Archivo de la etiqueta: VICE

Video: El sismo que sacudió a México

Las alarmas sísmicas sonaron a las once de la mañana, pero no para alertar del caos. Como cada año, la Ciudad de México realizó un simulacro masivo para recordar el terremoto más catastrófico en la historia del país, ocurrido el 19 de septiembre de 1985. Treinta y dos años y siete horas después, un terremoto de 7.1 grados con epicentro en Chiautla de Tapia, Puebla, recordaría a los capitalinos lo vulnerable que es la ciudad ante los movimientos telúricos.

http://ift.tt/2ypuWjy

Anuncios

El cuerpo en las calles: la mecánica de la respuesta ciudadana

Fueron dos temblores, casi pegados, los que este martes 19 de septiembre —32 años después— volvieron a dejar marcas profundas en la ciudad. Aquellas, las que dejó el terremoto del mismo día en 1985, modificaron la genética colectiva. Hoy, frente al desastre, gente de todas edades pero muchísimos jóvenes, se volcaron a los lugares afectados para brindar sus manos, su aliento y lo que pudiesen para colaborar con las víctimas del desastre. En la Ciudad de México, la delegación Cuauhtémoc fue de las más afectadas. Decenas de viviendas se cayeron en la colonia Roma.

Hombre en la calle de Escocia, en la colonia del Valle, sobre uno de los 41 edificios colapsados en la Ciudad de México por el terremoto de 7.1 grados Richter.

En la calle Escocia, en la Colonia Del Valle, el panorama es desolador. Un edificio colapsó sobre la esquina con Gabriel Mancera y otro más adentro, esquinado con la calle Edimburgo. Una hora después de ocurrido el temblor, un grupo de gente intentaba, a los gritos, que una señora bajara de su edificio, que no quería abandonar a pesar de todo lo que la rodeaba: dos colapsados y un tercero visiblemente afectado. Y el hijo que le gritaba “por favor, mamá, ya baje”. Finalmente abrieron la puerta y bajaron a la señora.

En la calle estrecha, hay cuatro carriles de personas que trabajan de manera organizada, pero caótica: todos opinan. Los carriles de las puntas, el primero y el cuarto permanecen fijos, funcionando como bandas de transporte de mano en mano, por los que circula todo lo que se necesita en la zona del derrumbe. Por los dos del medio circula gente que carga escombros más pesados, o grupitos que acarrean entre varios un pedazo de castillo, esa parte que sostiene la estructura del edificio que está hecha de concreto y vigas. Las cubetas entran vacías y salen llenas.

Hombre limpia escombros del edificio derrumbado en la calle Escocia, de la colonia Del Valle en la Ciudad de México, tras el terremoto de 7.1 grados en escala Richter.

El edificio colapsado tiene la forma de una pirámide trunca. En el comienzo, la gente comenzó a trabajar en la cima de la pirámide, en chinga, desarmando desde arriba hacia abajo. Entonces llegó un bombero, un auténtico bombero, quien pidió la atención de la gente y les explicó que parados dónde estaban, aplicaban más presión sobre el edificio. Y que eso, lógicamente, no era bueno. Lo que deben hacer, les pidió, es correrse hacia los lados: hay que empezar a romper esa pirámide por las puntas. Les dice que todos los que quieran hacer algo y trabajar, se vayan a las esquinas y empiecen a desmoronar el muro, a hacerlo piedras que se puedan transportar.

La gente atiende y se reordena: picos, mazos y los benditos obreros de la construcción con su destreza para el cincel y el martillo, que pican rapidito siguiendo las indicaciones del bombero y parten las vetas que caen en cachos enteros, como quiroprácticos del cemento. En las bases de la pirámide que fue un edificio, varias personas llenan las cubetas a pala o a mano: la cuestión es que el material no pare de salir a la calle.

También están los que se meten en los huecos: tres o cuatro personas que se ofrecían a meterse junto a un encargado de Protección Civil. Un vecino se acercó y tomó apunte de cuántas personas bajaban y quienes eran. Desde las entrañas del hueco pidieron luego a gritos un polín, que la cinta transportadora humana hizo llegar en un tiempo razonable. Cuando el trozo de madera era demasiado largo para acomodarse a la altura del hueco, lo cortaban y luego lo encastraban y así aseguraban un túnel que no los atrapara.

Las personas piden silencio con una señal de puños en alto, para que los rescatistas puedan seguir alguna voz dentro de los escombros ocasionados por un terremoto de 7.1 grado escala Richter.

Todo el tiempo hay discusiones entre la gente que trabaja: que bájalo por acá, que no cortes ahí. Todo el mundo dice lo que cree que es mejor hacer. Cuando llega la Marina esto se detiene, porque la gente empieza a reclamarles que sean ellos los que organicen al resto. Los camuflados ponen a la gente a hacer erróneamente lo del comienzo: sacar los escombros del centro de la pirámide. Abajo, las filas que funcionaban ordenadamente, se distorsionaban por la presencia de los uniformes entre ellas.

