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Video: El sismo que sacudió a México

Las alarmas sísmicas sonaron a las once de la mañana, pero no para alertar del caos. Como cada año, la Ciudad de México realizó un simulacro masivo para recordar el terremoto más catastrófico en la historia del país, ocurrido el 19 de septiembre de 1985. Treinta y dos años y siete horas después, un terremoto de 7.1 grados con epicentro en Chiautla de Tapia, Puebla, recordaría a los capitalinos lo vulnerable que es la ciudad ante los movimientos telúricos.

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Una iglesia en Puebla sepulta a 12 personas mientras se celebraba un bautizo

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Ismael aún no sabe que lo perdió todo: a su esposa y a sus dos hijas, su única familia, pues hace ocho años fallecieron sus padres.

Mientras este hombre se debate entre la vida y la muerte en un hospital, vecinos de Atzala, se han organizado para enterrar a sus seres queridos.

En este municipio, ubicado en la Mixteca de Puebla –aproximadamente a dos horas de la capital del estado– se registró el mayor número de los 43 muertos que han reconocido oficialmente las autoridades a consecuencia del sismo de magnitud 7.1 que sacudió el centro del país este martes.

Lee: El sismo provoca cientos de muertos en México

Eran alrededor de las 13:00 horas y en la iglesia principal de Atzala se habían concentrado al menos 20 personas para presenciar el bautizo de Arizbeth, la hija pequeña de Ismael. El sacerdote apenas había dado la bienvenida cuando se sintió la sacudida.

Los vecinos de Atzala dijeron que ni en los sismos de 1985 y 1999 hubo tantos muertos en la localidad.
Sin precedente  Los vecinos de Atzala dijeron que ni en los sismos de 1985 y 1999 hubo tantos muertos en la localidad.  (Foto: Elvia Cruz)

Una piedra gigante y parte de la cúpula de la parroquia cayó en segundos sobre la esposa y las hijas de Ismael. A lado también quedaron entre escombros quienes serían sus compadres; Florencio y Susana, así como sus dos pequeños: Samuel y Mario de Jesús.

En medio de los santos rotos también perdió la vida la mamá y la cuñada de quien sería el padrino, además de otros invitados. En total 12. Todos con algún lazo familiar.

RECOMENDAMOS: Números de emergencia y recomendaciones tras el sismo

Once de ellos fueron velados en la casa de la familia Villanueva Mereces la madrugada de este miércoles. El otro, un regidor de un municipio cercano –Chiautla de Tapia– fue llevado a su localidad para ser enterrado.

Al menos otras tres personas, entre ellos Ismael, fueron rescatados con vida entre los escombros de la iglesia pero su estado de salud es delicado, según aseguraron los vecinos del municipio a Expansión.

Un sacerdote se salva

En medio del derrumbe de la iglesia de Atzala, el religioso que oficiaría la misa bautismal salió ileso al igual que el sacristán. De acuerdo con lo que el párroco narró a habitantes, al momento que empezó el temblor se recargó por un momento en el altar, y después salió por una puerta alterna, sin poder hacer nada por sus feligreses.

En un recorrido que realizó Expansión en el lugar de los hechos, constató que la iglesia quedó totalmente inservible.
Daños materiales  En un recorrido que realizó Expansión en el lugar de los hechos, constató que la iglesia quedó totalmente inservible.  (Foto: Elvia Cruz)

En un recorrido que realizó Expansión en el lugar de los hechos, se constató que la iglesia quedó totalmente inservible. Solo un par de imágenes de ángeles pintados en una parte de los techos quedaron intactas. Todos los santos que eran adorados en cada misa quedaron reducidos en polvo.

Lee: El sismo provoca muertes y daños en varias entidades de México

Tras las labores de rescate, ya en la madrugada de este miércoles, maquinaria pesada acabó con el refugio católico.

“Ahora a ver quién nos ayuda a construir otra iglesia. Después de vivir esta tragedia, necesitamos rezarle a Dios para que nos devuelva la paz, que ayude a las familias que perdieron a sus seres queridos en sanar el alma”, dijo una de las vecinas.

A las 3:00 horas de este miércoles, esta persona seguía sirviendo café a los hombres que participaron como voluntarios para rescatar los cuerpos de las víctimas.

Otra habitante cree que el sacerdote y el sacristán se salvaron porque creen “realmente en Dios”, pues reconoció que muchos vecinos como ella, solo acuden a misa cada que hay fiestas y no cada fin de semana como acostumbran otros: “Nunca habíamos vivido algo tan espantoso”

Recomendamos: #Crónica: La tragedia del sismo vuelve a cimbrar a la CDMX

Una de las primas de Susana (la señora que sería la madrina de Arizbeth) lamentó que le haya tocado vivir el dolor de perder a seis familiares directos.

Ella se encargó de contratar a la funeraria que prepara los cuerpos, y junto con sus otras primas, se organizaron para repartir café y pan durante el velorio.

“Nunca habíamos vivido algo así aquí en Atzala, ni en el sismo del 99 o del 85 se habían registrado tantos muertos como ahora”, dijo.

Según reportes oficiales, suman 43 fallecidos en el estado, de los cuales, 12 se registraron en Atzala, siete en la capital del estado, y el resto, en otras localidades de la Mixteca.

Unas 137 escuelas registraron daños, además de 67 iglesias, y 46 edificios del Centro Histórico de la ciudad de Puebla.

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El cuerpo en las calles: la mecánica de la respuesta ciudadana

Fueron dos temblores, casi pegados, los que este martes 19 de septiembre —32 años después— volvieron a dejar marcas profundas en la ciudad. Aquellas, las que dejó el terremoto del mismo día en 1985, modificaron la genética colectiva. Hoy, frente al desastre, gente de todas edades pero muchísimos jóvenes, se volcaron a los lugares afectados para brindar sus manos, su aliento y lo que pudiesen para colaborar con las víctimas del desastre. En la Ciudad de México, la delegación Cuauhtémoc fue de las más afectadas. Decenas de viviendas se cayeron en la colonia Roma.

Hombre en la calle de Escocia, en la colonia del Valle, sobre uno de los 41 edificios colapsados en la Ciudad de México por el terremoto de 7.1 grados Richter.

