preguntan: “¿cómo le fue a Kobra?”

Y otra consecuencia es vivir el acoso. Cuando voy con otras drags, gritan: “¡cuánto! Ven, chiquita, siéntate aquí”. Por eso, considero que el drag sí encaja en el movimiento LGBT+, porque todos deberían de estar dentro la comunidad. Ser empáticos.

III. Eva Blunt: drag queen

Foto por Carlos Espinosa.

Miro mi rostro en el espejo, excesivamente maquillado, delineado, y recuerdo que hace un año jamás imaginé vestirme de mujer y exagerar el comportamiento y aspecto femeninos. Y concluyo: hacer drag te da capacidades, es una vía para expresar lo que no se permite en tu papel de hombre cis.

Tacones. El problema es soportarlos toda la noche. Llega un momento en que tus pies exigen que los botes. No te acostumbras. Cuando termino el show en la carrera drag, no quiero saber más. Cuando me puse unos, me salieron ampollas, ¡qué dolor! Al otro día, no podía caminar. Pero no me quejo. Hay plantillas. No todos son incómodos.

La primera ocasión que hice drag fue en el cumpleaños de mi novio, en La Sacristía de Zona Rosa, en noviembre pasado. Varias nos vestimos de reinas de belleza. Antes, nada, ni pintura. Quizá una vez porté tacones, de broma con amigos, pero te restringes porque no quieres verte femenino.

Fui DJ en una de las temporadas de la carrera drag, cuando estaba en Marra 2.0, y luego en La Sacristía, donde las drag queens eran las host. Ellas, cabezas del lugar, se convirtieron en mis maestras del drag: Bárbara y Cordelia Durango. Siempre insistieron: “tienes que ser mi hija drag”. Les daba largas. Sabía el esfuerzo que implicaba. Y ya, me dejé. Con otras drags, fundamos la compañía Esheikas. Teníamos un escenario y desarrollamos nuestras habilidades. Cada semana, la temática era diferente.


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Ahora soy finalista en la carrera drag y me ayuda que siempre ejercí mi lado artístico: bailo hip hop, hago circo y estuve en una compañía de comedia musical. Estaba acostumbrada al escenario, pero nunca como una mujer.

Desde la primera vez que hice drag me sentí… extraordinaria. Descubres el dolor de pies, lo complicado de ir al baño. Me pica el ojo pero no puedo rascarlo: arruinas el maquillaje.
Mi drag fuma mota y, ya pacheca, quiero tallarme. Imposible. Arde. Hay que aguantar. Es pesado, más si usas esponjas. Pero vale la pena: a través del show, te expresas como nunca lo haces. Eres el centro de atención. Porque todas las drags tenemos el delirio de que nos vean. Ver las reacciones de la gente en la calle.

Yo defino al drag como una delgada línea entre ser hombre y mujer. Transitar entre ambas figuras, jugar con ellas.

Mi drag es una mujer fish. Es decir, pescada: demasiado femenina, corpulenta y eso significa ponerme muchas esponjas. Tenía bigote y lo sacrifiqué. Bueno.

Yo defino al drag como una delgada línea entre ser hombre y mujer. Transitar entre ambas figuras, jugar con ellas. Existen drags que se inician por el deseo de ser mujeres. En el proceso, se dan cuenta que lo disfrutan más de lo que imaginaban. Yo, estoy seguro de mi identidad masculina. Quizá por eso todavía no me queda claro si el drag se engloba dentro del LGBT+, porque no es una identidad, es un momento.

Hace poco rompí con los roles. Siempre me ha gustado bailar, desde puberto imitaba rutinas de baile de Britney Spears. Mi feminidad siempre ha estado ahí y esta es la vía para sacarla. Lo dicen las drags, y estoy de acuerdo: todos debemos hacerlo alguna vez. Por varias razones: te enteras de cuánto sufren las mujeres por verse bonita, por cumplir con esa belleza.

Ojalá todos los hombres, heteros y gay, se quitaran ese conflicto interior. Nadie te puede ver en contacto con tu lado femenino y es básico. Entiendes cómo te percibe el mundo. Cuando me inicié en el drag queen, varios situaciones tomaron sentido. En la calle, notas la mirada lasciva de la gente. Descubren que eres hombre y se impactan. Te das cuenta de que las mujeres tienen muchos problemas: que si no te arreglas, que si te arreglas demasiado. Te dicen puta, te chiflan. Te ayuda a contextualizar lo que viven ellas a diario.