Entonces vuelve el bombero, el mismo. Y les dice a los militares que no, que eso no, que necesitan que las cosas se hagan de afuera hacia adentro, de abajo hacia arriba, que vayan quitando ese escombro, y quitándose ellos de ahí, porque le agregan peso a la estructura. Los de la Marina obedecen. Gritan a la gente que se detengan y bajen hacia los lados, algo que ya estaban haciendo antes que los uniformados llegaran. Pero al final, como la gente los supera en número y en acción, ellos deben acoplarse en alguna parte del trabajo ya organizado. Se ubican en la línea de transporte que acarrea hacia afuera. Hay tres equipos que repiten las cuatro líneas de transporte y descarga de material hacia alguna de las tres calles a las que Escocia tiene salida.

Tras el terremoto de 7.1 grados Richter, elemento de la Secretaría de Marina desaloja a las personas en un edificio colapsado y con fuga de gas en la calle Ámsterdam, de la colonia Roma en la Ciudad de México.

La señal de silencio también la enseñaron los bomberos, es un puño en alto, cerrado, mudo. Cuando el lugar guarda silencio, es una visión única de la voluntad que enchina la piel. “¿Hay alguien aquí que me escuche?”

Uno de los Topos encontró una persona viva atrapada dentro. Cuando sale, por el otro extremo por dónde había entrado, todos se ponen a gritar y aplaudir. Todos, todos, hasta los que no veían nada. Como si fuera cálido el grito, cambia el ambiente. Moreno, delgado, de barba, todo lleno de tierra iba el sobreviviente en una camilla meciendo las piernas de un lado a otro: como por propia voluntad, probablemente le dolían.

Filas de personas organizadas en las labores de rescate por el terremoto de 7.1 grados Richter que derrumbó la maquiladora de la Calle Bolívar en la colonia Obrera de la Ciudad de México.

En la colonia Obrera, en la esquina de Bolívar y Chimalpopoca, la gente procuraba cómo entrar a colaborar más allá del vallado policial que les armaron para dejarlos fuera de la ayuda. Ya eran cerca de las seis de la tarde. La bienvenida la daban dos chicas con carteles que pedían por favor “no fumar, hay una fuga de gas”.

Tres jóvenes salen de ahí cubiertos de polvo. Están aquí “por el corazón, nada más. Soy de Cuajimalpa, pero trabajo aquí. No se ve mucho, sólo pala, pico y botes. Hemos avanzado poco”.

Ese “poco” incluye haber rescatado a cuatro personas y una más fallecida, según comentaba la gente en la calle. El edificio que era una maquila de ropa, como atestigua la cantidad de tela que había entre los escombros, está junto a la escuela Simón Bolívar, a la que le invadió el patio con sus escombros al derrumbarse.

Al menos tres pisos tenía esta fábrica textil. Otro vínculo de la historia sísmica: a pocas cuadras de aquí, en la esquina que forman Manuel Othón y la Calzada de Tlalpan, 1600 mujeres costureras murieron trabajando en el de 1985. No se sabe cuánta gente estaba trabajando a la una de la tarde, en la maquila de la Obrera.

La señora Juana, que es vecina, esperaba cerca de la valla policial y como vive a un par de cuadras, llegó cuando comenzó la respuesta de la gente. “La gente viene por solidaridad, en estos momentos lo que una quisiera es sacar fuerza de no sé dónde para mover las piedras”, dice.

Sale del vallado del desastre otra mujer joven, Ruth, también vecina, quitándose el cubreboca azul para decir que ella está ahí por la gente que se quedó adentro y necesita ayuda: “no se vale no hacer nada. No me tocó el del 85, pero también hubiera ayudado. Para que no nos olvidemos de lo que pasó ese día”.

Doña Juana contesta que ella sí estaba en el del 85, que fue peor que ahorita, dice ahora también, ya sea moviendo ramas o acarreando piedras, la gente corrió a ayudarlos. “Con un montón de botes, y órales”.

Personas ayudan con las labores de rescate en la maquiladora de la Calle Bolívar en la colonia Obrera de la Ciudad de México, colapsada tras el terremoto con magnitud de 7.1 grados.

Olinka viene de los otros derrumbes en la Roma, que está muy cerca, con su marido, repartiendo agua y botellas de alcohol, que fue lo único que le vendieron en la farmacia que encontró abierta. Con el temblor, la mayoría de los negocios cerraron y mandaron a los trabajadores a sus casas. Muchos de ellos volvieron a pie, formando mareas que se movían hacia fuera del centro o en dirección al sur de la ciudad, caminando porque los transportes públicos también se detuvieron casi por completo.

Los negocios que no cerraron trabajaron sin luz eléctrica, porque el 40 por ciento de la ciudad, según la cifra que dio Enrique Peña Nieto en el mensaje presidencial de la noche, seguía sin luz. Cuando terminó, tocaron el himno. Peña Nieto agradeció a la gente que señaló las direcciones de lugares dañados mediante las redes sociales, pero no dijo nada a toda la gente que puso el cuerpo en las calles.