En la calle Escocia, en la Colonia Del Valle, el panorama es desolador. Un edificio colapsó sobre la esquina con Gabriel Mancera y otro más adentro, esquinado con la calle Edimburgo. Una hora después de ocurrido el temblor, un grupo de gente intentaba, a los gritos, que una señora bajara de su edificio, que no quería abandonar a pesar de todo lo que la rodeaba: dos colapsados y un tercero visiblemente afectado. Y el hijo que le gritaba “por favor, mamá, ya baje”. Finalmente abrieron la puerta y bajaron a la señora.

En la calle estrecha, hay cuatro carriles de personas que trabajan de manera organizada, pero caótica: todos opinan. Los carriles de las puntas, el primero y el cuarto permanecen fijos, funcionando como bandas de transporte de mano en mano, por los que circula todo lo que se necesita en la zona del derrumbe. Por los dos del medio circula gente que carga escombros más pesados, o grupitos que acarrean entre varios un pedazo de castillo, esa parte que sostiene la estructura del edificio que está hecha de concreto y vigas. Las cubetas entran vacías y salen llenas.

Hombre limpia escombros del edificio derrumbado en la calle Escocia, de la colonia Del Valle en la Ciudad de México, tras el terremoto de 7.1 grados en escala Richter.

El edificio colapsado tiene la forma de una pirámide trunca. En el comienzo, la gente comenzó a trabajar en la cima de la pirámide, en chinga, desarmando desde arriba hacia abajo. Entonces llegó un bombero, un auténtico bombero, quien pidió la atención de la gente y les explicó que parados dónde estaban, aplicaban más presión sobre el edificio. Y que eso, lógicamente, no era bueno. Lo que deben hacer, les pidió, es correrse hacia los lados: hay que empezar a romper esa pirámide por las puntas. Les dice que todos los que quieran hacer algo y trabajar, se vayan a las esquinas y empiecen a desmoronar el muro, a hacerlo piedras que se puedan transportar.

La gente atiende y se reordena: picos, mazos y los benditos obreros de la construcción con su destreza para el cincel y el martillo, que pican rapidito siguiendo las indicaciones del bombero y parten las vetas que caen en cachos enteros, como quiroprácticos del cemento. En las bases de la pirámide que fue un edificio, varias personas llenan las cubetas a pala o a mano: la cuestión es que el material no pare de salir a la calle.

También están los que se meten en los huecos: tres o cuatro personas que se ofrecían a meterse junto a un encargado de Protección Civil. Un vecino se acercó y tomó apunte de cuántas personas bajaban y quienes eran. Desde las entrañas del hueco pidieron luego a gritos un polín, que la cinta transportadora humana hizo llegar en un tiempo razonable. Cuando el trozo de madera era demasiado largo para acomodarse a la altura del hueco, lo cortaban y luego lo encastraban y así aseguraban un túnel que no los atrapara.

Las personas piden silencio con una señal de puños en alto, para que los rescatistas puedan seguir alguna voz dentro de los escombros ocasionados por un terremoto de 7.1 grado escala Richter.

Todo el tiempo hay discusiones entre la gente que trabaja: que bájalo por acá, que no cortes ahí. Todo el mundo dice lo que cree que es mejor hacer. Cuando llega la Marina esto se detiene, porque la gente empieza a reclamarles que sean ellos los que organicen al resto. Los camuflados ponen a la gente a hacer erróneamente lo del comienzo: sacar los escombros del centro de la pirámide. Abajo, las filas que funcionaban ordenadamente, se distorsionaban por la presencia de los uniformes entre ellas.

Entonces vuelve el bombero, el mismo. Y les dice a los militares que no, que eso no, que necesitan que las cosas se hagan de afuera hacia adentro, de abajo hacia arriba, que vayan quitando ese escombro, y quitándose ellos de ahí, porque le agregan peso a la estructura. Los de la Marina obedecen. Gritan a la gente que se detengan y bajen hacia los lados, algo que ya estaban haciendo antes que los uniformados llegaran. Pero al final, como la gente los supera en número y en acción, ellos deben acoplarse en alguna parte del trabajo ya organizado. Se ubican en la línea de transporte que acarrea hacia afuera. Hay tres equipos que repiten las cuatro líneas de transporte y descarga de material hacia alguna de las tres calles a las que Escocia tiene salida.

Tras el terremoto de 7.1 grados Richter, elemento de la Secretaría de Marina desaloja a las personas en un edificio colapsado y con fuga de gas en la calle Ámsterdam, de la colonia Roma en la Ciudad de México.

La señal de silencio también la enseñaron los bomberos, es un puño en alto, cerrado, mudo. Cuando el lugar guarda silencio, es una visión única de la voluntad que enchina la piel. “¿Hay alguien aquí que me escuche?”

Uno de los Topos encontró una persona viva atrapada dentro. Cuando sale, por el otro extremo por dónde había entrado, todos se ponen a gritar y aplaudir. Todos, todos, hasta los que no veían nada. Como si fuera cálido el grito, cambia el ambiente. Moreno, delgado, de barba, todo lleno de tierra iba el sobreviviente en una camilla meciendo las piernas de un lado a otro: como por propia voluntad, probablemente le dolían.

Filas de personas organizadas en las labores de rescate por el terremoto de 7.1 grados Richter que derrumbó la maquiladora de la Calle Bolívar en la colonia Obrera de la Ciudad de México.

En la colonia Obrera, en la esquina de Bolívar y Chimalpopoca, la gente procuraba cómo entrar a colaborar más allá del vallado policial que les armaron para dejarlos fuera de la ayuda. Ya eran cerca de las seis de la tarde. La bienvenida la daban dos chicas con carteles que pedían por favor “no fumar, hay una fuga de gas”.

Tres jóvenes salen de ahí cubiertos de polvo. Están aquí “por el corazón, nada más. Soy de Cuajimalpa, pero trabajo aquí. No se ve mucho, sólo pala, pico y botes. Hemos avanzado poco”.

Ese “poco” incluye haber rescatado a cuatro personas y una más fallecida, según comentaba la gente en la calle. El edificio que era una maquila de ropa, como atestigua la cantidad de tela que había entre los escombros, está junto a la escuela Simón Bolívar, a la que le invadió el patio con sus escombros al derrumbarse.