Foto por Carlos Espinosa.

***

El travestismo se trata de imitar a un artista. Drag, de crear un personaje. Se supone que esa es la diferencia, pero yo creo que es lo mismo. Es disfraz. Como sea, el drag es caro. La primera gran inversión fue de unos 1,500 pesos. Básico de maquillaje. Pero no siempre usas el mismo, necesitas otros colores. Se acaba, hay que ir a comprar más. Por ahora, sólo tengo dos pelucas, mi novio tiene otras dos. Por ahí hay dos prestadas. Y compramos algunos tacones. Pueden costar desde 250 pesos hasta mil o más. También hay que saber buscarle.

Sobre mí: me llamo Pablo Levy, nací en la capital y soy diseñador industrial. Diego es mi novio. Su drag se llama Amondi. Él es de Venezuela e inició en drag el mismo día que yo, en su fiesta. Ahí nació esta magia y hemos ido a la par.

Nosotras y otras drag queens interpretamos a una mujer exagerada porque, al final, no somos mujeres. Con el maquillaje, redondeas la cara, porque las facciones femeninas son más curveadas. Delineas una enorme boca. Tapas las cejas, pintas una grandota. Al final, es exagerar, porque ¿para qué quieres ser una mujer convencional?

Pero ya sabes, aquí hay de todo: bio king, drag king, bio queen. Puedes transitar de un rol a otro. Usar peluca pero dejar tu barba. Hay drags que simulan pechos, otras no. Se pintan cejotas, ojotes, bocotas, simulan tetotas, se ponen mucho pelo. Blah, es variado. Sólo diría que en México hace falta darle un giro un poco más artístico. Que lo hay, pero no es suficiente.

Como sea, el movimiento drag en la ciudad siempre ha estado ahí, aunque programas como RuPaul lo pusieron de moda y lanzan el mensaje a la gente de que puede ser lo que quiera. Hay drags heterosexuales, tienen esposa, hijos. No importa. Y bueno, la carrera de la CDMX lleva la misma dinámica RuPaul, llevada a la realidad mexicana.

Foto por Carlos Espinosa.

Ahora bien, ser drag no es, en mi caso, algo de cada fin de semana. Porque para mí, mientras más desnudo esté, mejor. Pero seguiré haciéndolo en ocasiones especiales, o si me pagan. Soy más una drag de show. Esto cuenta, no es fácil. No voy a sufrir ni a invertir tiempo en balde. Creo.

Por ahora lo disfruto, al lado de Diego. Nuestra relación ha cambiado. Me gusta cómo se ve de mujer, a él le gusta cómo me veo. Lo gozamos, lo sufrimos. Al final llegamos a casa, nos quitamos todo y nos dormimos siendo hombres, pero las drags no consiguen pareja fácilmente. La gente puede pensar que quieres ser mujer y eso acarrea rechazo de hombres gay. ¿Machismo? Puede ser.

También hay discriminación. No me tocado, pero he estado al lado de drags al momento en que reciben insultos en la calle. La gente no está preparada para ver a un hombre de mujer.
Es difícil. Yo en este momento descubro cómo se porta Pablo y cómo Eva. Hasta ahora siento que soy la misma persona, pero hay drags cuyo personaje se come a su hombre. Amigos se transforman y cambian al 100. Otras se resguardan tanto en su personaje que se sienten inseguras como hombres. Se concentran en dar fuerza a su mujer. Cada caso es único.
Y ya ves: este mundo del drag queen es diverso. Como dicen mis compañeras: hazlo una vez, prueba.

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Recuento: Los 10 meses más violentos de los últimos 20 años

El asesinato de una joven dentro de la UNAM, la muerte de un bebé en una carretera y un enfrentamiento en Puebla que dejó 10 muertos fueron tres hechos de violencia que marcaron mayo pasado, que acumuló 2,186 denuncias por homicidio doloso y con ello se convirtió en el mes más violento de los últimos 20 años, de acuerdo con los registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Mayo supera por 55 asesinatos al mes que hasta ahora ocupaba el primer lugar en este rubro, mayo de 2011, cuando se registraron 2,131 casos en medio de la ofensiva contra el narcotráfico lanzada por el entonces presidente Felipe Calderón (2006-2012).