“A pesar de la sociedad tan corrompida en la que vivimos, esta respuesta enaltece a México. O tal vez, la respuesta es producto de la corrupción: no te esperas que ellos participen finalmente”, dice Olinka, justo cuando su esposo sale del cordón que montó la policía, porque ya repartió los víveres. Como ya no necesitan agua en ese lugar, planean ir a su casa, preparar café y volver por la noche a apoyar a la gente que seguirá levantando los escombros.

http://ift.tt/2xeWrP4

La extinción del ajolote y su conservación a partir de emojis

Este mes la CDMX estrenará una paquetería de emojis especialmente diseñada para representar a los capitalinos. La propuesta ganadora de esta convocatoria, realizada por el Laboratorio para la Ciudad, tiene como principal personaje a uno de los habitantes más emblemáticos de esta gran ciudad. Un animal extraordinario, endémico del sur de la cuenca del Valle de México.

El Ajolote Mexicano, es un anfibio que habita las aguas del parque ecológico Xochimilco. Este ha ganado atención internacional por su capacidad para regenerar partes de su cuerpo y por el hecho de que se encuentra en grave peligro de extinción. El haber sido elegido como el personaje principal de la paquetería de #emojiCDMX, sin duda trae atención al problema que no sólo involucra al ajolote, sino a todo el ecosistema de este pulmón de la Ciudad de México.

Hablamos con su creadora Itzel Oropeza, mejor conocida como Mich Texturas. Para que nos contara un poco del tema.

¿Cómo fue el proceso desde que te enteraste de la convocatoria hasta ganarla?

Soy de esas personas que le gusta meterse a los concursos porque siento que me obligan a trabajar en proyectos personales y no sólo de trabajo. Vi la convocatoria en internet y decidí participar. Pasó el tiempo, la perdí. Pensé que ya había acabado porque ya había pasado bastante tiempo, pero en internet todo vuelve. Encontré en la página y me di cuenta que todavía tenía tiempo para enviar mi propuesta.

Lo primero que hice fue hacer una investigación sobre qué iconos representativos o qué personajes de la ciudad o qué cosas o acciones podrían funcionarme. Hice una lista como de 30 cosas.

Lo que pensaba era hacer lo típico. Hacer el edificio de la Torre Latinoamericana, Bellas Artes, el ícono del taco, etc. Pero no sé, al final me di cuenta que era algo que todos iban a hacer. Y la única manera de sobresalir era hacer un gran taco. Un taco con un estilo diferente que sobresaliera de los demás tacos.

Durante un tiempo traté de darle la vuelta a eso. Por casualidad tenía poco que había ido al Museo del Papalote con una amiga. Hay una zona donde hay animales y tienen ajolotes. Recordé que yo estaba ahí super enamorada y feliz; y me di cuenta que sería una buena idea usarlo como personaje.

Aunque forzosamente iba a haber un emoji de Ajolote; con él como personaje podía hacer todo lo que había puesto en mi lista pero de una manera diferente y quizás un poco más cercana para que la gente sintiera empatía con ellos. Me tarde más en bajar las ideas, como dos semanas. Pero ya con el concepto claro, empecé a bocetar y en dos días dibujé todos.

¿Hiciste 240 emojis en 2 días?

La convocatoria decía que tenían que ser 20 emojis. ¡Cuando leí eso, sentí que eran demasiados! Pero cuando los empecé a trabajar me faltaron emojis para meter algunas ideas.

Pero ya sé a lo que te refieres. Resulta que dijeron “Ay no, es que todos están increíbles.” Van a incluir los emojis de primero, segundo, tercero, cuarto y creo que otras menciones honoríficas. No me acuerdo del número exacto.

Me dio felicidad porque te digo, al trabajarlos me faltaron cosas que quise meter pero por espacio ya no pude dibujar. Con solo 20 iconos para representar la ciudad, hay muchas personas que están en desacuerdo sobre lo que faltó. El que ahora también vayan a salir los que tuvieron segundo, tercero y cuarto, hace a la paquetería más completa, hay para todos los gustos.

¿Cuál es tu opinión sobre la crítica situación que se está viviendo en Xochimilco que está causando la desaparición del ajolote?

Es bastante fuerte por los números que arrojan. Dicen que Xochimilco es patrimonio de la humanidad, sin embargo no se está haciendo mucho para conservarlo. Si desaparece Xochimilco, el ajolote también y viceversa. Aparte de otros factores como que metieron peces se los comen, etc.

Antes de esto, lo único que yo sabía era que el ajolote está en peligro de extinción. No sabía las razones, me preocupaba pero no sabía más. Al hacer la paquetería me puse a investigar, estuve leyendo todos los artículos de su extinción y me di cuenta de lo que estaba pasando.

Estoy muy feliz por este efecto como el de las películas, que utilizan por ejemplo perros salchicha y después todo el mundo quiere un perro salchicha. Entonces al utilizar ajolote, quizás no todo el mundo pueda tener uno, pero por lo menos se van a dar la oportunidad de conocerlos. De saber qué es ese animalito que están utilizando en la paquetería.

Cuando se anunció el ganador, algunas páginas de naturaleza y conservación me empezaron a etiquetar en publicaciones de Facebook con mensajes súper positivos sobre la conservación del ajolote y lo felices que estaban de que nos representara.