Al menos tres pisos tenía esta fábrica textil. Otro vínculo de la historia sísmica: a pocas cuadras de aquí, en la esquina que forman Manuel Othón y la Calzada de Tlalpan, 1600 mujeres costureras murieron trabajando en el de 1985. No se sabe cuánta gente estaba trabajando a la una de la tarde, en la maquila de la Obrera.

La señora Juana, que es vecina, esperaba cerca de la valla policial y como vive a un par de cuadras, llegó cuando comenzó la respuesta de la gente. “La gente viene por solidaridad, en estos momentos lo que una quisiera es sacar fuerza de no sé dónde para mover las piedras”, dice.

Sale del vallado del desastre otra mujer joven, Ruth, también vecina, quitándose el cubreboca azul para decir que ella está ahí por la gente que se quedó adentro y necesita ayuda: “no se vale no hacer nada. No me tocó el del 85, pero también hubiera ayudado. Para que no nos olvidemos de lo que pasó ese día”.

Doña Juana contesta que ella sí estaba en el del 85, que fue peor que ahorita, dice ahora también, ya sea moviendo ramas o acarreando piedras, la gente corrió a ayudarlos. “Con un montón de botes, y órales”.

Personas ayudan con las labores de rescate en la maquiladora de la Calle Bolívar en la colonia Obrera de la Ciudad de México, colapsada tras el terremoto con magnitud de 7.1 grados.

Olinka viene de los otros derrumbes en la Roma, que está muy cerca, con su marido, repartiendo agua y botellas de alcohol, que fue lo único que le vendieron en la farmacia que encontró abierta. Con el temblor, la mayoría de los negocios cerraron y mandaron a los trabajadores a sus casas. Muchos de ellos volvieron a pie, formando mareas que se movían hacia fuera del centro o en dirección al sur de la ciudad, caminando porque los transportes públicos también se detuvieron casi por completo.

Los negocios que no cerraron trabajaron sin luz eléctrica, porque el 40 por ciento de la ciudad, según la cifra que dio Enrique Peña Nieto en el mensaje presidencial de la noche, seguía sin luz. Cuando terminó, tocaron el himno. Peña Nieto agradeció a la gente que señaló las direcciones de lugares dañados mediante las redes sociales, pero no dijo nada a toda la gente que puso el cuerpo en las calles.

“A pesar de la sociedad tan corrompida en la que vivimos, esta respuesta enaltece a México. O tal vez, la respuesta es producto de la corrupción: no te esperas que ellos participen finalmente”, dice Olinka, justo cuando su esposo sale del cordón que montó la policía, porque ya repartió los víveres. Como ya no necesitan agua en ese lugar, planean ir a su casa, preparar café y volver por la noche a apoyar a la gente que seguirá levantando los escombros.

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Así puedes ayudar a los afectados por el temblor en México

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En menos de dos semanas México se vio afectado por dos sismos que afectaron a gran parte del centro y sur del país. Conoce cómo puedes ayudar a los afectados.

Cruz Roja Mexicana en Amazon

Tras los terremotos del 7 y 19 de septiembre, la Cruz Roja Mexicana pide ayuda para apoyar a las personas afectadas a través de una Wish List en Amazon.com.mx "para facilitar el acopio y la entrega de productos que son muy necesarios para hacer frente a la emergencia".

"Amazon México reunirá y entregará los productos donados por sus clientes directamente a la Cruz Roja Mexicana", dicen las organizaciones, impulsando su campaña con la etiqueta #AyudarNosMueve.

Recibe personas por medio de Airbnb

Los residentes de la capital podrán anunciar sus casas, cuartos o espacios para recibir de forma gratuita a brigadistas, voluntarios y personas damnificadas, incluso si previamente no estaban registrados como anfitriones en la aplicación.

Para ubicar un espacio cercano o registrar tu casa solo debes ingresar a este link.

Súmate como voluntario

ETN Y ADO movilizan a rescatistas y paramédicos

Si deseas ayudar a los afectados en la capital, Cuernavaca o Puebla y eres rescatista o paramédico, tanto ETN como ADO te darán de forma gratuita un boleto redondo a cualquiera de estas ciudades. Sólo debes presentarte en las taquillas de la terminal más cercana a tu domicilio mostrando tu credencial de Protección Civil o la agrupación de rescate a la que estés afiliado.

Donaciones

Santander México anunció que abrió una cuenta para donaciones. Si quieres ayudar, estos son los detalles de la cuenta:

Número de cuenta: 65501821470
Nombre: AYUDA SANTANDER
Referencia: 100 AYUDA SANTANDER
Clave pago referenciado: 00100
Clabe: 00145231065501821470

Del mismo modo, Banorte abrió una cuenta para los damnificados de la Ciudad de México, Estado de México, Morelos y Puebla. La cuenta de este banco es la número 000-000-0019 a nombre de Fundación Banorte. La institución dará un peso por cada peso donado.

Cruz Roja Mexicana
Cuenta en Bancomer: 0404-040406
Clabe: 0121-8000-4040-404062

Fundación Carlos Slim, Telmex y Telcel habilitaron una cuenta en Banco Inbursa para recibir donativos. Por cada peso que se done, ellos aportarán cinco. Además, a través de Telmex se podrán hacer donativos marcando al *5566, por montos de 100, 200, 300 y 500 pesos. Mientras que los clientes de postpago de Telcel pueden hacer estos donativos a través de mensaje de texto al número 55666.
Banco Inbursa, S.A.
Cuenta: 11111111111
Cuenta CLABE: 036180111111111111

Ayuda a los topos

Topos, una brigada de rescate voluntario no gubernamental ni comercial, también recibe donaciones para completar sus labores a través de PayPal.

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La extinción del ajolote y su conservación a partir de emojis

Este mes la CDMX estrenará una paquetería de emojis especialmente diseñada para representar a los capitalinos. La propuesta ganadora de esta convocatoria, realizada por el Laboratorio para la Ciudad, tiene como principal personaje a uno de los habitantes más emblemáticos de esta gran ciudad. Un animal extraordinario, endémico del sur de la cuenca del Valle de México.

