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Las plantas de mariguana pueden hacer música y es bastante relajante

Tenemos una pachequi-idea. Si pudiéramos hacer música, ¿cómo crees que sonaría? ¿Acaso sería stoner metal, cantando con una voz rasposa de hombre acerca de los chemtrails? ¿Serían chifladas canciones punk, hablando del ahogamiento de gatitos y de símbolos de anarquía en los márgenes de sus libretas? ¿Sería un pesando rap a la West Coast?

Gracias a nuestros amigos de MIDI Sprout, tenemos una respuesta. A mediados de Abril, los inventores de este instrumento basado en plantas –que lee los microvoltajes en las superficies de las hojas como si fuera un detector de mentiras y los transmite en lenguaje MIDI que puede ser leída por un sintetizador– se tomaron un poco de tiempo en su viaje por Sudáfrica para conectar su invención a plantas de cannabis. En el video posteado en su canal de YouTube —que fue originalmente publicado en Abril 20, naturalmente, pero empezó a relucir de nuevo ayer gracias al canal pacheco Dope Girls— puedes escuchar los resultados.

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¿Es verdad que tu periodo se detiene cuando te metes a nadar?

Este artículo se publicó originalmente en Tonic, nuestra plataforma dedicada a la salud.

La situación: es temporada de vacaciones y a mi amiga la invitaron a un resort lujoso en alguna playa. Es el momento perfecto para estrenar ese bikini, pero se le olvidó llevar tampones. “¿Qué tal si Andrés me hace una visita?”, se pregunta. La vida es corta –además en algún lado había leído que el periodo se detiene cuando te metes a nadar. Para ser honesta, mi “amiga” no tiene el mejor historial cuando se trata de tomar decisiones. Si se mete a nadar a la ¡Viva México!, ¿dejará un rastro sangriento como salido de Tiburón?

Los hechos: tu amiga puede estar segura de que eso (de manera misericordiosa) no pasará. Hay un poco de verdad detrás del hecho de que la menstruación desaparece misteriosamente. Aunque parezca que por arte de magia su periodo desaparece en el momento que se mete a la alberca, lo que en verdad sucede se reduce a nuestra vieja confiable: la física.

La manera en que esto funciona es reveladora: a pesar de que el revestimiento de su útero continua desprendiéndose –cuando se sumerge por completo en el agua, la presión contrarresta la gravedad de la sangre que sale por la vagina. “No es que dejes de sangrar”, dice Jessica Shepherd, profesora de obstetricia clínica y ginecología en la Universidad de Illinois en Chicago. “Más bien es que hay presión para evitar que la sangre fluya”. Y este mismo truco se aplica cuando estamos sumergidos en una bañera o cualquier otro cuerpo grande de agua.


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Sin embargo, el miedo de tu amiga es real. Los períodos, que se componen de la sangre y el revestimiento de la matriz, pueden durar de tres a siete días, las mujeres suelen perder una cantidad promedio de 30 a 40 ml de sangre durante su ciclo menstrual, ¿quién te asegura que todo ese flujo no logrará salir y causarte un momento vergonzoso?

Lo peor que puede pasar: que la gravedad esté de su lado, no significa que tu amiga está totalmente a salvo. Cualquier movimiento en falso puede ocasionar un accidente: si se ríe, o estornuda –una cantidad pequeña de sangre se podría escapar, esto podría ser bastante preocupante sobre todo para aquellas que sangran mucho y que son un cuarto de la población femenina: pueden perder hasta 60ml o más por ciclo. Pero como señala Shepherd, la verdadera preocupación no es tanto lo que sucede dentro del agua sino lo que sucede una vez que te sales. “Yo estaría más preocupada por esa parte, [porque] ya no hay algo que contrarreste la gravedad”, dice.

Lo que probablemente pasará: tu amiga ya puede estar tranquila. Bueno, más o menos. Shepherd dice que la proporción de agua debería diluir la sangre así que probablemente no será visible, en especial si está empezando su ciclo que es cuando la sangre tiende a ser más ligera. “Si no estás sangrando demasiado, hay muy pocas posibilidades de que alguien más lo note”, dice. Lo más importante es que tu amiga no le provocará ninguna enfermedad a los demás –las albercas de por si contienen pequeñas partes de fluidos corporales como orina y sudor, y (afortunadamente) son tratadas con cloro para combatir esas partículas.

“Hay muchos conceptos erróneos acerca de lo que se puede y no se puede hacer durante tu período, y debido a esto, algunas mujeres piensan que no se pueden meter a nadar”, dice Shepherd, pero, es todo lo contrario:”De hecho es recomendable nadar cuando estás en tu periodo porque ayuda a calmar los cólicos”. Los periodos dolorosos (causados por contracciones en el útero) pueden impedir que las personas disfruten de actividades cotidianas. Y no estamos hablando sólo de molestias menores: algunas pacientes han comparado el dolor que sienten en su período con un ataque al corazón. El flujo continuo de actividades aeróbicas como la natación puede ayudar a aliviar algunos de estos síntomas, dice Shepherd.


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Lo que tu amiga debería de hacer: no hay necesidad de que un poco de sangre le arruine el momento. La solución más simple es la más obvia: usar un tampón o una copa menstrual puede quitar fácilmente esa barrera de ansiedad, dice Shepherd. Las toallas y los pantiprotectores no son una buena opción porque absorben el agua y se vuelven ineficaces una vez que te sumerges en el agua. Si tu amiga está empeñada en nadar al natural –sin tampón o sin una copa menstrual (no se recomienda por razones obvias)– debería intentar ponerse unos shorts cortos que también le pueden ofrecer esa protección adicional cuando salga de la alberca. Shepherd aconseja que si tienes disponible el equipo completo lo uses para evitar una salida al estilo de Carrie.

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Deberías tapar la cámara de tu laptop ahora mismo

Este artículo se publicó originalmente en VICE Australia.

Siempre he pensado que los que tapan la cámara de la laptop eran unos clavados con las teorías de la conspiración, en el mejor de los casos, o unos narcisistas en el peor. Viendo a mis amigos y compañeros de trabajo esmerarse en poner calcomanías y cinta adhesiva sobre el punto en el que se ubica la pequeña cámara integrada, nunca me había sentido tan orgullosa de mantenerme al margen de ese estado de paranoia que pudiera llevarme a pensar que algún hacker ruso estaría interesado en infiltrarse en mi MacBook para verme pasar interminables horas consultando videos de belleza, en esa postura tan incómoda, medio tumbada, medio erguida, en la que inevitablemente la laptop termina cayéndosete en la cara.

Sin embargo, escribo estas líneas para anunciarles que, tras realizar una exhaustiva investigación, he cambiado de opinión y reconozco que, en este tema que nos atañe, me he equivocado.

De hecho, absolutamente todos deberían tapar la webcam de su laptop. Lo ideal sería tirar todos los aparatos electrónicos al fondo del océano, pero como eso no va a ocurrir, al menos deberíamos empezar a ser conscientes de que podrían piratearnos la webcam porque ¡es real! Repitan todos conmigo: 1984.

Te puede pasar a ti también

Que se infiltren en tu webcam es una realidad que ocurre a diario, según este estudio reciente publicado por el centro de investigación en ciberseguridad Critical Infrastructure Technology (ICIT), en Washington DC. El estudio señala que “prácticamente todas las computadoras, smartphones y dispositivos móviles con conexión a internet llevan una cámara y un micrófono incorporados que pueden utilizarse con fines maliciosos para espiar y vigilar a sus propietarios. El uso de malware como NanoCore RAT y Nuclear RAT 2.0, Cyber Criminals, Scrit Kiddies y amenazas persistentes avanzadas constituye un riesgo para usuarios y organizaciones que, sin saberlo, pueden estar siendo objeto de espionaje o vigilancia”.