Tal vez el hecho de que ahora esté en la paquetería puede ayudar para que la gente lo conozca y sientan un poco más de empatía por él y Xochimilco. Que en realidad es el problema mayor.

¿Tiene algo que ver que muchos de los EMOJIS sean de rosa de los colores oficiales de la ciudad?

Bueno eso también fue todo un proceso. Buscar la línea gráfica que iba a utilizar para la paquetería. Sobre los colores. Lo que hice fue acercarme lo más posible a la paleta de colores utilizada por el logotipo oficial de México (el que se utiliza en campañas publicitarias de turismo). Tiene 5 colores la paleta de color. También coincidió que el ajolote es rosa y hay algunos oscuros y unos azul tornasol, entonces quedó perfecto.

Lo que me gusta es que la paleta es muy brillante y transmite mucha vida. Lo empecé a trazar con esa paleta de color y ya no pude parar me gustó mucho.

Aparte de los típicos Emojis de carita feliz, ¿Qué otros emojis relevantes para los capitalinos podemos encontrar?

Pues te puedo decir que de los que más me gusta, es el Ajolote Ciudadano y quizás muchos dirán “Ay, eso qué”. Pero para mi era importante ponerlo ahí porque representamos la ciudad ¿sabes? Los ciudadanos son la ciudad y de ahí baja todo lo demás. La cultura, la gastronomía, etc.

¿Crees que el ajolote se va a salvar de la extinción en estado salvaje?

¡Deberíamos de salvarlo! Me gustaría que sí.

¿Qué les dirías a los capitalinos sobre estar situación?

Yo les diría que se acerquen un poco más a Xochimilco pero no como ese lugar al que vas a ponerte la peda de tu vida. O sea que vayan y que lo conozcan como el lugar natural que es y que igual apoyen la economía de ahí o apoyen directamente a los organizaciones dedicadas a su rescate.

Relacionados:

Conoce a la fotógrafa que hace composiciones humano-animales

Un experimento de 1940 mantuvo con vida la cabeza de un perro sin cuerpo

10 personajes famosos basados en personas reales

http://ift.tt/2ypvZ34

Del simulacro a la tragedia: los derrumbes del sismo que sacudió a CDMX

—¡Guarden silencio! ¡Cállense! ¡Dejen oír!— gritaban los rescatistas desde la cima de un montón de escombros que pocos minutos antes era un edificio de departamentos de siete pisos en la colonia Condesa, al centro de la ciudad.

Mientras las hileras de vecinos se iban formando para sacar los escombros, Paola llegó corriendo con la desesperación en el rostro de quien lo ha perdido todo. Su departamento, ubicado en Avenida Ámsterdam y Laredo, colapsó luego del sismo de 7.1 grados que azotó la Ciudad de México, después del medio día.


Recomendado: Testimonios de personas que vivieron el sismo en la CDMX


A penas a las 11:00 horas, Paola y cientos de capitalinos asistían al simulacro número 32 del terremoto del 19 de septiembre de 1985, una actividad ya tan arraigada en México como cualquier tradición. Lo inconcebible llegó dos horas después. Un temblor comenzó a sacudir a la ciudad como si fuera una mala broma del aniversario del sismo que marcó a la Ciudad de México para siempre.

Imagen por Daniel Melchor

Desde los rascacielos se observó cómo decenas de edificios se convertían en polvo en segundos. Entonces se supo que exactamente a 32 años de aquel sismo, la pesadilla se repetía.

Los rescatistas en el edificio de Paola hablaban de más de tres personas atrapadas, posiblemente adultos mayores que no pudieron desalojar a tiempo el edificio. Al principio, quienes comenzaron las labores de rescate eran vecinos, albañiles, oficinistas que unían fuerzas para quitar escombros. Los víveres llegaron con rapidez inusitada. Agua, vendas, jeringas, comida y hasta tablas de planchar para utilizarlas como camillas.


Recomendado: Lo que sabemos hasta ahora del sismo en México.


La Condesa es una colonia exclusiva de la ciudad, conocida por sus parques y por ser una zona con mucha vida nocturna. Luego del sismo, en la colonia solamente había un silencio abrumador, y un pestilente olor a gas por tantas fugas. Parecía que había sido bombardeada. Al menos tres edificios de más de siete pisos están en riesgo de caer.

Pero el desastre alcanzó todos los puntos de la ciudad: el sur, el norte, el poniente, el oriente. Con un total de 44 edificios destruidos y más de 117 muertos, hasta el momento.

Imagen por Daniel Melchor

La alarma sísmica, un sistema bastante presumido por las autoridades del gobierno local, funcionó a la perfección durante el simulacro, pero falló fatalmente durante el terremoto. Segundos después de que comenzó a temblar, las alarmas sonaron, ya sin razón.

Lauro Cantú estaba a punto de salir de su consultorio cuando sintió el sismo. Se disponía a ir a comer a su casa. Caminó diez cuadras y no vio ningún edificio dañado. Hasta que llegó a su departamento ubicado en la colonia Del Valle. Se trataba de un edificio viejo al que ya se le notaba el paso del tiempo.