El Ajolote Mexicano, es un anfibio que habita las aguas del parque ecológico Xochimilco. Este ha ganado atención internacional por su capacidad para regenerar partes de su cuerpo y por el hecho de que se encuentra en grave peligro de extinción. El haber sido elegido como el personaje principal de la paquetería de #emojiCDMX, sin duda trae atención al problema que no sólo involucra al ajolote, sino a todo el ecosistema de este pulmón de la Ciudad de México.

Hablamos con su creadora Itzel Oropeza, mejor conocida como Mich Texturas. Para que nos contara un poco del tema.

¿Cómo fue el proceso desde que te enteraste de la convocatoria hasta ganarla?

Soy de esas personas que le gusta meterse a los concursos porque siento que me obligan a trabajar en proyectos personales y no sólo de trabajo. Vi la convocatoria en internet y decidí participar. Pasó el tiempo, la perdí. Pensé que ya había acabado porque ya había pasado bastante tiempo, pero en internet todo vuelve. Encontré en la página y me di cuenta que todavía tenía tiempo para enviar mi propuesta.

Lo primero que hice fue hacer una investigación sobre qué iconos representativos o qué personajes de la ciudad o qué cosas o acciones podrían funcionarme. Hice una lista como de 30 cosas.

Lo que pensaba era hacer lo típico. Hacer el edificio de la Torre Latinoamericana, Bellas Artes, el ícono del taco, etc. Pero no sé, al final me di cuenta que era algo que todos iban a hacer. Y la única manera de sobresalir era hacer un gran taco. Un taco con un estilo diferente que sobresaliera de los demás tacos.

Durante un tiempo traté de darle la vuelta a eso. Por casualidad tenía poco que había ido al Museo del Papalote con una amiga. Hay una zona donde hay animales y tienen ajolotes. Recordé que yo estaba ahí super enamorada y feliz; y me di cuenta que sería una buena idea usarlo como personaje.

Aunque forzosamente iba a haber un emoji de Ajolote; con él como personaje podía hacer todo lo que había puesto en mi lista pero de una manera diferente y quizás un poco más cercana para que la gente sintiera empatía con ellos. Me tarde más en bajar las ideas, como dos semanas. Pero ya con el concepto claro, empecé a bocetar y en dos días dibujé todos.

¿Hiciste 240 emojis en 2 días?

La convocatoria decía que tenían que ser 20 emojis. ¡Cuando leí eso, sentí que eran demasiados! Pero cuando los empecé a trabajar me faltaron emojis para meter algunas ideas.

Pero ya sé a lo que te refieres. Resulta que dijeron “Ay no, es que todos están increíbles.” Van a incluir los emojis de primero, segundo, tercero, cuarto y creo que otras menciones honoríficas. No me acuerdo del número exacto.

Me dio felicidad porque te digo, al trabajarlos me faltaron cosas que quise meter pero por espacio ya no pude dibujar. Con solo 20 iconos para representar la ciudad, hay muchas personas que están en desacuerdo sobre lo que faltó. El que ahora también vayan a salir los que tuvieron segundo, tercero y cuarto, hace a la paquetería más completa, hay para todos los gustos.

¿Cuál es tu opinión sobre la crítica situación que se está viviendo en Xochimilco que está causando la desaparición del ajolote?

Es bastante fuerte por los números que arrojan. Dicen que Xochimilco es patrimonio de la humanidad, sin embargo no se está haciendo mucho para conservarlo. Si desaparece Xochimilco, el ajolote también y viceversa. Aparte de otros factores como que metieron peces se los comen, etc.

Antes de esto, lo único que yo sabía era que el ajolote está en peligro de extinción. No sabía las razones, me preocupaba pero no sabía más. Al hacer la paquetería me puse a investigar, estuve leyendo todos los artículos de su extinción y me di cuenta de lo que estaba pasando.

Estoy muy feliz por este efecto como el de las películas, que utilizan por ejemplo perros salchicha y después todo el mundo quiere un perro salchicha. Entonces al utilizar ajolote, quizás no todo el mundo pueda tener uno, pero por lo menos se van a dar la oportunidad de conocerlos. De saber qué es ese animalito que están utilizando en la paquetería.

Cuando se anunció el ganador, algunas páginas de naturaleza y conservación me empezaron a etiquetar en publicaciones de Facebook con mensajes súper positivos sobre la conservación del ajolote y lo felices que estaban de que nos representara.

Tal vez el hecho de que ahora esté en la paquetería puede ayudar para que la gente lo conozca y sientan un poco más de empatía por él y Xochimilco. Que en realidad es el problema mayor.

¿Tiene algo que ver que muchos de los EMOJIS sean de rosa de los colores oficiales de la ciudad?

Bueno eso también fue todo un proceso. Buscar la línea gráfica que iba a utilizar para la paquetería. Sobre los colores. Lo que hice fue acercarme lo más posible a la paleta de colores utilizada por el logotipo oficial de México (el que se utiliza en campañas publicitarias de turismo). Tiene 5 colores la paleta de color. También coincidió que el ajolote es rosa y hay algunos oscuros y unos azul tornasol, entonces quedó perfecto.

Lo que me gusta es que la paleta es muy brillante y transmite mucha vida. Lo empecé a trazar con esa paleta de color y ya no pude parar me gustó mucho.

Aparte de los típicos Emojis de carita feliz, ¿Qué otros emojis relevantes para los capitalinos podemos encontrar?

Pues te puedo decir que de los que más me gusta, es el Ajolote Ciudadano y quizás muchos dirán “Ay, eso qué”. Pero para mi era importante ponerlo ahí porque representamos la ciudad ¿sabes? Los ciudadanos son la ciudad y de ahí baja todo lo demás. La cultura, la gastronomía, etc.

¿Crees que el ajolote se va a salvar de la extinción en estado salvaje?

¡Deberíamos de salvarlo! Me gustaría que sí.

¿Qué les dirías a los capitalinos sobre estar situación?

Yo les diría que se acerquen un poco más a Xochimilco pero no como ese lugar al que vas a ponerte la peda de tu vida. O sea que vayan y que lo conozcan como el lugar natural que es y que igual apoyen la economía de ahí o apoyen directamente a los organizaciones dedicadas a su rescate.

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Albergues en la CDMX, ¿A dónde acudir?