Cuestionado sobre esta situación, el comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales, atribuyó el reciente aumento de la violencia a que la reforma de justicia penal abre la puerta a que delincuentes violentos queden libres con facilidad.

"Tenemos una cifra muy difícil en mayo. Creo que tiene que ver, entre otras cosas, entre otras razones, con una que es un argumento muy elemental, muy rudimentario, si se está liberando a los homicidas, los homicidas matan", dijo a Radio Fórmula.

Sin embargo, especialistas en seguridad señalan que las principales causas están en las fallas de la estrategia de combate al crimen, y que tales deficiencias han derivado en diversos hechos violentos, registrados sobre todo en los últimos años.

Aquí presentamos un recuento de los 10 meses con más asesinatos desde 1997, año en el que el gobierno empezó a llevar documentar la incidencia delictiva y a hacer públicas dichas estadísticas.

1. Mayo de 2017: 2,186

El mes comenzó con tres hechos de violencia: el asesinato de la joven Lesvy Berlín en instalaciones de la UNAM; el asalto a una familia en la autopista México-Puebla, de la que asesinaron a un bebé y violaron a dos mujeres, y un enfrentamiento entre militares y presuntos huachicoleros, que concluyó con un saldo 10 muertos, entre ellos cuatro soldados.

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2. Mayo de 2011: 2,131

Ese mes, los focos rojos se ubicaban en Chihuahua y Guerrero. El día 10, un grupo armado asesinó a cinco personas en el municipio guerrerense de Taxco, frente las instalaciones del Seguro Social. Otro ciudadano fue asesinado en la terminal de autobuses y se reportaron otras dos muertes en el puerto de Acapulco. En esa misma fecha, la policía de Ciudad Juárez, al norte de Chihuahua, informó del hallazgo de dos cuerpos decapitados. Según las autoridades, los cadáveres eran de dos personas que habían sido secuestradas por criminales.

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3. Junio de 2011: 2,038

El tercer lugar de los meses con más asesinatos corresponde a otro año del sexenio de Calderón. En esa época se registró la masacre de 20 personas en la Sierra Tarahumara, en Chihuahua. Según lo que entonces se dio a conocer, los hechos ocurrieron entre el 21 y el 27 de junio, cuando en un primer suceso murieron 11 personas y las nueve restantes en los días siguientes.

4. Marzo de 2017: 2,021

Ese mes, los estados de Baja California y Guerrero atrajeron la atención por los hechos de violencia en sus territorios. El 12 de marzo, Guerrero tuvo una jornada que dejó la muerte de 23 personas en ocho municipios: Acapulco, Chilapa, Iguala, Zihuatanejo, Coyuca de Benítez, Cuajinicuilapa, Tlapa y Atlixtac. Entre las víctimas se encontraba un médico del Seguro Social.

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5. Julio 2011: 2,013

Entre los sucesos que ocurrieron ese mes está el asesinato de 11 personas cuyos cuerpos fueron encontrados en el Canal General y avenida Tezozomoc, en el municipio mexiquense de Valle de Chalco. Junto a los cadáveres fue encontrado un menor de 17 años, quien sobrevivió al ataque atribuido al crimen organizado.

6. Agosto 2011: 2,009

El ataque contra el Casino Royale, en Monterrey, Nuevo León, marcó ese mes. El incidente, en el que murieron 52 personas, ocurrió el 25 de agosto, cuando un grupo de entre 15 y 16 presuntos integrantes de Los Zetas incendió la casa de apuestas, presuntamente porque el propietario, Raúl Rocha, se negó a pagar una cuota de 130,000 pesos de extorsión.

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7. Mayo 2012: 1,993

La violencia en el país alcanzó ese mes al gremio periodístico. En esa época, una de las víctimas de la inseguridad fue el periodista Marco Antonio Ávila Gracia, en Sonora. Además, la organización Artículo 19 reportó el asesinato de tres comunicadores en Veracruz: Guillermo Luna, Gabriel Huge y Esteban Rodríguez, cuyos cuerpos fueron encontrados en un canal de aguas negras en Boca del Río. Otro suceso violento fue el asesinato de seis hombres en distintos puntos de Acapulco. Sus cuerpos presentaban huellas de tortura.