—Yo soy solo, no vivo con nadie y acabo de perder todo lo que tenía. Espero que las autoridades me ayuden. Quise entrar a sacar algo, lo que fuera, de mi casa y ya no abrían las puertas.

Su edificio de seis pisos colapsó sobre sí mismo como si alguien lo hubiera aplastado desde el techo. Desde el exterior se podía observar las pertenencias de las personas que vivían ahí, junto con Lauro. Un sillón, una sala, televisores, guardarropas, muebles; todo lo que la gente tarda una vida en adquirir. Y lo perdieron en menos de un minuto.

Al sur de la ciudad, en Tlalpan, una zona conocida porque hay una gran cantidad de escuelas, también hubo derrumbes. En el Colegio Enrique Rebsamen los niños estaban a mitad de clases cuando golpeó el terremoto. Padres de familia no tardaron en rodear los escombros, buscando desesperadamente a sus hijos. Pese a que se logró rescatar a 14 personas, hubo 11 muertos y decenas todavía desaparecidos.

El Tecnológico de Monterrey, una universidad de la misma zona, también fue dañado severamente. A la hora en que es común la actividad escolar, el piso comenzó a moverse. Los puentes que conectan distintos salones de clase se desplomaron rápidamente.

—Yo estaba en una junta cuando comenzó a temblar. Les dije: está temblando. Nadie me creía porque acabábamos de regresar del simulacro. Cuando se empezó a sentir un profesor trató de correr y se rompió la pierna. Alcancé a tomar mi computadora— relató Lourdes, profesora de la universidad.

Hasta el momento se habla de un muerto en esta escuela. Sin embargo, en redes sociales circulan decenas de nombres de quienes todavía están desaparecidos.

Las vialidades de la Ciudad de México se saturaron de personas caminando sobre el arroyo vehicular; todas ellas procuraron alejarse de los edificios por temor a que se desprendieran los vidrios. Algunos corrían a ayudar y otros deambulaban sin rumbo, pero en la mente de los capitalinos estaba la misma pregunta:

—¿En serio esto pasó exactamente el mismo día que el terremoto del 85?.

http://ift.tt/2xwa1NK

Así sobrevivimos al terremoto de esta tarde en la CDMX

“¡Guarden silencio!”, grita un paramédico sobre una montaña de concreto y fierros retorcidos porque quiere escuchar si alguien está atrapado debajo de los escombros.

En la esquina de la calle Laredo y Avenida Ámsterdam, en la Condesa, un centenar de personas observamos en medio de una nube de polvo los restos de un edificio. Otra centena arranca con las manos rocas de cemento, papeles y maderas trozadas. Se escuchan sollozos y sirenas de ambulancias.

El paramédico sigue pidiendo silencio. Han logrado levantar completa una barda del lugar del siniestro y esperan encontrar vida debajo de ella. Todos se callan. “¿Hay alguien ahí abajo? ¡Necesitamos que nos griten!”, grita uno de los rescatistas. Sólo se escuchan patrullas alrededor.

El epicentro fue 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, en el estado de Morelos. A las 13:14 el estremecimiento nos trepidó en la Ciudad de México. Bastaron alrededor de 40 segundos y 7.1 grados para que este 19 de septiembre —exactamente a 32 años del terremoto que devastó la ciudad en 1985— se elevara a Estado de Emergencia de manera oficial y se pusiera en marcha el plan de desastres DN-III.

Muchas calles huelen a gas. Piden desalojar cada edificio. Unos corren sin rumbo, en shock; cientos y cientos caminan por la Avenida de los Insurgentes y obstaculizan el paso de servicios de emergencia. Las líneas telefónicas están caídas, el WhatsApp es intermitente, apenas para escribir un “Estoy bien” a quienes preguntan.

En la vecina colonia Roma fue igual. Una tienda de colchones se derrumbó en la calle de Medellín con San Luis Potosí. La torreta (de unicel y apenas rebozada con cemento, por lo que pude ver en los escombros) de un colegio, se vino abajo en Orizaba y Chihuahua. Un edificio de cuatro pisos colapsó en plena avenida Álvaro Obregón 286, casi con Oaxaca. Uno más en Morelia y Tabasco. Y otro en Valladolid y Puebla. A una peluquería se le cayó la fachada al lado de la sede estatal del PRD, en Jalapa con Colima.

Llega la tarde y seguimos sin luz. Algunos hacen compras de pánico. Muchos han vuelto a sus casas para traer picos, palas, cubetas para cargar escombros, galones de agua, y bolsas llenas con frituras y sándwiches empaquetados, o cajas con medicamentos.

Todos ayudan. Alrededor de los edificios caídos la gente hace caso omiso a las recomendaciones de no acercarse demasiado; de apagar los teléfonos por alguna posible explosión por fuga de gas; de irse lejos a resguardarse de alguna réplica: todos quieren ayudar en algo.

Conforme oscurece, la energía eléctrica llega a algunas cuadras de la zona. Grupos de personas se juntan alrededor de radios para escuchar las noticias. El saldo en la CDMX —hasta las 23:00 del 19 de septiembre de 2017—, es de al menos 49 muertos, 30 edificios con daños graves y un número indeterminado de personas atrapadas.