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Tras el sismo de magnitud 7.1 registrado el martes, se han abierto albergues en distintos puntos de la Ciudad de México, donde podrán acudir las personas cuyas casas resultaron dañadas o destruidas.

El mapa de derrumbes, hospitales donde llevaron a los heridos y puntos de reunión de voluntarios se pueden consultar aquí.

La dirección de los albergues, a donde también se pueden llevar donativos, es:

Álvaro Obregón

Deportivo G3. Av. Escuadrón 201 s/n Col. Victoria.
Salón de usos múltiples, Calle 10 y Canarios, Col. Tolteca.

Azcapotzalco

CAIS Azcapotzalco. Av del Rosario s/n, Col. san Martín, Xochinahuac.

Benito Juárez

Deportivo Benito Juárez. Calle municipio libre y Calle Uxmal 807-B, Sta. Cruz Atoyac, 03310 Ciudad de México,

Coyoacán

Deportivo Rosario Iglesias. Calz. del Hueso 400, Col. Los Girasoles, 04920
Deportivo Culhuacanes. Calzada Taxqueña 1811, Col. Ex-ejido de San Francisco, Culhuacán, Del. Coyoacán
Gimnasio Coyoacán, calle Cuauhtémoc s/n, esquina Aguayo, Col. El Carmen
Gimnasio Ajusco. Coras s/n, Col. Ajusco, Del. Coayoacán
Centro de Desarrollo Comunitario. Calzada de las bombas casi esquina con Cafetales.
Casa de las Letras, Canal de Miramontes y Av. del Parque.
Dirección territorial Culhuacenes. Rosa María Sequeira y La Virgen.

Cuauhtémoc
Aldama y Jesús García, Col. Buenavista
Club Junior. Baja California esquina Nuevo León, Col. Hipódromo
Deportivo Mina, calle Mina entre Héroes y Soto, Col. Guerrero
Preparatoria Fresno, entre Fresno y Sabino, Col. Atlampa
Calle Bernal Díaz del Castillo número 34, col. Buenavista

Cuaujimalpa
Deportivo Morelos. José María Castorena s/n, esquina san José de los Cedros

Tlalpan
Deportivo La Joya. Av. Insurgentes Sur 4439, Col. La Joya.
Deportivo Villa Olímpica. Avenida Insurgentes Sur 3493, Tlalpan, Co. Parques del Pedregal.

Miguel Hidalgo
Explanada de la Delegación, Parque Lira y Vicente Eguía.
Deportivo Plan Sexenal. Calle Plan de Guadalupe y Ferrocarril de Cuernavaca s/n, Miguel Hidalgo, Nextitla, 11420
Deportivo José María Morelos y Pavón. Lago Trasimeno s/n, Pensil Norte, Reforma Pensil.
Parque Lira. Calle Parque Lira 136, San Miguel Chapultepec I Secc, 11850 Ciudad de México
Calle Benjamín Franklin, col. Daniel Garza (Metro Tacubaya).

Milpa Alta
Gimnasio Villa Milpa Alta. Domicilio conocido.
Delegación Gustavo A. Madero
Casa del peregrino. Eje 5 Nte Calz San Juan de Aragón 63, Villa Gustavo A. Madero, 07050.
CAIS Villa Mujeres. Margarita Maza de Juárez 150 Bis, La Patera Vallejo, 07710.

Iztacalco
Sala de Armas de la Magdalena Mixhuca. Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, puerta 6, col. Granjas México
Casa del Adulto Mayor Elena Poniatowska. Calle 1 s/n, entre Guadalupe y talleres gráficos, Colonia Pantitlán.
Centro Social Fraccionamiento Coyuya. Av Coyuya s/n, esquina 1ero de mayo, Colonia Fraccionamiento Coyuya.
Casa de la Mujer Mariposas Iztacalco. Sur 20 y Oriente 227, Col Agrícola Oriental
CAIS Estudiante y albergue Coruña. Calle Sur 65-A, número 3246, Col. Viaducto Piedad

Iztapalapa
Cárdenas s/n entre 20 de noviembre y Jalisco, col. Ixtlahuacán
Centro Villa Estrella. Camino al Cerro de la Estrella s/n, col. El Santuario.
Albergue habilitado Centro Vientos de Libertad. Calle súper manzana 1, manzana 18, Col. Ejército.
Centro Violeta Parra. Lateral de Churubusco s/n sobre camellón, Col. San José Aculco.
Coruña Jóvenes. Sur 65-A 3246, Viaducto Piedad

Magdalena Contreras
Calle Atacaxco
Calle Cazulco

Tláhuac
Centro de fe. Carretera a Santa Catarina y Montes Carpatos, col Tlaltenco.

Xochimilco
Pista Olímpica de remo y canotaje Virgilio Uribe.

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Del simulacro a la tragedia: los derrumbes del sismo que sacudió a CDMX

—¡Guarden silencio! ¡Cállense! ¡Dejen oír!— gritaban los rescatistas desde la cima de un montón de escombros que pocos minutos antes era un edificio de departamentos de siete pisos en la colonia Condesa, al centro de la ciudad.

Mientras las hileras de vecinos se iban formando para sacar los escombros, Paola llegó corriendo con la desesperación en el rostro de quien lo ha perdido todo. Su departamento, ubicado en Avenida Ámsterdam y Laredo, colapsó luego del sismo de 7.1 grados que azotó la Ciudad de México, después del medio día.


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A penas a las 11:00 horas, Paola y cientos de capitalinos asistían al simulacro número 32 del terremoto del 19 de septiembre de 1985, una actividad ya tan arraigada en México como cualquier tradición. Lo inconcebible llegó dos horas después. Un temblor comenzó a sacudir a la ciudad como si fuera una mala broma del aniversario del sismo que marcó a la Ciudad de México para siempre.

Imagen por Daniel Melchor

Desde los rascacielos se observó cómo decenas de edificios se convertían en polvo en segundos. Entonces se supo que exactamente a 32 años de aquel sismo, la pesadilla se repetía.

Los rescatistas en el edificio de Paola hablaban de más de tres personas atrapadas, posiblemente adultos mayores que no pudieron desalojar a tiempo el edificio. Al principio, quienes comenzaron las labores de rescate eran vecinos, albañiles, oficinistas que unían fuerzas para quitar escombros. Los víveres llegaron con rapidez inusitada. Agua, vendas, jeringas, comida y hasta tablas de planchar para utilizarlas como camillas.