8. Octubre 2011: 1,963

Ese mes, el estado de Sinaloa, en el noroeste del país, fue escenario de una balacera que duró cuatro horas y terminó con la muerte de cinco presuntos delincuentes, la detención de otros dos y un agente herido.

9. Abril de 2017: 1,955

En el pasado periodo vacacional con motivo de Semana Santa, medios reportaron al menos 13 muertes en distintos municipios de Guerrero. Uno de los casos fue el asesinato de cuatro personas en un bar en la zona turística de Zihuatanejo. Otro se registró en Acapulco, donde policías encontraron una fosa clandestina con dos cuerpos en descomposición.

10. Octubre de 2010: 1,946

En el último lugar de la lista se ubica un mes en el que hubo tres masacres en una misma semana. La primera fue el día 23 en Ciudad Juárez, cuando un grupo armado irrumpió en una fiesta y mató a 14 personas, en la colonia Horizontes del Sur. Dos días después, hombres armados asesinaron a 13 personas que estaban en un centro de rehabilitación en Tijuana. Y el día 28, 15 personas fueron masacradas en un autolavado de Tepic, la capital de Nayarit. En este último hecho también resultaron heridos tres ciudadanos, entre ellos el secretario particular del entonces procurador, Óscar Herrera.

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Emisiones de nubes naranja de Arcelor Mittal en Carreño

La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies hemos denunciado a la Consejeria de Infraestructuras del Principado las nubes naranjas que salían hoy en la acería de Arcelor en Carreño que alarmaron a los vecinos de Tamón, que agrava la elevada contaminación que padecemos estos días en la zona central.

etiquetas: arcelor, mittal, asturias, contaminacion, nube, naranja

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Crisis del PP cántabro: Génova amenaza con expulsar a la campeona olímpica Ruth Beitia y 8 diputados

La Dirección Nacional del PP citará en las próximas horas en la madrileña sede de Génova a nueve de los trece diputados del Grupo Popular en la Asamblea Regional de Cantabria, entre ellos la campeona olímpica de salto de altura Ruth Beitia, para trasladarles el ultimátum de que, o designan portavoz parlamentaria a la nueva presidenta del partido, María José Sáenz de Buruaga, o se les abrirá expediente de expulsión.

etiquetas: génova, partido popular, ruth beitia, expulsión

» noticia original (www.vozpopuli.com)

Departamentos de personas LGBT en la Ciudad de México

Desde hace unos años, la Ciudad de México —antes conocida y reconocida como el Distrito Federal— se ha intentado posicionar como una ciudad amigable con la comunidad LGBTTTIQA: taxis rosas, matrimonios igualitarios, y adopción por personas del mismo sexo. Aunque no todo es color arcoíris, esta apuesta de comunicación sí ha generado un aumento en el turismo rosa que recibe la capital año con año, y cada vez más personas con preferencias e identidades no binarias llegan a vivir a la megápolis. Visitamos los departamentos de algunas personas de la comunidad LGBT que viven en esta ciudad para conocer a fondo sus estilos de vida.

Jovan Israel, Ilustradorx autodidacta, D(rag)J Travieza, organizador de MAMI SLUT

VICE: ¿Qué es lo que más te gusta de tu casa/depto?
Jovan: Hay luz la mayor parte del tiempo.

¿Cómo terminaste viviendo aquí?
Llevo 1 semana aquí, una amiga nos invitó.

¿Con quién vives?
Con mi amiga/hermana la Mendoza; siempre hay gente hermosa en este lugar.

¿Cómo te identificas?
Género fluido, pansexual, no-binaria, marica, puta, princesa, transfeminista, cabrona, travieza e histérica. Siempre seré muchas cosas.

¿Crees que tu preferencia sexual haya influido al momento de conseguir vivienda?
Claro, no conocería a las personas que conozco actualmente de no ser por mi preferencia sexual.

Cuéntanos lo más especial que hayas vivido aquí.
Cada momento en este lugar es especial.

¿Qué tan difícil crees que es conseguir una vivienda en CDMX?
Depende, es cuestión de presupuesto, privilegios o cosas de la vida. El secreto está en nunca dejar de buscar.