“Prácticamente todos los ordenadores, smartphones y dispositivos móviles con conexión a internet llevan una cámara y un micrófono incorporados que pueden utilizarse con fines maliciosos para espiar y vigilar a sus propietarios”

El responsable del estudio, James Scott, asegura que cualquiera puede ser susceptible de un ataque de este tipo. “Incluso un hacker inexperto puede piratear una webcam. Hay tipos aficionados que se cuelan en webcams para controlar a niños, adolescentes o incluso adultos. Los ciberdelincuentes suelen tener objetivos mucho más específicos y puede que les muevan intereses económicos. También hay pirateos informáticos contra personalidades del gobierno por razones geopolíticas que buscan recabar información valiosa”, señala.

“La mayoría de los usuarios promedio, entre los que se incluyen periodistas y directores de empresa, consideran una extravagancia tapar la webcam de las computadoras porque no son conscientes de lo fácil que resulta llevar a cabo estos ataques ni lo vulnerables que son a posibles amenazas remotas desconocidas. Los hay que, aun siendo conscientes de la amenaza, prefieren no hacer nada porque creen que no son un objetivo valioso cuando, realmente, cualquiera puede serlo”.

“Incluso un hacker inexperto puede piratear una webcam. Hay tipos aficionados que se cuelan en webcams para controlar a niños, adolescentes o incluso adultos”

La cosa es seria

Ok, supongamos que un estudio detallado llevado a cabo por expertos sobre lo que consideran uno de los problemas de ciberseguridad menos denunciados y más recurrente del mundo no es suficiente para que te decidas a tapar tu webcam (esa que nunca jamás utilizas, por cierto) con un Post It. Pues espera a leer estas historias de terror que he recopilado para convencerte.

En 2014, la joven modelo Cassidy Wolf descubrió que un pirata informático había estado espiándola a través de la cámara de su laptop durante más de un año.


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“Incluso pudo ver lo que tecleaba, de forma que obtuvo mis contraseñas y entró en los sitios web que había estado visitando. Lo más siniestro de todo es que tenía acceso a mi webcam a todas horas, siempre que quisiera”, explicó posteriormente Cassidy en un artículo para Teen Vogue. “Antes dejaba la laptop abierta en el suelo de mi habitación para escuchar música mientras estudiaba, me cambiaba de ropa o entraba y salía, por lo que lo vio absolutamente todo”.

La mayor parte de estos ataques, sin embargo, no se denuncian porque las víctimas no tienen ni idea de que les están espiando

En 2014, Motherboard dio a conocer un sitio web desde el que podía accederse a las imágenes que estaban emitiendo en directo cientos de miles de cámaras privadas. La idea era “poner de manifiesto” la falta de seguridad a este respecto y concienciar a los usuarios sobre la importancia de cambiar la contraseña de una cámara web. En 2015, una mujer de Toronto recibió fotos de un remitente anónimo en las que aparecían ella y su novio viendo contenido de Netflix. La policía no pudo hacer nada.

La mayor parte de estos ataques, sin embargo, no se denuncian porque las víctimas no tienen ni idea de que les están espiando. Ha habido casos en los que los autores de las ciberintrusiones han pedido a las víctimas grandes sumas de dinero a cambio de no hacer públicas grabaciones en las que estaban pasando un rato íntimo viendo porno.

No solo hablamos de la webcam

Ya sabes qué es una webcam. Levanta la vista. Ese circulito que hay en el borde de la pantalla. Qué bonita. La usas para hablar con tu abuela por Skype y cosas así. Ah, un momento… ¿Dices que estás leyendo este artículo desde tu móvil? ¿Ese smartphone con dos cámaras y sin ningún software de seguridad o VPN instalado? ¡Qué interesante!

Para los activistas de la ciberseguridad, las cámaras de los celulares representan el mismo problema que las de las laptops, si no uno mayor. “Las cámaras de los celulares corren el mismo riesgo, o incluso mayor, que las de las computadoras, ya que la mayoría de los usuarios no dispone de las soluciones más básicas de seguridad —antimalware, cortafuegos, VPN, etc. en sus teléfonos y porque hay infinidad de aplicaciones móviles a las que concedemos acceso a nuestra webcam. Esas aplicaciones podrían contener malware”, explica Scott.


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Entonces, ¿qué podemos hacer? Tapar la cámara del celular no parece una solución muy práctica. “Los usuarios de celulares deberían descargarse aplicaciones antimalware fiables, controlar qué aplicaciones se descargan y preguntarse por qué algunas de ellas le piden permiso para acceder a la webcam, el micrófono u otras funciones”, señala Scott.

“Por último, los usuarios deberían acostumbrarse a tapar las cámaras de sus dispositivos con cubiertas reutilizables que no dañen la lente ni dejen residuos adhesivos. Una cubierta que pudiera deslizarse hacia un lado cada vez que se quiera usar la cámara sería una solución muy práctica”.

Esta situación va a empeorar

Los fabricantes de laptops y celulares no tienen absolutamente ningún interés en diseñar webcams más seguras. Mientras tanto, lo mejor es que te vayas familiarizando con esas cubiertas reutilizables.

“La amenaza es cada vez mayor y continuará creciendo hasta que los usuarios tomen medidas y fuercen a los fabricantes a incorporar funcionalidades de seguridad predeterminadas en el ciclo de vida de sus dispositivos”, asegura Scott.

“En el futuro habrá cada vez más dispositivos que graben el día a día de los usuarios, así que los consumidores deben empezar a plantearse seriamente cómo va a afectar este fenómeno a sus vidas”

“Ten en cuenta que hace sólo unos años, los celulares solo tenían una cámara, no dos. No había videoconsolas en las casas que pudieran registrar la actividad de las familias. En el futuro habrá cada vez más dispositivos que graben el día a día de los usuarios, así que los consumidores deben empezar a plantearse seriamente cómo va a afectar este fenómeno a sus vidas y si quieren tomar medidas para evitar ser víctimas de espionaje y control”.

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La plaga anual de saltamontes de Rusia es un evento de proporciones bíblicas

Otra plaga bíblica de saltamontes –compuesta de millones de especímenes— ha descendido esta semana en la república de Daguestán, al sur de Rusia, un mes después de que las autoridades locales se vieran obligadas a declarar el estado de emergencia debido a un enjambre previo, según el Ministerio de Agricultura y Comida.

Un video muy incómodo subido recientemente a YouTube muestra un vehículo que conduce por lo que al principio parece ser una tormenta de polvo o una densa niebla, pero que en realidad resulta ser una gran cantidad de insectos infernales del tamaño de un puño.

El enjambre no es un fenómeno nuevo en Daguestán, que está situado al este de Georgia, junto al mar Caspio. De hecho, estas plagas, que pueden destruir cientos de miles de hectáreas de tierras de cultivo en la región, han ocurrido anualmente durante décadas, ya que los insectos son atraídos por las tierras de cultivo áridas y calurosas para alimentarse y reproducirse.

“Los saltamontes devoran todo, destruyen los campos verdes y no queda nada, sólo el suelo vacío. Hay pasturas allá, a las que aún no han llegado”, dijo un residente local a la agencia de video Ruptly, según el sitio de noticias ruso RT.


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El año pasado, Motherboard informó que las crecientes temperaturas y una mayor intensidad de los fenómenos meteorológicos causada por el cambio climático están haciendo que los enjambres de saltamontes se vuelvan más comunes. Argentina fue víctima del mayor enjambre que el país había visto en seis décadas en enero de 2016.

Los científicos también están investigando los impulsos genéticos que “desactivarían” los genes que contribuyen al comportamiento de enjambre de los saltamontes.

Pero por ahora, las autoridades y los agricultores de Daguestán están luchando contra los enjambres como siempre: rociando y rezando.

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Los millennials podrían engañar a sus parejas porque le tienen miedo a la vida

Este artículo se publicó originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

Un nuevo estudio publicado esta semana en Journal of Sex Research sugiere que para algunos jóvenes, engañar a sus parejas es un efecto secundario de convertirse en adulto y averiguar quiénes son.

Los investigadores de la Universidad de Tennessee estaban interesados en obtener una mejor comprensión de por qué los jóvenes se involucran en la infidelidad. En este estudio de métodos mixtos, se reunieron 104 adultos que en promedio tenían 22 años, en su mayoría heterosexuales y que reportaron haber engañado a su pareja en los últimos seis meses. Antes de comenzar la encuesta, a los participantes se les dio un párrafo para que leyeran qué tan común es ser infiel y así poder ayudarles a sentirse cómodos revelando sus asuntos secretos. Después, divulgaron detalles sobre sus experiencias románticas actuales y pasadas, ofrecieron un relato por escrito de por qué eligieron tener una relación intima con alguien que no fuera su novio/novia, y contestaron preguntas que determinaron lo unidos que estaban a sus parejas.