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La Condesa es una colonia exclusiva de la ciudad, conocida por sus parques y por ser una zona con mucha vida nocturna. Luego del sismo, en la colonia solamente había un silencio abrumador, y un pestilente olor a gas por tantas fugas. Parecía que había sido bombardeada. Al menos tres edificios de más de siete pisos están en riesgo de caer.

Pero el desastre alcanzó todos los puntos de la ciudad: el sur, el norte, el poniente, el oriente. Con un total de 44 edificios destruidos y más de 117 muertos, hasta el momento.

Imagen por Daniel Melchor

La alarma sísmica, un sistema bastante presumido por las autoridades del gobierno local, funcionó a la perfección durante el simulacro, pero falló fatalmente durante el terremoto. Segundos después de que comenzó a temblar, las alarmas sonaron, ya sin razón.

Lauro Cantú estaba a punto de salir de su consultorio cuando sintió el sismo. Se disponía a ir a comer a su casa. Caminó diez cuadras y no vio ningún edificio dañado. Hasta que llegó a su departamento ubicado en la colonia Del Valle. Se trataba de un edificio viejo al que ya se le notaba el paso del tiempo.

—Yo soy solo, no vivo con nadie y acabo de perder todo lo que tenía. Espero que las autoridades me ayuden. Quise entrar a sacar algo, lo que fuera, de mi casa y ya no abrían las puertas.

Su edificio de seis pisos colapsó sobre sí mismo como si alguien lo hubiera aplastado desde el techo. Desde el exterior se podía observar las pertenencias de las personas que vivían ahí, junto con Lauro. Un sillón, una sala, televisores, guardarropas, muebles; todo lo que la gente tarda una vida en adquirir. Y lo perdieron en menos de un minuto.

Al sur de la ciudad, en Tlalpan, una zona conocida porque hay una gran cantidad de escuelas, también hubo derrumbes. En el Colegio Enrique Rebsamen los niños estaban a mitad de clases cuando golpeó el terremoto. Padres de familia no tardaron en rodear los escombros, buscando desesperadamente a sus hijos. Pese a que se logró rescatar a 14 personas, hubo 11 muertos y decenas todavía desaparecidos.

El Tecnológico de Monterrey, una universidad de la misma zona, también fue dañado severamente. A la hora en que es común la actividad escolar, el piso comenzó a moverse. Los puentes que conectan distintos salones de clase se desplomaron rápidamente.

—Yo estaba en una junta cuando comenzó a temblar. Les dije: está temblando. Nadie me creía porque acabábamos de regresar del simulacro. Cuando se empezó a sentir un profesor trató de correr y se rompió la pierna. Alcancé a tomar mi computadora— relató Lourdes, profesora de la universidad.

Hasta el momento se habla de un muerto en esta escuela. Sin embargo, en redes sociales circulan decenas de nombres de quienes todavía están desaparecidos.

Las vialidades de la Ciudad de México se saturaron de personas caminando sobre el arroyo vehicular; todas ellas procuraron alejarse de los edificios por temor a que se desprendieran los vidrios. Algunos corrían a ayudar y otros deambulaban sin rumbo, pero en la mente de los capitalinos estaba la misma pregunta:

—¿En serio esto pasó exactamente el mismo día que el terremoto del 85?.

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2017: La tragedia del terremoto vuelve a azotar a la Ciudad de México

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La Ciudad de México quedó de nuevo convertida en una estampa de destrucción, dolor, caos y desasosiego, pero también de solidaridad, luego de que este martes se registró al mediodía un sismo de 7.1 grados con epicentro en el estado de Puebla.

La capital de la República quedó de nuevo herida por un movimiento que trajo de nuevo las imágenes vistas en 1985, cuando hace exactamente 32 años –también un 19 de septiembre– otro terremoto pero este de magnitud 8.1 dejó marcados a los capitalinos con un movimimiento de la tierra que dejó un número aún incierto de muertes, que se cifran en más de 3,000. En esta ocasión, las cifras preliminares dan cuenta de más de 150 víctimas.

En momentos en que los capitalinos se solidarizaban con los damnificados del sismo de 8.2 grados del 7 de septiembre que dejó un centenar de fallecimientos –que se ensañó con las empobrecidas zonas de Oaxaca y Chiapas–, el terror llegó a la ciudad por debajo de la tierra. La estampa de hace 32 años se repitió, pero esta vez las imágenes de las destrucció llegaron casi de manea inmediata a través de teléfonos móviles.

Lee >> EN VIVO: Más de 140 muertos por sismo en México

Paseo de la Reforma: simulación rebasada

El día comenzó con un simulacro que pronto se vio superado por la realidad. En la mañana, cientos de personas ensayaron una evacuación sísmica en el Paseo de la Reforma, para conmemorar el terremoto de 1985. La mayoría sonreía, charlaba y bebía café. Era un día soleado, pero como en una mala película de terror, dos horas después, la alarma sísmica volvió a sonar, pero esta vez era en serio: la tierra “brincó” con un sismo 7.1 grados. En la tarde, ya nadie reía, apenas se escuchaban la sirena de las ambulancias y los trabajadores recogiendo escombros.

El suelo se sacudió a las 13:14 horas. En las calles aledañas a la Torre Mayor, comenzaron a escucharse sirenas y personas gritando instrucciones. Algunos empleados del edificio que alberga a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en Río Lerma y Río Elba, querían regresar por sus pertenencias, pero los hombres de cascos movían los brazos para repelerlos. No era momento para pensar en cosas materiales, cuando era evidente el olor a gas que se percibía en las cercanías.

En Río Lerma, junto al Paseo de la Reforma, se veían más daños a estructuras, pedazos de cemento estrellados contra el suelo, macetas destrozadas, y el olor del gas.

La Diana Cazadora quedó acuartelada por una muralla de personas que a veces reían, a veces lloraban y a veces caminaban en círculos.
“Por favor, no prendan sus celulares, no hablen, no prendan encendedores. Vayan por otra calle”, alertaba un policía a los transeúntes cerca de la estación del Metro Sevilla.