Las redes sociales ayudan, pero hay información confusa. Hasta el momento se ha confirmado el deceso de 55 personas en Morelos, 32 en Puebla, 10 en Edomex y tres en Guerrero. Casi 150 en todo el país.

http://ift.tt/2xe4fR3

El terremoto en México deja un saldo de 149 muertos hasta el momento

México volvió a temblar cómo hace 32 años: La misma imagen que aquel 19 de septiembre de 1985: edificios colapsados; escombros y los civiles realizando labores de rescate.

Este martes un sismo de magnitud 7.1 sacudió el centro del país y hasta el momento las autoridades informan, a las 9:30 de la noche, que al menos 195 personas han muerto en cinco estados del país.

Según el último reporte de Luis Felipe Puente, Coordinador Nacional del Sistema Nacional de Protección Civil, al momento se reportan 55 personas fallecidas en Morelos; 49 en la Ciudad de México; 32 en Puebla; 10 en el Estado de México y 3 en Guerrero

Información del Sismológico Nacional, el epicentro se registró entre los estados de Puebla y Morelos, localizados a pocos kilómetros de la Ciudad de México, donde se sintió a la 13:14 horas. Y desde entonces las listas de personas fallecidas no ha parado.

Paradójicamente a las 11 de la mañana —dos horas antes— se había realizado un simulacro en conmemoración de los 32 años del temblor del 19 de septiembre de 1985, que destruyó la Ciudad de México y dejo miles de heridos.

Durante el simulacro la alarma sísmica sonó. Durante el temblor que se registrara unas horas después, según reportes de la población de la Ciudad de México, en algunas zonas no se escuchó.

En estos momentos el presidente, Enrique Peña Nieto, activó el Comité Nacional de Emergencias para evaluar los daños en el país tras el sismo. Ha ordenado evacuar hospitales con daños y trasladar a los pacientes a otras unidades medicas.

El gobierno de la México anunció que 200 estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México apoyarán en las labores por el sismo.

El último reporte de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes señala que hasta el momento 44 edificios colapsaron en Ciudad de México, capital del país, en donde hasta el momento se realizan labores de rescate.

También informaron que las telecomunicaciones en los estados afectados por el temblor registran fallas por lapsos debido a la saturación.

Han recomendado utilizar servicios de datos y redes sociales para comunicarse. Los Centros México Conectado con 3700 sitios en la Ciudad de México ofrecen Internet gratuito libre.

Mientras que Teléfonos de México abrió más de 5 mil 500 sitios wifi móvil en Infinitum a nivel nacional en apoyo a la población. Cabe señalar que también la empresa AT&T está ofreciendo sus servicios de forma gratuita.

http://ift.tt/2hhw1pP

Testimonios de personas que vivierno el sismo en la CDMX

Cientos de personas corren de un lado a otro. Unos, con megáfonos, dan órdenes, pocos las respetan. Traen palas, picos, cascos y botellas de agua. Son ciudadanos que han acudido a apoyar las labores de rescate para poder sacar con vida a las personas que aún se encuentran debajo de los escombros: hace unas horas un terremoto de 7.1 grados los sepultó debajo de toneladas de cemento. Saben que hay gente viva ahí abajo porque se han comunicado con ellos mediante el celular. Están desesperados.

El Ejército Mexicano, la Marina Armada y la policía de la Ciudad de México impiden el paso para que no se desorganicen, aún más, los trabajos. No hay momento en que las sirenas de las ambulancias dejen de sonar. Bomberos van y vienen. Carritos de supermercado son llenados con agua y medicinas. Se improvisan listas de personas rescatadas, pero no se sabe a qué hospital los han llevado.

En algunos puntos los rescatistas exigen silencio total para escuchar los gritos de las personas atrapadas. Empieza a oscurecer, no hay luz. No hay tiendas de autoservicio. Se forman cada vez más brigadas de auxilio. Médicos, estudiantes, amas de casa, comerciantes y más ofrecen sus manos para el rescate. Una voz alerta una fuga de químicos. La gente huye despavorida por una posible explosión. Es la colonia Roma Norte, una de las más afectadas por el terremoto.

Foto por Rogelio Velázquez.

Rebeca, 27 años

Venía en mi bici sobre Álvaro Obregón cuando escuché la alarma sísmica casi llegando a Insurgentes. Sentí un jalón hacia el piso. Me caí y me lastimé el brazo y los nudillos. En ese momento, de mi lado derecho comenzó a caerse un edificio. Los cables latigueaban y ya no pude avanzar más.

Me subí a mi bici y encontré partes de mi edificio derrumbados y otras partes como si se hubieran despegado. A mi me urgía llegar porque mi mamá se pone bien loca con los temblores. A dos cuadras de mi casa se cayó un edificio.

Tengo un perrito que se llama Talibán y durante el temblor quedo dentro de mi departamento, hasta que yo llegué lo pude sacar. Toda la colonia Roma Norte olía a gas por las fugas. Ahorita no puedo regresar a mi edificio porque no sabemos qué tan afectado está.