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La mayoría de los participantes (76 personas) reportaron que habían sido infieles por razones de interdependencia: por ejemplo, muchos dijeron que sentían que sus necesidades de intimidad –las cuales se caracterizaban por una mala comunicación, falta de chispa o un sentimiento de falta de amor– sus parejas no las satisfacían. Otros mencionaron la soledad, el aburrimiento o simplemente la falta de intereses compartidos. Alternativamente, un número menor de personas (23) dijo que había engañado por razones que tenían que ver con su propia identidad y autonomía. Un sujeto, por ejemplo, escribió que a su novia le causaba conflicto que él fuera bisexual.

Además, 65 personas le echaron la culpa al alcohol, a la atracción de alguien nuevo, y a la emoción de hacer algo prohibido. Una mujer de 23 años declaró: “No estaba preparada para atarme a alguien, sino más bien tenía ganas de algo más emocionante y aventurero. La comodidad y la consistencia de un novio regular no era para mí. Era más emocionante tener una aventura con alguien en ese momento que estaba fuera del país”.

Al analizar estos resultados a través de una lente de desarrollo, los autores del estudio escriben: “Debido a que se piensa que la edad adulta emergente es un momento de exploración y experimentación, es posible que la participación en la infidelidad sea un camino a través del cual los individuos buscan satisfacer sus necesidades de desarrollo de independencia e interdependencia y estimular su desarrollo individual”.

Sin embargo, el estudio también señala que la teoría del desarrollo sólo explica parcialmente por qué los jóvenes podrían ser infieles. El estudio informa que “hubo 65 casos de razones de infidelidad que no pudieron ser categorizadas de acuerdo con las necesidades de desarrollo”. Otros factores, como el alcohol o el contexto social, también jugaron un papel en algunos de estos casos.

El estudio también identifica dos estilos diferentes de formas de relacionarse que pueden correlacionarse con las razones por las que los jóvenes son infieles: las personas que generalmente evitan acercarse demasiado a otras personas tienden a pensar que sus parejas no satisfacen sus necesidades de intimidad, mientras que quienes se preocupan por perder esa cercanía en su relación piensan que su pareja no les está dando suficiente espacio.

Jerika Norona, estudiante de posgrado en UT y psicóloga interna en el San Francisco VA Medical Center, es la autora principal del estudio. Engañar a alguien o que te engañen es una experiencia dolorosa para todos los involucrados, le cuenta a Broadly. Por eso es importante entender por qué los jóvenes lo hacen. “La edad adulta emergente es una etapa de desarrollo única en la que los jóvenes tienen mucho que hacer, y es importante considerar el contexto de desarrollo en el que se produce la infidelidad, de esta manera nuestras intervenciones pueden ser especializadas y considerar por lo que pasan los jóvenes como individuos y como parejas de alguien”.


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Norona sugiere que la gente considere lo que quiere de una relación antes de que se vuelva algo profundo. “Esto puede ayudar a que sus metas individuales y de relaciones coincidan y si no lo hacen, existe la posibilidad de discutir las cosas para adaptarse a las necesidades que uno busca”.

Si eso no funciona, se pueden separar y ya, “que también es normal”.

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La masturbación ha evolucionado para bien

Este artículo se publicó originalmente en Tonic, nuestra plataforma dedicada a la salud.

Casi todo el mundo lo hace, pero todavía no sabemos exactamente por qué existe la masturbación. ¿Podría ser que masturbarse tuviera una función de adaptación o simplemente es un subproducto afortunado de la selección natural? La investigación sobre por qué y cómo los monos se masturban ayuda a los científicos a obtener respuestas y al mismo tiempo a eliminar el estigma en torno a una de nuestras actividades favoritas.

En los años cuarenta, los informes de Kinsey comprobaron científicamente lo que los seres humanos conocían anecdóticamente desde hace mucho tiempo: la masturbación se daba entre hombres y mujeres. Este hallazgo creó un rompecabezas evolutivo; todavía no está tan claro de qué manera la masturbación mejora el éxito reproductivo de los hombres o las mujeres, de hecho al principio parece más probable que el amor propio se interpone en el camino de lo real. Tratar de explicar la masturbación en términos de evolución ha creado continuamente un problema complicado para los científicos.

Desde el comienzo de la civilización, los seres humanos se han preocupado por darse placer a sí mismos, esta realidad salió a la luz gracias al arte explícito de las cavernas de nuestros antepasados que muestra exactamente cómo es. El estigma social en torno a la masturbación ha impedido la investigación científica intensiva en los factores evolutivos que han moldeado la manera en que nos masturbamos, me dice el primatólogo de Cambridge, Constance Dubuc. Ahora eso está cambiando.


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Aunque se pensaba que la masturbación era exclusivamente humana, extensos estudios de campo han demostrado que está muy extendida entre otras especies animales. Desde delfines salvajes hasta nutrias marinas e iguanas, muchos animales han sido capturados “autocomplaciéndose”. Estas observaciones han permitido el estudio sistemático de la masturbación en animales tanto cautivos como salvajes que los científicos esperan que puedan proporcionar información valiosa sobre la salud y el comportamiento sexual humano.

Una explicación científica más antigua aunque ampliamente aceptada de la existencia de la masturbación en los hombres es que le proporciona a aquellos que raramente se aparean, la oportunidad de lavar el esperma viejo y mejorar la calidad de la eyaculación. Al parecer esto tiene un sentido evolutivo: una mejor calidad del esperma equivale a más descendencia.

En 2016, Dubuc y dos de sus colegas realizaron un estudio explorando cómo la masturbación afecta el éxito reproductor y el apareamiento de monos macacos Rhesus. El grupo encontró que como era de esperar, los hombres eran más propensos a masturbarse en los días que no tenían relaciones sexuales y que los monos con un estatus social bajo y poco acceso a las mujeres eran más propensos a masturbarse que los individuos de alto nivel –lo cual es muy deprimente pero revelador. El rompecabezas, al menos para las especies masculinas, parecía estar uniéndose.

Sin embargo, como explica Dubuc, “se sorprendieron al observar que en la mayoría de los casos, los hombres no eyaculaban como resultado de la masturbación. Aunque la eyaculación está muy presente en las explicaciones adaptativas y no adaptativas de la aparición de la masturbación”. Parece que la masturbación puede estar “dirigida a aumentar la excitación sexual en lugar de liberarla”. ¿La práctica hace la perfección?

Para estos monos, dice Dubuc, la eyaculación se alcanza al final del apareamiento, que puede durar de varios minutos a una hora. La masturbación podría ser utilizada por los machos para disminuir la duración de los apareamientos, también. Es posible que el sexo rápido “sea un instrumento para permitirle a los machos de bajo rango escabullirse de las copulaciones, ya que una serie larga de apareamiento aumentaría la probabilidad de que los machos de alto rango los interrumpan antes de alcanzar la eyaculación”, añade.


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Aa diferencia de sus primos macacos, los varones humanos no parecen masturbarse para reducir el tiempo dedicado a tener relaciones sexuales. De hecho, los estudios han demostrado que la masturbación se utiliza muchas veces como un método no prescrito médicamente para prevenir la eyaculación precoz (sin importar si es efectivo o no se haya probado científicamente). Pero eso no significa que los hallazgos de mono no tengan implicaciones para los humanos. Como explica Dubuc, el estudio de la masturbación en monos ha demostrado que tocarnos a nosotros mismos está “muy arraigado en nuestra herencia evolutiva” y estudiar la masturbación en los seres humanos podría ayudar a quitarle la vergüenza o lo penoso de raíz.