¿Qué es lo que no te gusta de vivir aquí?
A veces la energía del centro de la ciudad es demasiada para estar 24/7 en ella: tengo una relación de amor y odio con eso.

¿Qué mejorarías de tu barrio?
La gente sigue siendo súper sucia y gasta un chingo de plástico en bolsas y cosas desechables. Eso me desespera, la banda no cuida su espacio; el centro es muy sucio por la gente.

Bárbara Ruiz, 31

VICE: ¿Qué es lo que más te gusta de tu departamento?
Bárbara: Mi perro, mi gato y mis plantitas. Mis discos.

¿Por qué decidiste vivir aquí?
Vine para empezar mi proyecto de vida que consiste en impulsar el talento nacional en cualquier tipo de arte.

¿Con quién vives?
Vivo con mi novia, mi perro, mi gato y mis plantitas.

¿Cómo te identificas?
Lesbiana y extraterrestre.

¿Crees que tu preferencia sexual haya influido al momento de conseguir vivienda?
No creo, o al menos no me he dado cuenta. Sí me ven raro cuando les digo que voy a vivir con mi novia, pero no le doy mucha importancia tampoco; espero lo entiendan.

¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
Casi cinco años… estoy casi segura pero soy mala para los tiempos.

Cuéntanos lo más especial que hayas vivido aquí.
Mi primer evento con Ensamble, ver a la gente bailando y escuchando la música. Fue algo muy genuino que casi nunca pasa.

¿Qué tan difícil crees que es conseguir una vivienda en CDMX?
Súper difícil. Tienes que ser millonario, comprobarlo y tener avales acá. Como que no se entiende realmente que si rentas es porque no cuentas con todo eso.

¿Qué es lo que menos te gusta de vivir aquí?
Es todo muy rápido. Puede pasar un día entero o una semana y a veces me cuesta trabajo notar la diferencia. El estrés que se te pega como gripa tampoco me gusta; no importa que genial empiece tu día, te lo arruinan en la esquina con alguien tocando el claxon como loco.

¿Qué mejorarías de tu barrio?
Menos policías y patrullas haciendo ruido sin sentido con sus sirenas.

Arturo y Alina

VICE: ¿Qué es lo que más te gusta de tu departamento?
Arturo: Mi habitación en general, disfruto mucho pasar tiempo tirado en mi cama o en mi silla escuchando mis viniles, salir al balcón los fines de semana también es reconfortante. Cuando tengo visitas prefiero pasarlos a mi habitación.
Alina: Todo, le tengo mucho cariño.

¿Por qué decidiste vivir aquí?
Arturo: Decidí vivir aquí porque me gustaba la sala y el espacio que terminó siendo mi habitación. Necesitaba moverme de mi anterior departamento, estaba en un proceso de rompimiento amoroso y necesitábamos espacios diferentes.
Alina: Este depa lo consiguió Laura, una amiga española. Fuimos la primera generación de amigos en habitarlo; después de eso todos se mudaron con sus parejas y me lo quedé yo. Después fueron llegando nuevas personas.

¿Con quién vives?
Arturo: Vivimos Alina, que trabaja el arte de comerciales y series; Mayra que trabaja en LabCDMX conmigo, y yo.

¿Cómo te identificas?
Arturo: Vinyl collector, locx, gay.
Alina: Me gusta pensar que soy queer. Me gusta la idea de dejar de etiquetarnos y etiquetar todo, todo el tiempo.

¿Crees que tu preferencia sexual haya influido al momento de conseguir vivienda?
Arturo: Hasta ahora no he tenido problema por conseguir vivienda por mi preferencia sexual, pero sí llego a encontrarme con alguna situación de este tipo, sin pensarlo dos veces seguiría mi búsqueda por encontrar el espacio perfecto, libre de estigma y violencia.
Alina: No, para nada.

¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
Arturo: Un año, cuatro meses.
Alina: Más de cuatro años.

Cuéntanos lo más especial que hayas vivido aquí.
Arturo: La vez que metí a más de 20 personas a mi habitación para hacer un after. Muchos no eran conocidos míos pero terminó siendo un buen momento porque escuché anécdotas interesantes de algunos asistentes. Mucha conexión musical.
Alina: Son muchas, no se me ocurre cual contar ahora mismo.