Bruno, 15 años

Estaba durmiendo en el segundo piso del departamento que está en la calle de Puebla en la Roma Norte cuando me despertó el temblor. No escuché la alerta sísmica. Pero me asusté por el ruido del edificio de enfrente que quedó inhabitable. Parecía que se caía.

Tomé las llaves de la casa y descalzo salí a la calle a resguardarme sobre la acera. Era un caos, toda la gente estaba asustada. Me dio mucho miedo. La red de telefonía estaba colapsada. Me dio más miedo este sismo que el pasado porque en esta ocasión estaba solo. Ahora vamos a ayudar a nuestros vecinos más afectados. Aún hay gente entre los escombros.

Foto por Rogelio Velázquez.

Jéssica, 29 años

Soy médico. Vengo con mi hermana y mi novio a ayudar en lo que se pueda, pero ahorita en la calle de Valladolid nos acaban de desalojar porque ahí se cayó un laboratorio y los químicos quedaron expuestos, y puede haber un accidente. Venimos por altruismo porque sabemos que necesitan nuestra ayuda.

Ramsés, 27 años, novio de Jéssica

Cada quien hace su parte, nosotros tenemos que hacer la nuestra: la humana y médica, por eso estamos aquí. Hemos visto mucho apoyo de las personas de distintos puntos de la ciudad. Vamos a estar el tiempo que sea necesario para poder apoyar a los que más necesitan de nosotros. Necesitamos vendas, gasas y material de curación en general para los heridos. Esperamos que todo aquel que pueda ayudar se sume a las brigadas de rescate.

Guadalupe, 55 años

Fue algo horrible. En los 31 años que tengo en México no había sentido algo así. Quise bajar las escaleras de mi departamento pero no podía de lo fuerte que se sentía el terremoto. Los edificios de al lado se tambaleaban y tiraban mucho polvo, como a punto de derrumbarse.

Como pude, bajé, pero me caí y me lastimé el antebrazo. Lo tengo todo raspado. Todo se cayó en la casa, los muebles y todo se vino abajo. Ahorita no funciona nada en la colonia, no tenemos luz y no hay Oxxos. Mi edificio fue construido en los años 50, pero ahora parece que quedó de lado.

Uno de los problemas es que esta zona es sísmica y han hecho edificios que han violado las reglas de construcción. El jefe de gobierno no puede estar dando permisos ni vendiendo nuestra colonias a la gente de dinero sin respetar las leyes porque puede pasar una tragedia mayor.

Foto por Rogelio Velázquez.

Dulce, 28 años

Me encontraba en el tercer piso del Hospital Obregón porque mi hermana esta internada. Cuando sonó la alarma pudieron salir los pacientes del primer piso y de urgencias pero yo no. Nosotros nos quedamos en el pasillo y regresé a la habitación con mi hermana. El edificio se tambaleó horrible, pero durante el terremoto un camillero regresó por mi hermana. A los familiares de los enfermeros nos obligaron a bajar primero y después salieron los pacientes.

A todos nos pusieron sobre el camellón de la avenida Álvaro Obregón. Desalojaron por completo el hospital porque nos dijeron que había una fuga de gas y que no podíamos estar adentro. Colgaron sábanas de los árboles para protegernos del sol.

A mi hermana sólo le quitaron los sueros del tripié que tenía al lado, mientras nosotros sosteníamos una tina donde drena un líquido que es parte de su operación. En el camellón dividieron a los pacientes que estaba en urgencias y a los que estaban en quirófano. Toda la calle se llenó de enfermos, personal médico y familiares.

Mi hermana estaba muy angustiada porque tuvo que caminar a pesar de no poder hacerlo. Tres horas después regresaron a los pacientes al hospital después de revisar que no corrían peligro. Ahorita todos los pacientes están en la planta baja. Nosotros seguiremos aquí en el camellón toda la noche y, supongo, por varios días.

http://ift.tt/2hgbt0R

Lo que sabemos hasta ahora del sismo en México

Las calles de la Ciudad de México se encuentran paralizadas mientras los helicópteros y las sirenas de ambulancias y patrullas resuenan de norte a sur. Mensajes de ayuda salen de los parlantes en las grandes avenidas y las personas se amontonan cerca de cualquier radiotransmisor o televisión para enterarse de alguna información pertinente: edificios derrumbados y centros de acopio. Multitudes recorren las avenidas intentando hablar con sus familiares por una red saturada de teléfonos móviles. Los peatones esquivan escombros y vidrios de los edificios en ruinas mientras los automovilistas avanzan a vuelta de rueda en un tráfico sin precedentes. Han pasado unas horas desde que un un temblor de 7.1 grados sacudió el centro del país y la sociedad civil se organiza para ayudar a los más afectados.

Las alarmas sísmicas sonaron a las once de la mañana, pero no para alertar del caos. Como cada año, la Ciudad de México realizó un simulacro masivo para recordar el terremoto más catastrófico en la historia del país, ocurrido el 19 de septiembre de 1985. Treinta y siete años y siete horas después, un terremoto de 7.1 grados con epicentro en Chiautla de Tapia, Puebla, recordaría a los capitalinos lo vulnerable que es la ciudad ante los movimientos telúricos.