Cuando se trata de mujeres, las cosas son aún menos claras. Las teorías actuales no explican la existencia de la masturbación femenina; esto significa que podría ser un subproducto evolutivo del éxito de los hombres o un comportamiento adaptativo en su propio derecho. Son más difíciles de encontrar ejemplos de masturbación femenina entre los animales. “En muchas especies, no existe el clítoris externo, esto hace que la masturbación sea más difícil y, en la mayoría de las especies, las hembras sólo se excitan sexualmente en períodos cortos de tiempo alrededor de la ovulación, disminuyendo la probabilidad de que se observe”, dice Dubuc.

Dubuc explica que “los primates femeninos –incluyendo a las mujeres– son únicas porque el clítoris es externo y se amplían los períodos de receptividad sexual”. Sin embargo, desde mi experiencia personal, la masturbación es mucho menos común en las hembras que en los machos en los macacos a los que observé lo cual de hecho me impediría estudiarlo cuantitativamente”.

Tener un clítoris externo cambia dramáticamente la manera en que los miembros de una especie interactúan entre sí y con sus propios cuerpos. Los genitales externos permiten a las bonobos femeninas, por ejemplo, involucrarse en el frotamiento genital con genital, en el que pares de hembras se frotan los genitales en un comportamiento que se cree vital para la reducción de la tensión y la cohesión social. Cómo y por qué nos masturbamos está íntimamente ligado a nuestra anatomía, y Dubuc cree que en cuanto lleguemos a comprender mejor las funciones adaptativas del orgasmo femenino y el clítoris, podemos arrojar luz sobre las funciones adaptativas de la masturbación femenina.

Sin embargo, a diferencia de otros primates, los seres humanos pueden articular sus emociones, excitación sexual y hábitos a los científicos que proporcionan datos para la investigación futura. Hasta hace poco, el estigma que rodea la sexualidad femenina, el orgasmo y la masturbación ha impedido la investigación y ha frenado la comprensión. Afortunadamente, la ciencia está cambiando para ser más representativa de la sexualidad femenina, y pronto podremos saber más.

Aunque muchos animales se masturban, se ha propuesto que los humanos son únicos en su capacidad de emparejar la estimulación genital táctil con pensamientos sexuales vivos. Desde los fetiches imaginados hasta los sueños con tener un trío; los grandes cerebros nos diferencian en nuestra capacidad de autoestimulación. De hecho, el escritor científico Jesse Bering ha postulado que la imaginación en el tiempo a solas es lo que hace que los seres humanos sean únicos.


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“Una cosa que los estudios sobre el comportamiento de la masturbación en monos y simios ha hecho es dejar claro que el comportamiento es generalizado, perfectamente normal e inofensivo”, dice Alan Dixson, investigador de biología evolutiva y antropología que ha escrito ampliamente sobre la sexualidad de los primates. “Solía pensarse que la masturbación perjudicaba el desarrollo sexual y moral humano… las cosas están más a la luz hoy en día, pero no siempre fue así, y la culpabilidad con respecto a las cuestiones sexuales sigue siendo un problema en muchas sociedades humanas. Se supone que los monos y los primates están libres de ese sentimientos de culpa”. Si podemos aprender algo de nuestros parientes más peludos, es que debemos soltarnos más a lo hora de masturbarnos.

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”Este disco me ayudó en mis años más oscuros de bullying”: ¿Cómo cambió tu vida el ‘Hybrid Theory’ de Linkin Park?

La música es uno de los escapes más efectivos que existen para manejar nuestros problemas diarios. Hay discos que cambian la manera en la que vemos y vivimos el mundo y hasta moldean nuestras conductas, haciéndonos personas distintas desde que le damos play a la primera canción.

Hybrid Theory, de Linkin Park es uno de esos discos. Vendió 30 millones de copias en el mundo, puso a la banda en el mapa musical mundial y tuvo hits como en “In The End”, “One Step Closer” y “Crawling” que conectaron con millones de jóvenes y terminó convirtiéndose en uno de los soundtracks más importantes en el crecimiento de los millennials.

Hoy, 20 de julio de 2017, el cuerpo de Chester Bennington de Linkin Park fue encontrado en una residencia privada en Palos Verdes Estates en Los Ángeles. En honor a su memoria y a todo lo que significó su música para el mundo, le preguntamos a algunas personas cómo cambió sus vidas el disco Hybrid Theory de Linkin Park.

Joey Muñoz, 28 años

Siendo partidario del sonido agresivo de KoЯn y fan de las rimas de Snoop desde pequeño, Hybrid Theory fue un disco hecho conmigo en mente: yo era el target de esos 37 minutos y medio de furia adolescente. Recuerdo ver por primera vez el video de “One Step Closer”, los peinados de Chester y Mike eran demasiado radicales para imitarlos yo mismo, pero ganas sobraban. Cuando Chester gritaba “Shut Up When I’m Talking To You” quería repetir esas palabras en la cara de mis maestros, padres y en general cualquier figura de autoridad.

Pasados 17 años, he escuchado poco ese disco, mis oídos de viejito ya no aguantan tanto ruido innecesario, pero no se me hace un disco de mal gusto como muchos podrían pensar, no me da pena haberlo escuchado al punto que se rayó el CD, nos enseñó a mostrar nuestra inconformidad con orgullo y expresarla a gritos. Tras la noticia de su muerte, me cuesta mucho trabajo creer las burlas que la gente tiene hacia Chester Bennington. Por un lado porque pasó más de una década anunciando los hechos de hoy, y por otro su voz era única y hablaba por millones de jóvenes que no entienden su falta de adaptación social.

Fabiana Olivares, 23 años

Hybrid Theory fue uno de los primeros discos en físico que tuve y aún me sé todas las canciones. Se lo robé a uno de mis tíos porque quería ser como él, y bueno, esa era la música que él escuchaba.

A primera instancia era sólo un disco que escuchaba y ya, pero con los años las letras me ayudaron a cambiar la perspectiva en muchas cosas. “In The End” es de esas rolas con las que más me relaciono, sobre todo porque la depresión es algo con lo que he vivido por años y la canción actualmente describe lo que fue uno de los detonantes de la misma en esa época. Relacionarte con letras escritas por otra persona siempre deja un impacto y te hace sentir como que no eres el único en el medio de todo el caos.

Recuerdo que cuando MTV no era una mierda, siempre esperaba que pasaran el vídeo de “In The End” y lo veía escondida de mi mamá porque no le gustaba. Una vez lo puse en una pijamada con unas compañeritas del colegio y bueno, no volvieron a hablarme pero no impidió que siguiera viendo el video a escondidas de mi mamá.

Emma Rodón, 26 años

Cada vez que estaba en mi cuarto triste por cualquier problema existencial de mi pubertad o mi autoestima, escuchaba Hybrid Theory. El disco me hacía saber que no estaba sola en eso, y cada vez que lo escuchaba me daba una especie de confort que duraba por todo el tiempo que sonaban las 12 canciones. “In The End” la escuché mucho, recuerdo que cada vez que mis papás me castigaban y yo entraba a mi recámara odiando al mundo o sintiendo que todo valía mierda, me hacía sentir mejor. Ese disco fue vital a mis 12 años, me ayudó a superar muchas cosas y a que todo fuese más llevadero.

Luis Carlos Acosta, 24 años

Mi papá me regaló Hybrid Theory luego de pedírselo por mucho tiempo y después de que MTV me tatuara la imagen de Chester con pelo amarillo en “One Step Closer”. Cuando abrí el disco en mi casa y me aprendí las letras de las canciones, sentía que tenía algo para descargarme de los problemas que tenía en la escuela. Este disco me ayudó en mis años más oscuros de bullying y por eso aún le guardo mucho cariño y de vez en cuando lo oigo en pedas o bien tarde en las madrugadas.

Josnel Colina, 26 años

Fue el primer disco de rock que le pedí a mis padres, y desde la primera vez que lo escuché significó mucho para mí. Recuerdo que lo escuchaba una y otra vez hasta que se me rayó de tanto oírlo y mi mamá me lo volvió a comprar.

Me sé las canciones de arriba para abajo, luego tuve la oportunidad de verlos en vivo y aunque ahora cuento con un gusto musical diferente sigo diciendo que ese concierto ha sido mi favorito y el más importante de mi vida. Recuerdo la emoción que sentí y que el trato de Chester y Mike con el público era increíble y único. Es una gran tristeza saber que el responsable de mi decisión de aprender a tocar un instrumento y ser músico, hoy esté muerto. Fue el héroe de mi infancia.