¿Qué tan difícil crees que es conseguir una vivienda en CDMX?
Arturo: Muy difícil porque el tema del aval complica todo.
Alina: Cada vez es más caro y eso lo hace más difícil.

¿Qué es lo que menos te gusta de vivir aquí?
Arturo: El ruido; creo que ha sido el lugar donde más sonidos he escuchado 24/7. De todo tipo, desde el triciclo que vende café a las 4AM, camiones, alarmas de coche, construcciones… Pero el que amo-odio es los que pasan vendiendo gas por las mañanas, son como un coro de iglesia gritando “gas” en diferentes tonos.
Alina: El ruido.

¿Qué mejorarías de tu barrio?
Arturo: En la esquina existe un problema de basura. Varios vecinos no se responsabilizan de sus desechos y prefieren dejarlos en la calle. He intentado erradicar el problema varias veces pero no tengo éxito, vecinos me han contado que no he sido el único que ha intentado resolverlo, sin embargo, espero algún día encontrar la solución.
Alina: Que regularan el proceso de gentrificación.

Havi, 22. DJ, modelx, artista

VICE: ¿Qué es lo que más te gusta de tu casa/depto?
Havi: Que cuando hace frío afuera adentro está caliente y viceversa. También el color de las cosas y los espacios que lo conforman, y que puedo armar afters sin pedos. Los quiero mucho vecinxs.

¿Por qué decidiste vivir aquí?
Hmm pues este era el departamento de mi tía abuela, y no se puede rentar porque hay un chingo de cosas de valor para mi familia. A mí me lo prestan mientras lo limpian y así.

¿Con quién vives?
Vivo con Ainé, y juntas somos el poder trans del futuro.

¿Cómo te identificas?
Como chica trans no binarix.

¿Crees que tu preferencia sexual haya influido al momento de conseguir vivienda?
Ahorita todavía no lo sé, pero mi identidad de género definitivamente me va a poner en situaciones muy incómodas con otras personas que quieran rentar y tengan prejuicios sobre nosotrxs.

¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
De los 0 a los 8 y de los 18 a los 22.

Cuéntanos lo más especial que hayas vivido aquí.
Chale, quien sabe la verdad. No tengo una específica pero luego me gusta que las personas me digan que vinieron a un after y se la pasaron chido, y yo ni sabia quienes eran. Todxs son bienvenidxs la verdad.

¿Qué tan difícil crees que es conseguir una vivienda en CDMX?
Creo que está muy pinche caro y por lo mismo si está cabrón según yo.

¿Que es lo que no te gusta de vivir aquí?
Que EL JEFE me puede correr cuando quiera, a la pinshi calle.

¿Que mejorarías de tu barrio?
Que dejen de construir tantos edificios. Me gustaba más cuando había talleres y vecindades y no sus mamadas de render que están bien culeras. Y la gente que llega no es tan chida la verdad; les medio asusto.

Zemmoa. Artista. 30.

VICE: ¿Qué es lo que más te gusta de tu departamento?
Zemmoa: Mi piano.

¿Por qué decidiste vivir aquí?
Coyoacán es un barrio muy lindo, mexicano y lleno de historia. Me gustan sus colores y sus casas.

¿Con quién vives?
Sola, aunque siempre soy una embajada de turismo.

¿Cómo te identificas?
Con mi credencial para votar. O con mis tarjetas de presentación. Nunca saco el pasaporte a menos de un viaje.

¿Crees que tu preferencia sexual haya influido al momento de conseguir vivienda?
No lo sé.

¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
Bastantito.

Cuéntanos lo más especial que hayas vivido aquí.
Mi casa está llena de recuerdos. Algunos gratos, otros no tanto. Pero son parte de mi historia. Los momentos especiales lo hacen los amigos.

¿Qué tan difícil crees que es conseguir una vivienda en CDMX?
Pues según tu presupuesto.

¿Qué es lo que menos te gusta de vivir aquí?
Que muchos amigos creen que Coyoacán está lejos y vienen poco a visitarme.

¿Qué mejorarías de tu barrio?
No tiene ecobicis. Estaría padre.