Hasta el momento suman 138 personas muertas así como 38 edificios colapsados en CDMX, Puebla y Morelos. Mientras las noticias de personas fallecidas, heridas y atrapadas bajo edificios derrumbados se agregan a las noticias del día, las movilizaciones ciudadanas continúan surgiendo para para apoyar a quienes todavía sufren el sismo. Para los habitantes de la Ciudad de México, se han abierto convocatorias para voluntarios que deseen ayudar como brigadisats así como centros de acopio para recolectar víveres de ayuda para los afectados. A continuación algunas de las maneras para apoyar en diferentes partes de la Ciudad de México así como algunos videos del sismo que circularon en redes sociales.

Cómo ayudar:

Videos del sismo:

http://ift.tt/2wvQqhq

Rune Guneriussen hace instalaciones en lugares remotos del mundo natural

El mundo natural interrumpe su armonía establecida y conoce al mundo tecnológico, al humano. Sin embargo, a diferencia de cómo sucede en la realidad, la tecnología humana parece entrar en contacto con la naturaleza de manera orgánica, lógica, sin destruir ni impedir que el mundo natural siga con su curso con estos aliados inesperados. Libros, globos terráqueos, lámparas, teléfonos alámbricos y más se juntan como una manada de animales y un extraño sentimiento de sociedad es visible que nace a partir de su convivencia con la naturaleza.

Making up for missed time, 2013, 100cm x 138cm, digital c-print/aluminium, edition of 5 + 2 AP

Ravnen skriker over lavlandet, 2013, 100cm x 128cm, digital c-print/aluminium, edition of 5 + 2 AP

Las instalaciones del artista noruego, Rune Guneriussen, se presentan como un proyecto que diluye la fotografía y la instalación y, al mismo tiempo, “el balance entre la naturaleza y la cultura humana, a la par de todos los subniveles de nuestra propia existencia”, según describe en su sitio.

Comenzando en el 2005, las instalaciones son hechas específicamente para cada lugar que Guneriussen fotografía, no hay ninguna manipulación digital posterior al momento de la captura.

Untitled havoc, 2008, 100cm x 152cm, digital c-print/aluminium, edition of 5 + 1 AP

A multiverse explanation, 2010, 125cm x 193cm, digital c-print/aluminium, edition 1 of 5 + 2 AP

A plague on my stem, 2013, 165cm x 125cm, digital c-print/aluminium, edition of 5 + 2 AP

Wink (on the brink), 2008, 125cm x 208cm, digital c-print/aluminium, edition of 5 + 1 AP

Cobrando vida únicamente como un recuerdo, las instalaciones construidas en Noruega exclusivamente son desmanteladas de manera inmediata después de la captura, regresando el hábitat en el que vivieron a su estado original sin marca alguna de su paso por ahí. La línea narrativa parece explicarse a sí misma: hombre y naturaleza, pero tampoco se debe de cometer el error de creer que ahí se agota. Lejos de dar una línea conceptual correcta o incorrecta, Guneriussen establece que “el arte debe de ser dubitativo y sorprendente como oposición a ser restrictivo y santificado. A diferencia de la moda actual (él) no cree que hay una manera correcta de comprender su obra, sino un camino indicado para comprender una historia”.


There is no earthly explanation, 2008, 124cm x 218cm, digital c-print/aluminium, edition of 5 + 1 AP

It´s common knowledge, 2009, 187cm x 150cm, digital c-print/aluminium, edition of 5 + 1 AP

A grid of physical entities, 2012, 150cm x 208cm, digital -print/aluminium, edition of 5 + 2 AP

Along with the weather they came, 2008, 84cm x 124cm, digital c-print/aluminium, edition of 5 + 1 AP

Para ver más obras del Rune Guneriussen visita su sitio y síguelo en Instagram.

Puedes seguir a Sergio en Instagram, sube fotos chidas.

Relacionados:

Un performance junta danza tradicional con luces extraterrestres

Esta instalación de luz es un portal cósmico a otras realidades

Las 17 mejores instalaciones de Burning Man 2017

http://ift.tt/2xlegv8

Anahell usa su espalda para crear personajes extraterrestres

Desde que tenemos memoria hemos jugado a pintar las partes de nuestro cuerpo por cualquier motivo; solíamos crear personajes que sonreían gracias a la coyuntura de nuestras palmas o simplemente dibujábamos un básico rostro feliz en la yema de nuestros dedos, esperando a que la eterna clase de matemáticas terminara.

Anahell es el rostro oculto detrás de Secret Friends, una serie fotográfica a la que se siguen sumando nuevas espaldas. El proyecto de Anahell retrata personajes con características semi-humanas: manos y pies terrenales en un cuerpo redondo y chaparro, fotografiado en situaciones familiares con una fisiología desconcertante.

Mira algunos de los personajes de Anahell:

Conoce más de Anahell en su sitio y síguela en Instagram.

Luis es editor de Creators y puedes seguirlo en Instagram.

Relacionados:

La historia vikinga detrás del símbolo de Bluetooth

Mira una colección de fotografías nunca antes vistas de Dalí y Picasso

Esta instalación de luz es un portal cósmico a otras realidades

http://ift.tt/2xQmZXy