Las ambulancias cruzaban a toda velocidad, abriendo las mareas de personas y autos, hacia las colonias Roma, Roma Norte e Hipódromo Condesa.
El regreso fue largo para algunos. Natalia, una diseñadora colombiana que vive en la ciudad, pasó casi todo el día en el Bosque de Chapultepec, después de huir de la oficina, en la Roma, donde había una fuga de gas. "Aquí al menos no hay cables ni edificios que se puedan caer si hay una réplica", explicaba.

Ve: Destrucción y tristeza en las calles de la CDMX tras sismo

Dolor en Roma y Condesa

El siniestro se apoderó de la Ciudad, particularmente de su zona centro, donde pululaban los ojos llorosos y los relatos de terror: “Los escombros cayeron sobre los transeúntes, por eso hay sangre en las banquetas”; “¿Alguien ha visto a mi papá?”; “La gente se regresó a su trabajo después del sismo aunque seguían cayendo piedras, se les avisó”; “No entra la llamada”. Caos.

Como hace 32 años, las colonias Roma y Condesa registraron varios derrumbes, donde algunos edificios colapsaron completamente y cayeron con decenas de personas dentro. Las polvaredas guiaban hacia los inmuebles en ruinas. El edificio de la esquina de Medellín y San Luis Potosí quedó en ruinas. A decir de los vecinos, se derrumbó 30 minutos después del sismo y luego de que algunos de los oficinistas regresaron a laborar. En la planta baja albergaba una tienda de colchones, pero en minutos los escombros se fundieron con los cables de electricidad y la maleza de los árboles.

En las calles de Coahuila, Toluca y Tehuantepec y Tonalá y Viaducto, los edificios que no se cayeron quedaron sin paredes exteriores y totalmente inutilizables. Decenas de fachadas quedaron destrozadas y el piso quedó ‘alfombrado’ de vidrios, como se observaba en un edificio con la fachada y marquesina de cristales en la calle de Zacatecas.

Más al sur, el derrumbe del Colegio Enrique Rébsamen en Tlalpan, donde fallecieron al menos 25 personas, las mayoría niños, cimbraba más el corazón de los capitalinos.

Fue a este lugar a la que por la noche, el presidente Enrique Peña Nieto, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera y la delegada de Tlalpan, Claudia Sheinbaum llegaron para revisar los trabajos de rescate: 40 niños seguían atrapados.

Los voluntarios

Como hace 32 años, la sociedad civil desbordó las calles con su ayuda y solidaridad. Mexicanas y mexicanos de todas las edades y orígenes unieron fuerzas para retirar techos, paredes, ventanas, muebles, elevadores que no soportaron el movimiento y aprisionaron a quienes debían proteger.

A los más de 30 edificios colapsados, llegaron también soldados, policías y bomberos que se unieron a los civiles, quienes se esforzaban al límite de sus capacidades para rescatar a sus vecinos.

Los perros rescatistas iniciaron labores desde la tarde, para contribuir con el milagro y encontrar a personas atrapadas en las decenas de inmuebles colapsados.

Quienes no ayudaban en el retiro de los restos de cemento y varillas se acomedían a repartir botes para las labores, así como material médico, cubre-bocas, agua y alimentos para quienes trabajaban en los rescates. Otros, abrían las puertas de sus casas y negocios para que la gente pasara al baño o para recargar las baterías de los celulares.

Pese a la magnitud de la tragedia, el optimismo nunca decayó. Se escuchaban los aplausos que animaban ante el hallazgo de habitantes con vida y ante proezas como el retiro de grandes bloques y de escaleras todavía con los basamentos de cemento.

Un puño arriba significaba silencio, y se esparcía como una ola de manos para apagar todo ruido y ubicar a los atrapados, quienes pedían a auxilio gritos, haciendo ruido con lo que tenían a la mano y hasta por celular.

Destrucción y tristeza en las calles de la CDMX tras sismo | Expansión

Una noche larga

La noche del 19 de septiembre cayó en la ciudad con mucho ruido: helicópteros sobrevolaba las zonas impactadas y sirenas de ambulancias, policías, bomberos y servicios de emergencia no dieron tregua a los oídos. Se inundó de rostros desencajados. Los habitantes no quisieron regresar a sus casas y se instalaron en campamentos acompañados de víveres básicos y radios de pilas.

La oscuridad también cayó en la ciudad pues 4.5 millones de habitantes en el Valle de México y los estados vecinos se quedaron sin luz y ésta también trae miedo a que se genere inseguridad, los vecinos cierran sus casas con candados y se mantienen alertas. Las tiendas y comercios cerca de las zonas afectadas han cerrado por miedo a saqueos.

Pero entrada la noche, mucho de los habitantes de esta ciudad siguen en las calles ayudando, otros no se despegan de sus celulares, intentando contactar a los últimos familiares con quienes no han podido hablar. Esta vez los teléfonos convencionales fallaron pero los servicios como WhatsApp se volvieron los aliados de la gente.

Como en 1985, cada capitalino tiene una historia que contar del días que se conocerá como el terremoto del 2017. Esta mañana ya habrá un mar de esas historias del día que la naturaleza jugó una mala pasada para de ahora en adelante conmemorar el 19 de septiembre con una doble y trágica razón.

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El sismo provoca cientos de muertos en la Ciudad de México

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La cifra de muertos por un terremoto de magnitud 7.1 que sacudió el martes varios estados del centro de México, incluida la capital del país, subió a 216, casi la mitad en la capital mexicana, informaron autoridades.

El coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente, dijo que la Ciudad de México registraba 86 muertos, mientras que en el estado de Morelos, al sur de la capital, se reportaban 71 fallecidos, de acuerdo con un reporte en Twitter de Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación.

En el estado de Puebla, donde se produjo el epicentro, se registran al menos 43 muertos, en el Estado de México sumaban 12 muertos, había tres más en Guerrero y y uno Oaxaca.

RECOMENDAMOS: Números de emergencia y recomendaciones tras el sismo

Minutos antes, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chongs, había dicho que el número de muertos había subido a 224 desde los 149 que se habían contabilizado previamente.

En entrevista con Joaquín López Dóriga, aseveró que la noche de este miércoles no será ningún impedimento para continuar con el rescate de las personas que aún permanecen dentro de los escombros, según un cable de la agencia Notimex.