José Suárez, 27 años

Hybrid Theory fue mi primer disco pirata. Recuerdo cuando lo compré en el centro de la ciudad, un domingo junto a mi hermano. Además de recordarme una época muy chida de mi vida, me recuerda mucho a mi hermano que murió hace par de años. Él fue quién me enseñó a la banda, incluso le hicimos muchos covers a ese disco: él en la guitarra y yo en la batería. Después de que mi hermano muere, una de las cosas que más guardo con cariño es ese disco con portada gris, ya que es la representación física de una cápsula del tiempo para mi. Es como si cada vez que lo escucho, veo, o tengo en mis manos, vuelvo a mi infancia y me siento tocando “Crawling” con mi hermano. La noticia de la muerte de Chester me impactó mucho porque siento que una parte muy importante de mi vida ya no está. Al menos, este disco nunca va a morir y la gente lo seguirá coreando, al igual que el recuerdo de mi infancia y mi hermano.

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Cómo es hacer la transición de género en diferentes países del mundo

A lo largo de la década pasada se ha observado un incremento del número de personas que se identifican como transgénero y que deciden realizar la transición de manera oficial. Hoy, al Servicio de Salud Nacional del Reino Unido se le solicitan cuatro veces más intervenciones de reasignación de género al año que en 2007. Desde 2011, el número de estadounidenses que se identifican como transgénero se ha duplicado y llega a los 1,4 millones.

Sin embargo, a pesar del hecho de que en varios países del mundo actualmente existe más información sobre los derechos de las personas transgénero, la realidad de qué implica ser transgénero es muy diferente en función de dónde vives. Según el Observatorio de Derechos Humanos, cerca de 2,000 hombres y mujeres transgénero han sido brutalmente asesinados entre 2007 y 2014 en el mundo.

Ocho personas de ocho países distintos se sinceran sobre cómo es hacer la transición en su país y cómo las políticas locales han afectado a su experiencia.

Canadá

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Foto cortesía de Kris Phillips

Kris Phillips, 19 años, estudiante

“Nunca había sentido que estuviera en el cuerpo equivocado, sólo sé que no me acababa de sonar bien que me llamaran ‘ella’. A medida que me hice mayor, fui aprendiendo qué significa ser transgénero.

Mi transición empezó mentalmente: tenía que aprender a aceptarme a mí mismo. Tendría unos 16 años cuando se lo dije a mi mejor amiga, y se lo tomó muy bien. Después se lo dije a mi familia, que reaccionó de todas las maneras que pueden imaginar: desde gritar a llorar, pasando por un completo silencio.

En Canadá, los pasos que debes seguir para llevar a cabo la transición varían en función de la provincia. En Ontario, donde vivo, tienes que someterte a evaluación psicológica incluso antes de que puedas enviar la solicitud de cambio de nombre. Mi siguiente paso fue apuntarme a la lista de espera de la terapia de sustitución hormonal (TSH). Como todavía no me han administrado testosterona, me sigue costando mucho mostrarme en público: me preocupa lo que la gente pueda pensar de mí. Pero ahora que estoy más cómodo con quien soy y estoy en las primeras fases de mi transición, me siento sumamente orgulloso de mí mismo por haber llegado hasta aquí”.

Escrito por Kris Phillips

Finlandia

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Foto cortesía de Aale Teitto

Aale Teitto, 21 años, estudiante

“Tenía 16 años cuando me di cuenta de que era un hombre. Mi familia estaba confundida al principio, pero cuando vieron que yo era mucho más feliz, se tragaron el orgullo y apoyaron mi transición.

Me enviaron a un doctor de mi centro de salud que parecía no comprender del todo el significado de la palabra ‘trans’. Lo único que me preguntó fue, ‘Entonces, tú… ¿te vendas los pechos?’. Le dije que sí, y eso fue todo. Seis meses más tarde, empecé a preguntarme por qué todavía no había tenido noticias de ninguna clínica trans de Finlandia, y enseguida entendí que mi historial nunca llegó a salir de la consulta de aquel doctor.


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Fue entonces cuando decidí empezar a hormonarme por mi cuenta; compraba las hormonas por internet a culturistas finlandeses, aunque no tenía ni idea de dónde las sacaban ellos. Sabía que podía ser peligroso para mi salud física, pero sentía que si no las tomaba, sufriría mi salud mental.

Al final, conseguí una cita en una clínica trans local. Durante los ocho meses siguientes, tuve visitas una o dos veces al mes. El proceso oficial exige que visites a mucha gente: doctores, trabajadores sociales, enfermeros y psicólogos. Me obligaron a pasar un sinfín de exámenes, a contestar centenares de preguntas sobre mi historial familiar, mis aficiones y mi vida sexual; incluso tuve que someterme a un test de Rorschach.

Después de eso, ya te puedes someter a una mastectomía y hormonarte. La cirugía la cubre el estado, pero debes pagar algunos de los gastos del hospital (yo solo pagué 40 euros). E incluso después de haber pasado estos exámenes, todavía recomiendan que vayas al ginecólogo y que te haga un análisis de sangre antes de empezar a tomar las hormonas.

Si quieres que legalmente te consideren del género que eres, hace falta alrededor de un año para cambiar los documentos oficiales. Y después ya te puedes someter a la cirugía genital si lo deseas, pero necesitas la recomendación de una clínica trans y una declaración en la que certifiques que eres estéril. Eso significa que o bien te has sometido a una esterilización o que has estado hormonándote suficiente tiempo como para volverte estéril”.

Según le relataron a Sara Silvennoinen

Países Bajos

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Captura de pantalla

Jody, 24 años, modelo

“Tenía 18 años cuando les dije a mis padres que quería hacer la transición. Les pareció bien siempre que dejara de salir tanto de fiesta, porque en aquel entonces me travestía y salía de fiesta cuatro noches a la semana. No puedes hormonarte y emborracharte constantemente: debes tener la mente clara y el cuerpo sano.

Mi seguro médico cubrió la mayor parte del procedimiento. Hay dos hospitales en los Países Bajos que te pueden ayudar a hacer la transición. Si tienes dudas, del tipo que sean, puedes atrasarla hasta tres años. Mucha gente considera que los exámenes y las preguntas son intrusivas, lo comprendo. Pero comprendo también que el equipo médico quiera mantener bajas las cifras de gente que más tarde se arrepiente de haber llevado a cabo la transición. Según el Dr. Martin den Heijer, del equipo de identidad de género de la Universidad Libre de Ámsterdam (VU), el número de personas que se arrepienten de hacer la transición en Ámsterdam está cerca del 1 por ciento porque el proceso es riguroso y se les proporciona suficiente tiempo para que lo asimilen. Creo que los Países Bajos es uno de los países que lideran la orientación y el tratamiento del colectivo trans”.

Según le relataron a Loek Wijers

España

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Foto por Paco Poyato

Teodoro, 23 años, estudiante de Filosofía en la Universidad de Valencia

“Ya en la preadolescencia sentía que había algo diferente en mí. Al principio me consideraba lesbiana, pero cuando cumplí los 19 y tuve mi primera novia, me di cuenta de que necesitaba un cambio.

Empezar la transición no fue fácil. El primer paso que debes tomar es contactar con tu unidad de identidad de género local o con la que te asigne tu médico de cabecera. Entonces —dependiendo de dónde vivas en España— pasas los siguientes cuatro meses asistiendo a terapia. Después, te diagnostican oficialmente “trastorno de identidad de género” y te derivan a un endocrinólogo, que te prescribe un tratamiento hormonal. La seguridad social cubre todos los gastos del proceso. Después de dos años de tratamiento hormonal, ya puedes cambiar tu identidad en los documentos oficiales.


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Pero claro, el proceso y el viaje nunca acaban del todo. Antes de empezar el tratamiento, estaba perdido y no tenía ni idea de qué hacer con mi vida. Ahora que mi cuerpo me pertenece, veo todo más claro y no tengo miedo de dar el siguiente paso, sea cual sea.