Carlos y Edgar

¿Qué es lo que más te gusta de tu departamento?
Carlos: Todo, solo falta instalar mi hamaca y listo.
Edgar: Me gusta la ubicación que todo es muy céntrico y puedo llegar caminando a todos lados.

¿Por qué decidiste vivir aquí?
Carlos: Por dinámicas y presiones que ejerce esta loca ciudad.
Edgar: Mi mejor amiga vivía aquí; yo vivía con otro rommie: Don Charles, que igual ahora vive conmigo.

¿Con quién vives?
Carlos:
Vivimos Edgar, Norah, Tony y su linda bebé Riri… Ah y nuestros tres bebés (gatunos): Momo, Toulouse y Pollo.

¿Cómo te identificas?
Carlos: Gay
Edgar: Siento que mi cuarto es yo tal cual. Con eso me identificó y siempre había querido vivir en un depa de techos alto y ventanas gigantes y balcones.

¿Crees que tu preferencia sexual haya influido al momento de conseguir vivienda?
Carlos: No, en mi caso el estudio; pero viviendo solo descubrí los beneficios que trae a tu vida (y despertar sexual) un espacio propio.
Edgar: Soy gay, pero no creo. Ser gay o tener otra preferencia sexual no te hace diferente a las demás personas; solo eres más especial.

¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
Carlos: Un mes; antes vivía con Edgar en Santa María La Ribera.
Edgar: Un mes con unos días.

Cuéntanos lo más especial que hayas vivido aquí.
Carlos: Un día estábamos bien pachecos y me tropecé corriendo, para ir a recibir calurosamente a un amigo nuestro que llegaba de viaje. Fue una mezcla entre pena, mota y risa total.
Edgar: Amo mi cuarto. Siento que es mi espacio y lo puedo llenar. Amo que entre la luz natural porque puedo trabajar al 100 con ella.

¿Qué tan difícil crees que es conseguir una vivienda en CDMX?
Carlos: Cada vez es más difícil, por todo lo burocrático que puede llegar a ser. A veces, puedes correr con mucha suerte y encontrar algo lindo a buen precio.
Edgar: Muy difícil; busqué un depa durante 3 meses antes que se terminara nuestro contrato de muestra ex casa. Es complicado y más cuando te dedicas al arte o cosas similares.

¿Qué es lo que menos te gusta de vivir aquí?
Carlos: No tener una azotea para tender ropa.
Edgar: Hasta ahora nada. Tal vez el tráfico en las mañanas, pero como tengo sueño profundo no importa.

¿Qué mejorarías de tu barrio?
Carlos: Menos ruido, construcciones constantes y polvo (aunque veo todo imposible).
Edgar: Hasta ahora me gusta; tal vez más seguridad pero eso es en todos lados.

Patricia, 27. Bailarina

VICE: ¿Qué es lo que más te gusta de tu departamento?
Patricia: Lo que más me gusta del lugar donde vivo son las personas que lo habitan conmigo.

¿Por qué decidiste vivir aquí?
Terminé viviendo aquí porque ahora estoy trabajando en otro estado y no puedo rentar un depa, así es que mis amigos me dieron chance de crashear cuando tengo que trabajar en la Ciudad de México.

¿Cómo te identificas?
Me identifico como mujer transgénero

Cuéntanos lo más especial que hayas vivido aquí.
La anécdota más padre fue la boda de mis mejores amigos aquí en su casa.

¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
Tengo once años viviendo en DF y siento que cada vez es más complicado encontrar depa por la cuestión de precios y sobrepoblación.

¿Qué mejorarías de tu barrio?
Las cosas que no me gustan del barrio es que no se ha cuidado la distribución del agua, pues los sistemas están diseñados para una zona residencial. Con la creación de más edificios el desabasto es algo muy común.

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Incendio de Pedrógão Grande. Finca rodeada de robles y castaños escapó al fuego (Pt)

As chamas que se abateram sobre o centro do país estiveram muito perto da Quinta da Fonte, em Figueiró dos Vinhos. Tudo ardeu à volta, menos as árvores autóctones plantadas há décadas. Las llamas que han atacado el centro del país estuvieron muy cerca de la Quinta da Fonte, en Figueiró dos Vinhos. Todo ardió, excepto los árboles autóctonos plantados hace décadas.

etiquetas: incendios, portugal, pedrógão grande

» noticia original (www.jn.pt)

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