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Escuela Rébsamen

Al menos 25 muertos y 30 desaparecidos dejó este martes el derrumbe en la Escuela Enrique Rébsamen de la Ciudad de México. Un caso que llamó la atención porque la mayoría de las víctimas eran niños.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó el miércoles por la noche en un comunicado se tenían registrados por la Secretaría de Marina 25 fallecidos -21 niños y cuatro adultos-, así como 11 personas rescatadas y 30 desaparecidas.

LEE: Así fue el 19 de septiembre (cobertura en vivo)

El presidente Enrique Peña Nieto, que acudió a lugar, Informó que más de 500 elementos del Ejército y 200 de Protección Civil apoyaban las labores de rescate.

En un mensaje, el mandatario dijo que la prioridad del gobierno era continuar con las actividades de rescate de quienes se encuentran atrapados en los escombros ocasionados por el sismo.

19 de septiembre

El martes solo se iba a conmemorar el sismo que hace 32 años arrebató la vida a miles de personas y destruyó parte de la Ciudad de México.

Un movimiento telúrico originado en los límites de los estados de Puebla y Morelos dejó cientos de muertos la zona centro del país y destruyó al menos 40 construcciones en diversas zonas de la capital mexicana.

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Las entidades circundantes al epicentro del movimiento telúrico, como el Estado de México, Guerrero, Tlaxcala y Oaxaca también presentan daños.

El segundo sismo en dos semanas

A penas el pasado jueves 8 de septiembre, México registró un sismo magnitud 8.2, en lo que es considerado el movimiento telúrico más fuerte que ha vivido el país en al menos 100 años.

La capital mexicana no registró mayores afectaciones en ese temblor, el mayor daño fue para los estados de Oaxaca, Chiapas y Tabasco, donde se registraron decenas de muertos y daños a construcciones.

Recomendamos: Qué hacer y qué no tras el sismo

Voluntarios se organizaron para rescatar a gente entre los escombros.
Ayuda  Voluntarios se organizaron para rescatar a gente entre los escombros.  (Foto: Reuters)

Con el puño en alto

Como en el sismo de 1985, en la Ciudad de México germinó nuevamente uno de los factores por los que más se reconoció a la ciudadanía hace 32 años: La solidaridad.

Lee: Qué revisar en tu casa después de un sismo

Cientos de personas se acercaron a los edificios derrumbados para implementar acciones de búsqueda y rescate. Otros ofrecieron sus casas a los damnificados y a los elementos de Protección Civil que acudieron a los más de 40 puntos críticos de la ciudad para rescatar a las personas atrapadas.

Uno de los símbolos más claros de esos esfuerzos fue el puño en alto, con el que los rescatistas pedían silencio para ubicar las voces de los damnificados. Y así, fueron capaces de salvar a varios.

“Expreso mi admiración a la unidad, trabajo y generosidad con la que una vez más, miles de mexicanos han respondido a la emergencia”, dijo el presidente de México en un mensaje emitido alrededor de las 23:40 horas.

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Así sobrevivimos al terremoto de esta tarde en la CDMX

“¡Guarden silencio!”, grita un paramédico sobre una montaña de concreto y fierros retorcidos porque quiere escuchar si alguien está atrapado debajo de los escombros.

En la esquina de la calle Laredo y Avenida Ámsterdam, en la Condesa, un centenar de personas observamos en medio de una nube de polvo los restos de un edificio. Otra centena arranca con las manos rocas de cemento, papeles y maderas trozadas. Se escuchan sollozos y sirenas de ambulancias.

El paramédico sigue pidiendo silencio. Han logrado levantar completa una barda del lugar del siniestro y esperan encontrar vida debajo de ella. Todos se callan. “¿Hay alguien ahí abajo? ¡Necesitamos que nos griten!”, grita uno de los rescatistas. Sólo se escuchan patrullas alrededor.

El epicentro fue 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, en el estado de Morelos. A las 13:14 el estremecimiento nos trepidó en la Ciudad de México. Bastaron alrededor de 40 segundos y 7.1 grados para que este 19 de septiembre —exactamente a 32 años del terremoto que devastó la ciudad en 1985— se elevara a Estado de Emergencia de manera oficial y se pusiera en marcha el plan de desastres DN-III.

Muchas calles huelen a gas. Piden desalojar cada edificio. Unos corren sin rumbo, en shock; cientos y cientos caminan por la Avenida de los Insurgentes y obstaculizan el paso de servicios de emergencia. Las líneas telefónicas están caídas, el WhatsApp es intermitente, apenas para escribir un “Estoy bien” a quienes preguntan.

En la vecina colonia Roma fue igual. Una tienda de colchones se derrumbó en la calle de Medellín con San Luis Potosí. La torreta (de unicel y apenas rebozada con cemento, por lo que pude ver en los escombros) de un colegio, se vino abajo en Orizaba y Chihuahua. Un edificio de cuatro pisos colapsó en plena avenida Álvaro Obregón 286, casi con Oaxaca. Uno más en Morelia y Tabasco. Y otro en Valladolid y Puebla. A una peluquería se le cayó la fachada al lado de la sede estatal del PRD, en Jalapa con Colima.

Llega la tarde y seguimos sin luz. Algunos hacen compras de pánico. Muchos han vuelto a sus casas para traer picos, palas, cubetas para cargar escombros, galones de agua, y bolsas llenas con frituras y sándwiches empaquetados, o cajas con medicamentos.

Todos ayudan. Alrededor de los edificios caídos la gente hace caso omiso a las recomendaciones de no acercarse demasiado; de apagar los teléfonos por alguna posible explosión por fuga de gas; de irse lejos a resguardarse de alguna réplica: todos quieren ayudar en algo.

Conforme oscurece, la energía eléctrica llega a algunas cuadras de la zona. Grupos de personas se juntan alrededor de radios para escuchar las noticias. El saldo en la CDMX —hasta las 23:00 del 19 de septiembre de 2017—, es de al menos 49 muertos, 30 edificios con daños graves y un número indeterminado de personas atrapadas.

Las redes sociales ayudan, pero hay información confusa. Hasta el momento se ha confirmado el deceso de 55 personas en Morelos, 32 en Puebla, 10 en Edomex y tres en Guerrero. Casi 150 en todo el país.

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