Según le relataron a Laura Muriel

Serbia

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Foto por Lazara Marinkovic

Djura Djuricic, 29 años, estudiante y activista

“La primera vez que sentí que era un chico fue a los seis años. En ese momento, pensaba que me pasaba algo malo, así que decidí no contárselo a nadie. No fue hasta mi segundo año de colegio, después de haber leído cosas por internet, que me di cuenta de que había otros que se sentían igual que yo. Mis amigos aceptaron mi decisión inmediatamente. Sin embargo, para mis padres fue mucho más difícil al principio, pero poco a poco se están acostumbrando.

Empecé el proceso de transición en 2008, y en 2010 ya me hormonaba. Antes de que te operen, debes conseguir dos cartas de recomendación de psiquiatras y una de un endocrinólogo. Después de superar una serie de exámenes psicológicos y físicos, el sistema nacional de salud serbio te cubre el 65 por ciento de los gastos de la operación.

En esta etapa de la transición me siento mucho más seguro. Actualmente estoy esperando la cirugía de reasignación de género, así que también estoy nervioso”.

Según le relataron a Jovana Netkovic

Colombia

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Foros por Iris Echeverry

Yoko Ruiz, 33 años, activista trans

“Después de que mis padres murieran cuando tenía 7 años, me fui a vivir con mis tíos. Empecé a descubrir mi verdadero yo cuando me puse el uniforme del colegio de mi hermana por primera vez. Todas mis amigas eran chicas, y me sentía identificada con sus peinados y muñecas. No les podía decir a mis tíos que era gay y que me gustaba vestir como una mujer porque eran muy religiosos y estrictos.


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Cuando tenía 14, decidí marcharme a otro pueblo, donde viví con una persona con quien tuve una relación. Más tarde, a los 17, decidí marcharme a Bogotá, y allí me metí en el negocio del sexo y me hice amiga de una mujer trans. Me enseñó todo lo que sé sobre vivir como una mujer. Sin ella yo no sería quien soy hoy.

Colombia es bastante tolerante y progresista en la protección de los derechos de las personas trans, especialmente dentro de Latinoamérica. Nuestro Tribunal Constitucional muchas veces ha dictaminado sentencia a favor de la comunidad trans. Si las personas trans quieren cirugía, la cubre el estado —y aunque en el pasado se tuviera que superar una evaluación psiquiátrica para operarse, ahora ya no se hace. Personalmente, no he sentido la necesidad de someterme a cirugía de reasignación de género, por lo menos hasta ahora. Me siento yo misma a pesar de no tener tetas o vagina”.

Según le relataron a Iris Echeverry

Australia

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Foto cortesía de Fury

Fury, 30 años, escritora

“Hace un tiempo, fui a un acto para boicotear una manifestación de Reclaim Australia en Melbourne. Reclaim Australia es un grupo de extrema derecha e islamófobo que intenta proyectar una vaga imagen de respetabilidad y está conformado por grandes grupos de nazis con tatuajes de esvásticas y toda esa parafernalia.

Hicimos todo lo que pudimos para detenerlos. Después de que se disolviera la muralla humana que hicimos para bloquear a los asistentes, el caos se desató en focos concentrados. Llegados a cierto punto, una mujer aborigen les quitó el micrófono a los organizadores de Reclaim Australia y todos los que estábamos cerca la rodeamos como si fuéramos un escudo mientras unos hombres blancos enfadados envueltos en la bandera australiana arremetían con violencia contra nosotros. Cuando uno me oyó hablar, mi voz hizo que se detuviera al instante. ‘¡Es una mujer!’, aulló a uno de sus compañeros con sorpresa.

Para el colectivo trans, buscar acceso al tratamiento en Australia es como una carrera de obstáculos burocrática. Cada estado tiene sus propias regulaciones, y casi ningún médico de cabecera está debidamente cualificado. En Sídney, algunos amigos ya estaban tomando hormonas a las dos semanas. En Victoria, se tarda hasta seis meses. Si estás en Australia Meridional, tienes que volar hasta Melbourne para someterte al tratamiento. Es un lío enorme, y es un reflejo de cómo es el día a día de una persona LGBTQ+ en Australia. Estamos muy atrasados y hay estados en los que la “defensa de pánico gay” todavía se contempla en la ley. Ni nuestro sistema judicial ni la gente se toman en serio los crímenes de odio contra el colectivo trans. Para rematar, nuestro programa para apoyar a los niños queer, trans y de géneros no binarios en las escuelas ha sido suspendido por miembros fascistas del Parlamento.


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Todo lo que me ha pasado en la manifestación —que me confundieran de género, la islamofobia que impregnaba el evento, la violencia enfocada hacia la mujer aborigen y la bandera australiana ondeando encima de todo— está interconectado, y ha sido lo más prototípicamente australiano que he vivido. La experiencia de ser transgénero en Australia es la experiencia de sentirse marginado. Pero en vez de sentirme excluido, sentí amor y solidaridad por todos aquellos excluidos por la sociedad convencional australiana, como musulmanes, refugiados y aborígenes”.

Escrito por Fury

Grecia

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Foto de Penelope Massouri

Ilia Papadopoulou, 21 años, modelo

“Cuando tenía cuatro años, sabía que yo era una chica. Mi madre también lo sabía. Pero estaba tan ocupada con la escuela que lo ignoramos durante un tiempo, hasta que tuve unos 15 o 16 y empecé a ser verdaderamente consciente de mi identidad. Toda mi familia me apoyó: lo aceptaron inmediatamente.

En Grecia, llevar a cabo la transición puede requerir hasta cuatro años. Por suerte, el proceso fue mucho más fluido: simplemente fue como corregir un error. Después de vivir como mujer durante un año, empecé la transición a los 17 sometiéndome a terapia hormonal. Hay leyes obsoletas en Grecia que obligan a las personas trans a someterse a cirugía si quieren cambiar oficialmente de género en los documentos legales, pero el gobierno está trabajando para corregirlo.

Nunca he tenido muchos amigos, pero ahora que por fin tengo el privilegio de que me consideren del sexo con el que me identifico, la gente me acepta más fácilmente. También me siento más cómoda cerca de la gente de mi pasado. Últimamente he empezado a hacer amigos de verdad”.

Según le relataron a Pavlos Toubekis

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“Nada sería igual otra vez”: algunas personas nos cuentan sobre la primera vez que se masturbaron

Perder la virginidad, el primer orgasmo, la primera vez que te enamoras, o el primer gol para tu nuevo club: estas son algunas experiencias vitales que se quedan contigo y te abren un nuevo mundo de posibilidades. La masturbación es una estas, ya que se convierte en una de las actividades más importantes en el desarrollo sexual del ser humano, además de ser la manera más efectiva para conocernos y saber qué nos gusta o no.

La primera vez que me masturbé lo hice sin saber qué era lo que estaba haciendo con mi cuerpo. Había visto algunas pistas en televisión, pero nada que me hiciera saber exactamente cuál era el proceso. Fue algo más parecido a una “respuesta/reflejo”, ya que sentí que el movimiento que estaba haciendo era algo placentero y seguí hasta que ya no pude más. Y ahí acaba la historia, porque siento que estoy escribiendo un guión de porno barato.

Mejor, para honrar ese milagroso descubrimiento en la vida de todo ser humano, le pregunté a varias personas sobre la primera vez que se tocaron y encontraron el gran arte de la masturbación.

DESCUBRÍ QUE DESPUÉS DE MASTURBARME ME DABA SUEÑO

La primera vez que lo hice tenía cuatro años más o menos. Recuerdo que fue un descubrimiento muy loco para mí, ya que me di cuenta que después de hacerlo automáticamente me daba sueño. A veces cuando quería quedarme dormida lo hacía, pensando que era una manera de encontrar el sueño.

La verdad no tenía ni idea de lo que estaba haciendo; solo sabía que sentía placer. Por eso lo comencé a hacer muy seguido en las noches. Cuando mis papás me acompañaban a dormir esperaba a que se durmieran ellos para poder masturbarme. Ya después se convirtió en algo muy intuitivo. No tenía la menor de idea de lo que estaba haciendo, sólo lo hacía por instinto. —Andrea, 23 años.

VI PORNO EN CONJUNTO CON SEIS AMIGAS

Una vecina que también era mi amiga me invitó a su casa porque no estaban sus papás ni su hermano. Éramos como seis niñas y teníamos entre 14 y 15 años; no me acuerdo bien. Como no estaba su hermano que era mucho mayor que ella, decidimos husmear un poco entre sus cajones. Encontramos, obviamente, lo esperado: pornografía de primera. Así que lo pensamos un poco pero nadie dudó de que era una buena idea ver porno en conjunto. Nos preparamos en la cama y pusimos el video, el cual estaba ya bastante avanzado, directo en la acción.

Era la primera vez que veía porno a todo color, sin la interferencia que aparecía en el canal 99 de la televisión. Fue muy excitante, porque al mismo tiempo tenía que controlar mis hormonas porque había más niñas ahí, pero también sabía que todas estábamos sintiendo algún tipo de “calentura”. Aunque esta historia pudo acabar como una película porno, no fue así. Nos reímos un poco, seguimos viendo como 15 minutos más y después decidí decirles que iría por algo rápido a mi casa. Un orgasmito y regreso, chavas. —Daniela, 25 años.

DE MANERA NATURAL

La primera vez que me masturbé habré tenido diez años más o menos. Estaba en quinto o sexto de primaria, poco antes de que mis compañeros y yo nos convirtiéramos en unos pubertos irredentos. No recuerdo haber escuchado antes de ese momento sobre la masturbación; en mi caso ocurrió “de manera natural”. Estaba en mi cama con una erección y me di cuenta de que si presionaba o frotaba mi pene contra el colchón se sentía bien. De ahí la acción pasó a mi mano, pues es obvio que de esta manera uno tiene mejor control de la situación.

Seguí con los movimientos necesarios y noté que entre más lo hacía mejor se sentía. Entonces llegué al tan esperado desenlace y fue una de las mejores sensaciones que he tenido: la primera vez que sientes un orgasmo. Nada sería igual otra vez (a excepción de la primera vez que coges, claro). —Álvaro, 31 años.

TODO GRACIAS A THE FILM ZONE

Hace tiempo, en cuarto o quinto grado, mi mejor amiga (que se había ido a vivir a Estados Unidos) vino de visita a la escuela. En el receso nos medio contó que se masturbaba, cómo funcionaba y demás. Ella siempre ha sido sexualmente más abierta que el resto de mis amigas, así que me contó con bastante detalle que se tocaba con almohadas, que se sentía muy bien y que lo hacía mucho en su casa, que era como una “explosión”. Me pareció super extraño y “prohibido”, porque yo pensaba que uno no tenía que andar tocándose ahí.

Meses después de lo que me dijo mi amiga, estaba pasando los canales y vi una escena súper tonta: era una pareja besándose apasionadamente, y sentí unas “cosquillas” raras en mi vagina. Quizás era el comienzo de mis hormonas manifestándose. Ahí me acordé de lo que había dicho mi amiga y me empecé a medio tocar, con mucho miedo. Como se sintió bien seguí lentamente. A medio camino, ocurrió el boom loco de orgasmos, y me sorprendí mucho ya que no sabía que chingados había hecho. Me dije a mi misma “no sé qué hice pero esto es lo mejor que he sentido en mi vida”.

Me obsesioné. Luego de eso pasaba todos los canales de la televisión intentando encontrar algo que me hiciera sentir esas “cosquillas” para empezar a tocarme. Recuerdo que me quedaba horas intentando buscar algo en esos canales de películas porno doble XX de The Film Zone o algo así. Mi decodificador por alguna razón no agarraba muy bien el famoso canal 99, pero sí se veía algo entre esas rayas de señal distorsionadas en blanco y negro. Igualmente escuchaba el ruido de gente moviéndose o gimiendo; a veces se veían partes de los cuerpos desnudos. Sentí que había encontrado el oro. Las primeras veces que me toqué fueron por encima, acariciando mi clítoris sin necesidad de meterme dedos. Ya más tarde, encontré porno gracias a Ares, y ahí fue cuando empecé a meterme los dedos. —Victoria, 26 años.

LLORÉ LUEGO DE MASTURBARME

Cuando era chava mi papá tenía comprados los canales porno de la televisión de su recámara, pero necesitabas clave para verlos. Un día estaba viendo la tele y por casualidad caí en esos canales. Al parecer mi papá estuvo viendo porno la noche anterior porque estaban desbloqueados y pasaban una película de dos mujeres tocándose.

Estar viendo eso me llamó mucho la atención, y empecé a tocarme al igual que las chicas en la televisión para ver qué se sentía o si realmente era tan placentero como se veía en pantalla. Empecé a hacerlo y quizás no tuve un orgasmo como tal, pero se sintió muy bien y gracias a eso lo hice un par de veces más. ¿Por qué no dos veces más?, pensé. Lloré luego de masturbarme, debido a que me sentí sucia y no sé, algo parecido a un sentimiento de culpa muy extraño que tuve después de hacerlo. —Nakira, 24 años.

LA POPULAR MODELO DE TELEVISIÓN HIZO SU TRABAJO

Tenía para ese entonces diez años. Recuerdo que hace pocos días había acabado las clases y ya estaba disfrutando de mis vacaciones de verano. Cómo aún era un niño sin responsabilidades, tenía mucho tiempo libre. En esa época ver televisión era una regla y esa mañana durante un programa de farándula, vi a Chiquinquirá Delgado, una modelo famosa.

En su momento sentí gran deseo por ella, así que instintivamente concluí que debía hacer algo. Estando en el baño, semidesnudo, comencé a acariciarme mi pene infantil hasta que comenzó una nueva sensación que terminó en mi primer orgasmo. Había descubierto el tan anhelado paraíso. Desde entonces soy usuario de este boleto humano al nirvana. —Harold, 22 años.

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Hablamos con un proxeneta que ofrece prostitutas a multimillonarios

Relacionados: Cosas horribles que la gente rica hace en vacacionesDubái es el equivalente de Las Vegas en Oriente Próximo, si en Las Vegas las mujeres llevaran burka. Es la ciudad de la fiesta por excelencia en los Emiratos Árabes Unidos, un lugar en el que hasta los más devotos pueden dar rienda suelta a sus deseos carnales en clubes nocturnos, islas artificiales o en los pisos más altos de extravagantes rascacielos y hoteles de siete estrellas.

En algún punto intermedio de esta yuxtaposición reside la verdadera naturaleza del contradictorio espíritu árabe: una política que debería permanecer unida bajo el estandarte de la umma y, sin embargo, se ve envuelta en constantes y retorcidas contradicciones, guerras civiles y episodios de violencia sectaria.

Y sexo.

Estuve allí hace unos años, cuando me enteré de que había un gran número de trabajadoras sexuales ofreciendo sus servicios desde el mismo hotel, enmascarando su actividad con expresiones poco claras y proposiciones veladas.

“No puedes simplemente proponerles coger aquí mismo, amigo”, recuerdo que me contó un soldado estadounidense. “Las cosas se hacen a la antigua: tienes que ir a su casa y negociar los precios discretamente”.

“No puedes simplemente proponerles coger aquí mismo, amigo”

Me dispuse a indagar más sobre esta extraña industria y, tras una serie de llamadas telefónicas y conversaciones por Skype, un proxeneta ucraniano que vivía en Dubái finalmente accedió a hablar de su lucrativo negocio.

Era un tipo pálido, vestía traje negro y polo Burberry y lucía un Rolex en la muñeca. Esto es lo que Alex* me contó sobre su trabajo a cargo de varias trabajadoras sexuales en un país donde esta actividad no solo es ilegal, sino también innombrable.

VICE: Eres ucraniano. ¿Cómo te iniciaste en la industria del sexo en Dubái?
Alex: Trabajaba como consultor para una empresa de ingeniería en Yeda. A medida que ascendí en el escalafón, mi trabajo consistía más en pasar tiempo con los clientes durante sus viajes a Arabia Saudita y llevarlos de fiesta por Dubái los fines de semana. Allí hice muy buenos contactos y finalmente me subcontrataron varias empresas y bancos para entretener a sus clientes.

¿Eres como una especie de relaciones públicas?
Exacto. Mi trabajo no se limita sólo a la prostitución. Atiendo todas las necesidades de mis clientes. Tenemos acuerdos con los principales hoteles y clubes de la ciudad. Cada vez que reciben a un cliente importante que quiere celebrar una fiesta o agasajar a sus invitados con algo especial, me llaman.

“Hay raperos que vienen y sólo quieren fumar hachís en un hotel bajo el agua, empresarios que quieren disparar un AK desde el lomo de un camello o desde un Lamborghini en pleno desierto”

Todo el que nos hace de enlace se lleva tajada, y además, ya nos conocen por proteger la identidad de nuestros clientes. Hemos organizado fiestas para celebridades, políticos y gánsteres. Todos somos diferentes y los clientes no siempre quieren coger con putas rubias y tetudas. Hay raperos que vienen y sólo quieren fumar hachís en un hotel bajo el agua, empresarios que quieren disparar un AK desde el lomo de un camello o desde un Lamborghini en pleno desierto.

Yo les ayudo a disfrutar de la vida y relajarse cuando están en Dubái. Este es el paraíso de los chicos malos, donde pueden olvidarse de todo por un tiempo.

¿Cuál es la fiesta más extraña que has tenido que organizar?
Una vez vino un empresario estadounidense que quería que preparáramos una tienda en medio del desierto con diez putas vestidas con burka. Montamos un sistema de sonido en la tienda, un jacuzzi exterior y camas enormes a la intemperie.

El cliente dio instrucciones de que las mujeres no se quitaran la prenda que les cubría la cara cuando se desnudaran. Era un tipo muy extraño. Luego se puso a ver cómo los sirvientes practicaban sexo con las mujeres. No quiso ni alcohol ni nada, solo coches Mercedes Clase G llenos de mujeres con burkas.

“Una vez vino un empresario estadounidense que quería que preparáramos una tienda en medio del desierto con diez putas vestidas con burka”

¿Y alguna fiesta salvaje con gente de Dubái?
Un jeque de Yemen me pidió que reuniera a 30 mujeres africanas y consiguiera suficiente viagra para matar un elefante en un plazo de una hora. Me invitó a la orgía. “No, gracias. Disfrute”, le contesté, y me senté a esperar en el vestíbulo, bebiendo coñac hasta que salió el sol. Durante todo ese tiempo, los del servicio de habitaciones no paraban de llevar toallas limpias a la habitación.

Cuando terminaron, parecía que en el hotel hubiera explotado una bomba. Tuve que pedir que se hiciera una limpieza profunda con máquinas de vapor porque había manchas de todo tipo en la habitación.

“Quizá mi verdadero cliente es el diablo que llevan dentro”

Imagino que no sería un tipo muy religioso.
Las creencias islámicas no deberían ser obstáculo para pasar un buen rato. Todos somos animales y tenemos deseos. Yo soy como un cazador que reúne los elementos. Son los clientes los que llevan el peso del pecado. Quizá mi verdadero cliente es el diablo que llevan dentro.

En cualquier caso, estamos hablando de personas adultas, y en Dubái muchas veces la religión tiene su momento y su lugar, todos lo sabemos. De día, de cara a la galería, hay que ser un hombre religioso, pero si has trabajado muy duro, también te mereces una recompensa por la noche. El pecado es algo muy natural.


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¿No tienes miedo de las autoridades o la policía religiosa?
Tenemos nuestros contactos y somos lo suficientemente inteligentes como para hacer las cosas con discreción. No podemos hablar de estas cosas porque es un tema delicado. No hacemos daño a nadie. Sé de hombres que han recibido latigazos por no haber ido con cuidado. Intentamos hacer negocios lejos de los saudíes y la gente de aquí. Obviamente, intentamos ofrecer nuestros servicios a extranjeros y grandes empresarios, pero el dinero manda. Pagando el precio adecuado, aquí puedes conseguir lo que quieras, como en cualquier otro sitio del mundo. Con dinero o sexo puedes controlar a cualquiera. Todo lo demás son tonterías.

“Pagando el precios adecuado, aquí puedes conseguir lo que quieras, como en cualquier otro sitio del mundo”

¿Qué opinas respecto a la forma en que se trata a las mujeres en este negocio? El tráfico de personas también es un problema de ámbito mundial.
Todo eso son tonterías. Pregúntale a cualquiera de las mujeres que va a estas fiestas si alguien la ha obligado a estar ahí. De donde yo vengo, a las mujeres les pagan una mierda, si es que les pagan, para empezar. Reconozco que suelen venir de entornos de extrema pobreza, pero se ganan un sustento con esto.

Conozco a varias mujeres que vinieron de las aldeas más pobres de mi país y que ahora conducen Ferraris y viven en altos rascacielos. Pregúntales si las obligan a ir a estos eventos. Se van a reír en tu cara. La chica con la que cogía en el colegio ahora vive en Biarritz con un filántropo millonario. Es cierto que no todas viven así, pero nuestro negocio no consiste en explotar a la gente.

“La chica con la que cogía en el colegio ahora vive en Biarritz con un filántropo millonario. Es cierto que no todas viven así, pero nuestro negocio no consiste en explotar a la gente”

¿Cuánto cobras?
No es barato cogerse a nuestras mujeres. No dependemos de nadie y tenemos una reputación que nos precede. Sólo damos servicio por recomendación. Las tarifas de las chicas van a partir de los 1,000 dólares por hora. Las de los chicos, por 500 dólares.

¿Los chicos?
Sí, pero no para los árabes. Sobre todo para los extranjeros. Además, es curioso, pero siempre que hemos tenido incidentes violentos, ha sido con los prostitutos. Muchas veces los clientes tienen conflictos internos y se acuestan con los chicos y luego les dan una paliza porque se sienten avergonzados. Son cobardes y no son capaces de afrontar su sexualidad. Se creen tipos duros pero luego les gusta que les den por el culo. No lo entiendo.

¿Cómo tratan a este tipo de clientes?
Pues normalmente mando a unos matones para que les den su misma medicina. Aunque a veces, hay que ser civilizado cuando se hacen negocios. Los chicos necesitan el dinero y no sacan ningún beneficio de una venganza violenta, así que intentamos conseguirles más dinero.

“No vendo kilos de drogas en los barrios pobres. Podría haberme dedicado a eso y ganar mucho más”

Además de por dinero, ¿hay algún otro motivo por el que te dedicas a esto?
Me gusta satisfacer a la gente. En ese aspecto soy un poco como una puta. Conozco los deseos secretos de mis clientes y me gusta satisfacerlos y organizarlo todo. Me encanta saludarlos después y ver la satisfacción en sus caras. Soy humano, me gusta impresionar a la gente. Siempre me gusta ver la forma de actuar de los gánsteres en las películas. A todo el que venga de un sitio pobre le impresiona la imagen del tipo malo. Yo tengo la posibilidad de hacer eso y encima me pagan y me lo agradecen ambas partes. No vendo kilos de drogas en los barrios pobres. Podría haberme dedicado a eso y ganar mucho más.


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¿Crees que tu trabajo es importante?
Hay gente muy inmadura que cree que en la vida sólo hay dos tipos de personas: buenas y malas. ¿Qué hace que un deseo sea bueno y otro malo? ¿Quién lo decide? Yo creo en el poder de la negociación. Cuando te casas, negocias un equilibrio con tu mujer: habrá cosas de ella que te gusten y otras que no, pero haces que la cosa funcione porque somos adultos y negociamos. La moral misma no es más que negociación: mientras se mantenga el equilibrio, todo va bien.

Yo ofrezco servicios que otros consideran malos, pero son naturales y necesarios de vez en cuando. En Dubái, a estas cosas malas las llaman haram, pero en Occidente lo llaman libertad. En cualquier caos, son necesarias, y yo me limito a ofrecer un servicio de lujo a aquellas personas del mundo árabe que tienen libertad para satisfacer sus deseos, sean estos buenos o malos.

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